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Comunicación

4 septiembre, 2017

¿Cuál es el papel de una agencia de comunicación?

4 septiembre, 2017|

Una agencia de comunicación es la actriz de reparto que toda empresa protagonista necesita para proyectar al exterior la actualidad que fluye de sus departamentos, escuchar las voces que evalúan sus productos y servicios, responder a los pálpitos de demanda de su sector, informar sobre el acontecer de su mercado, prescribir oportunidades en dichos marcos de actualidad caprichosa y planificar los titulares que formarán parte de todo este elenco de hitos comunicativos.

Precisamente, la decisión de contratar una agencia de comunicación ha de estar acompañada de la escrupulosidad necesaria para encontrar el mejor compañero de viaje. Porque las políticas comerciales y la toma de decisiones estratégicas de la empresa habrán de incorporar también el qué comunicar, el cómo hacerlo, en qué momento o contexto, quiénes protagonizarán los mensajes, bajo qué apariencia (online, offline), con qué información especializada, bajo qué pauta y frecuencia, con qué objetivos, con qué recursos y ante qué estimación de impactos, ROI y sentimiento aparejado a la reacción del público destinatario de las comunicaciones. Cuestiones iniciales que la agencia habrá de incorporar a la estrategia general de la compañía, como reflejo de su día a día y de sus objetivos empresariales.

En este baile de conquista, las dos actrices han de saber cuándo y cómo intervenir bajo una hoja de ruta definida de antemano, pero también conocer bien su papel para improvisar con la mejor preparación posible. Las herramientas que disponen para poder practicar ese ejercicio pasan por una hoja de estilo de comunicación por canales online y offline que describa la proyección externa e interna de la misión de la empresa para cada perfil de audiencia y la tipología de mensajes y atención que practica en dichos canales; un plan de crisis para atender situaciones tipo con un protocolo de respuesta y de comunicación que solvente con buena reputación escenarios de incomodidad u oportunidad; una relación entre interlocutores de la empresa y de la agencia igualmente fluida para atender las cuestiones marcadas en la agenda, así como la evaluación de progresos o toma de decisiones; o una correcta combinación estratégica de las herramientas de marketing digital con las periodísticas en el ejercicio de las relaciones públicas.

Evaluar los progresos en sintonía con los avances comerciales o estratégicos de la empresa, escuchar el sector para proponer nuevos escenarios que afrontar desde el marco comunicativo y trabajar en común todos los aspectos señalados, compondrán la situación deseada en la relación agencia de comunicación-compañía: trabajar en equipo hablando el mismo idioma.

23 agosto, 2017

El peso de los referentes

23 agosto, 2017|

“Si quieres coger un corte de voz de fulanito antes de la rueda de prensa te recomiendo que avises a zutano, le lleva sus cosas”. “Un titular así no dice nada nuevo, dale la vuelta con el enfoque que planteas en el subtítulo”. “Esta agenda la tengo desde hace 24 años, vale su peso en oro; si miras en la ‘s’ encontrarás el contacto directo de mengano. Yo no te lo he dado”. Frases y coletillas como estas podrían formar parte de una colección imaginaria de consejos proyectados por una figura en peligro de extinción en las redacciones de los medios de comunicación: la del referente.

El referente de una redacción siempre ha sido el periodista que más experiencia acumula, ya sea en alguna sección concreta o en varias, sin que juegue necesariamente por ello un papel destacado en la jerarquía de puestos de responsabilidad del medio. El referente es aquella figura que sabe resolver una crisis interna cuando acontece un suceso inesperado o un acontecimiento extraordinario, es quien siempre tiene el contacto a mano de quien puede ser fuente fundamental y destacada (en relación al medio de la competencia) en la exposición de argumentos informativos; también es el periodista que acompaña –muchas veces sin quererlo, sin saberlo o aparentando no querer hacerlo con un gesto torcido o una aseveración ácida- en el aprendizaje a los nuevos plumillas.

Nuevos plumillas que aprovechan los meses estivales para la realización de prácticas en medios de comunicación. Y son, precisamente, ellos los que más necesitan el papel del referente, ése que conoce la fontanería de la profesión, los protocolos de comportamiento tanto dentro como fuera de la redacción, el estilo más directo, con menos todismos, y siempre al grano de la novedad; el que sabe cómo vender un tema en la mesa de redacción; al que conocen hasta en el último rincón de la empresa, partido político o institución de turno; el que sabe convertir en titular un amasijo de adjetivos mal traídos; el que extrae un corte de voz al protagonista más reticente a facilitar declaraciones; el que conoce las manías y las horas de sueño del resto de redactores del medio…

Los periodistas del futuro necesitan de referentes; los medios de comunicación pierden calidad si se quedan sin referentes; la sociedad carece de referencias informativas contrastadas sin estos referentes; los poderes fácticos no ven proyectada su agenda con valoración interpretativa sin el concurso de los referentes; los nuevos protagonistas de la actualidad caminarán sin brújula en sus redes sociales sin los ejemplos de los referentes. Con todo, y tristemente, es una figura en peligro de extinción.

Las prejubilaciones, la cosificación de las redacciones, el ‘cambio una nómina de referente por el mismo precio que dos nuevas nóminas’, la crisis de los medios tradicionales y la propia incapacidad de los mismos para haberla previsto y abordado en convivencia con las nuevas plataformas; incluso el papel renegón de muchos de estos referentes para con las nuevas tecnologías, están condicionando que el referente se quede en eso, en un elemento romántico al que apelar cuando se produce una pausa a destiempo en el trajín informativo de una redacción.

Referentes de los medios de comunicación: simplemente, gracias.

Posted by Óscar Delgado

26 julio, 2017

Perchas informativas, que es verano

26 julio, 2017|

El calor es noticia en Córdoba. El calor es noticia en Cáceres. El calor es noticia en Valencia. El calor es noticia en Madrid. El calor es noticia en Barcelona. El calor es noticia porque es verano. Y es una noticia porque la coartada que se maneja siempre es la misma: la gente está en la playa, ni lee, ni ve la tele ni se interesa por otra actualidad que no sea el calor en su contexto playero o urbano. Así, con todo cerrado por vacaciones, los medios de comunicación también echan un cierre simbólico: el de la creatividad informativa.

Porque las medusas en la playa, los termómetros sobre el asfalto, las piscinas donde la gente se refresca o las granizadas de verano son algunos de los tópicos que encontramos en el concierto mediático estival; día tras día. Al menos en el flanco mediático tradicional, donde la ausencia de una inquietud por la originalidad, provocada por la merma de plantillas, la escasa oficialidad procedente de agendas políticas o institucionales, la nula información futbolística –salvo la de los rumores que navegan de un yate o de una concentración de verano a otra- y la extinción del reporterismo (ése que se practica a pie de calle, ése del que fluyen historias anónimas; ése que se pergeña en contacto con las personas y sus cotidianidades) condicionan una versión informativa plana del acontecer veraniego.

Como antídoto, proponemos un plano distinto desde el cual abordar lo que ocurre a nuestro alrededor, con predisposición a contarlo desde el detalle, a partir de un plano aberrante como el que nuestro amigo David Barreiro utilizó para dar vida a la relación entre un periodista vocacional de provincias y su apolillado jefe en Peláez. Historias de un periodista de provincias. Un plano aberrante que nos ayude a destripar la actualidad, un plano torcido con intenciones periodísticas que abra la creatividad al periodista o al comunicador bajo la forma de perchas informativas. ¿Cómo practicarlo y localizar esos enfoques?

Aconteceres paralelos. Hay hitos que ocurren en otra provincia, en otro país o en otro continente que pueden servir de inspiración para ‘traértelos’ a tu ámbito geográfico y localizar realidades análogas o antónimas sobre las que rascar enfoques novedosos con carga informativa de interés e insólita.

Protagonistas. Cuando los protagonistas no son los políticos o los futbolistas, ¿quiénes pueden serlo? Aprovechemos el verano para (por fin) dar voz a otras personas con un minuto y resultado distinto al del teletipo, la nota o rueda de prensa, el comunicado o la agenda de fiestas estivales. ¿Quién es el líder local del barrio? ¿Quién ha emprendido recientemente? ¿Cuántas personas no se van de vacaciones y qué representa este aspecto en relación a otro barrio de la ciudad? ¿Cuántos niños siguen jugando al balón o a las chapas en la calle? Si encuentras a uno, ya tienes noticia.

Vida online. ¿Qué es noticia para los usuarios de las redes sociales? ¿Puede serlo para mis lectores, oyentes o clientes? Depende del foco, depende del soporte, podremos localizar historias en las redes que nos ayuden a dar forma a una tendencia informativa, un dato, una anécdota que, como los aconteceres paralelos, podamos llevar a nuestro ámbito de especialización y convertirlo en una percha fresca de verdad, muy veraniega, aunque sin tópicos.

La parábola del periodista emprendedor

3 julio, 2017|

El primer quinto del siglo XXI pasará a la historia de la profesión, además de por la crisis de los medios tradicionales, por el ánimo emprendedor del periodista que, empujado por la propia crisis, por el desempleo o por la distorsión institucional que animó a todo el mundo –estuviera o no preparado para acometer tal paso- a emprender, comenzó un camino nuevo en su trayectoria. Decidió crear un proyecto empresarial, fundamentado en un blog o en una plataforma online, con el que ganarse la vida.

Pero, ¿estaba preparado el periodista para dar un paso así? ¿Hasta dónde su cualificación periodística le servía para atravesar el océano empresarial? ¿Quién le advirtió de las dificultades? ¿Qué papel jugaron las asociaciones profesionales en este trance? ¿Y los propios medios de comunicación? ¿Fue suficiente el voluntarismo del periodista para comer y vivir de una publicación periódica artesana? Nadie lo supo, porque el barquito de cáscara de nuez fue botado en una regata sin jueces, sin cronómetro, sin boyas, sin difusión, sin monitorización institucional alguna.

Un fenómeno de alcance mundial, habida cuenta de que el periodista sufrió un golpe global a su relación tradicional con la profesión. Y lo hizo aprovechando la oportunidad para crear de cero, sin empeñar tamaños gastos a los que significaban en el siglo anterior montar un medio de comunicación. Precisamente, al no requerir de una estructura empresarial, de una inversión que confiara en su proyecto, el periodista desempleado o el que hallaba un nicho especializado, se lanzó a probar. Nada que perder, ¿no?

Lo que perdió el periodista es lo que mejor sabía hacer, aunque con una nueva cara: la inversión en tiempo, en aprendizaje de las nuevas plataformas digitales, en relaciones públicas que alimentaran su agenda de contactos, en presencia en nuevos foros distintos a los tradicionales para practicar el networking con fuentes distintas a las de siempre, la capacidad para entender a las audiencias. Y en este punto se encontró con la frontera entre el voluntarismo de su emprendimiento y el punto de inflexión que le permitiera continuar. De las audiencias se desprendió el primer concepto empresarial que le obligó a cambiar el chip; del lector a la audiencia; de la pieza informativa a la pieza rentable; del tiempo al ROI; de la información al marketing digital para alcanzar a una audiencia, generar un engagement, conseguir demostrarlo a marcas con capacidad inversora y ganar dinero con lo que mejor sabía hacer.

Y de ahí a saber lidiar con la fiscalidad; con la incomprensión de los colegas de medios tradicionales –mejor dicho, de las empresas informativas tradicionales en las que éstos trabajaban- que lo percibieron como amenaza a sus puestos de trabajo; con la falta de proyección informativa de los otros colegas de colectivos profesionales –más preocupados en luchas a la izquierda y a la derecha en formato tradicional que de comprender a los actores del nuevo siglo-; del sempiterno intrusismo, bajo la forma de nuevos líderes informativos, ¿enemigos, fuentes o aliados?; de formatos publicitarios que le permitieran mantener la independencia de sus escritos cualificados; y de las normativas, los programas, las licencias, los números…rojos. ¿Cuán difícil fue botar la cáscara de nuez? ¿Cómo sobrevivieron los que llegaron a buen puerto? ¿Quiénes son esa minoría y cómo se animó a la mayoría a lanzarse a un espectro con tantas incertidumbres?

Sobrevivieron quienes supieron especializarse, separar los contenidos de la rentabilidad empresarial, bifurcar sus agendas de contactos entre clientes y protagonistas de informaciones; organizar hitos que ‘marketizaron’ sus propuestas; innovar con los formatos publicitarios; alcanzar audiencias hiperespecializadas y conseguir demostrárselo al mecenas; incluir la publicación en una estrategia de marketing y comunicación más amplia; pensar en mensajes transversales entre soportes y plataformas; virar a tiempo para escapar de las tormentas de la alta mar, tales como celos, malos consejos y perfiles nocivos.

Lo que quedó claro es que todo periodista emprendedor aprendió de su esfuerzo y probó, probó, probó….

(De la paradoja del destino del plumilla y la parábola inspirada en sus incertidumbres actuales).

Posted by Óscar Delgado

1 marzo, 2017

Gabinete de prensa, periodismo abierto e influencers

1 marzo, 2017|

¿Cómo ha cambiado el trabajo de un gabinete de prensa? ¿Los periodistas siguen recurriendo a las informaciones que proceden de estas oficinas? ¿Qué papel cumplen hoy en día? ¿Cómo han incurrido en la relación de un lado y otro de la comunicación los perfiles denominados influencers? ¿Cuál es la misión difusora que cumplen en las nuevas plataformas?

En términos periodísticos, y dentro del ámbito de la comunicación corporativa, o institucional, el gabinete de prensa cumple la misma función que tradicionalmente ha tenido, esto es, difundir informaciones de la actualidad de la empresa, perfil profesional, sector o institución correspondientes con enfoques de valor que proyecten novedad en relación a su actividad, contexto y agenda.

Pero la irrupción de las nuevas plataformas digitales y la relación directa con las audiencias destinatarias de las informaciones han condicionado también el envoltorio de los mensajes a difundir por un gabinete de prensa. Porque, además de los medios tradicionales, los receptores de su producción informativa hoy también son el resto de actores que participan en el concepto de periodismo abierto; desde los protagonistas secundarios de las noticias, los que registran hechos con los dispositivos móviles a modo de periodistas ciudadanos, los que los comparten en las redes sociales desde diferentes puntos de vista, los que dinamizan las noticias que publican los medios tradicionales a través de sus perfiles digitales, los prescriptores que verifican o no el contenido y hasta los influencers, o líderes de opinión con comunidades de seguidores sobre los que influyen en una determinada decisión o información.

Un conglomerado de actores en cuya cúspide se puede ubicar el profesional o la agencia de prensa con capacidad para organizar mensajes, oportunidades informativas, perchas o enfoques segmentados –desde un punto de vista exclusivo-, agendas de contactos influyentes por sectores (la agenda del comunicador de toda la vida pero enriquecida con los de los nuevos protagonistas y audiencias), capacidad de síntesis, expresión dinamizadora, conocimiento del medio, del contexto, de la actualidad –y de ésta con las oportunidades iniciales o con los hitos incluidos en un plan de comunicación-.

Ítems, contactos, plataformas, periodistas, perfiles, influencers,… han de ser protagonistas necesarios del día a día de un gabinete de prensa y de comunicación; de las relaciones públicas y de la repercusión de su trabajo en las sociedades actuales.

Posted by @os_delgado o @360gradospress

17 febrero, 2017

Slow journalism: preceptos para practicarlo

17 febrero, 2017|

Para conocer a qué responde el concepto slow journalism, ése que no ha sido acuñado oficialmente por nadie pero que el imaginario vocacional de cualquier plumilla que se precie lo contempla, es necesario aspirar a practicarlo. Por slow journalism podríamos entender la especialización en tiempos de Big Data, a la meticulosidad trabajada a partir de la verificación, al trabajo periodístico en profundidad, sin mirar el reloj ni si el sometimiento a unos imperativos de tiempo-espacio-publicitarios que condicionen el resultado final. El ‘periodismo lento’ atiende a una serie de preceptos que procuramos resumir a continuación:

Originalidad: practicar la originalidad pasa por abordar enfoques distintos, trabajar el contenido desde un punto de vista diferente al que proyecta la mayoría de soportes informativos. Si ponemos el fotoperiodismo como ejemplo, podríamos recurrir al reportero gráfico que huye de la foto-encuadre por la que reparten codazos sus compañeros y arriesga, por ejemplo, con una ‘metafoto’ o  foto de los fotógrafos fotografiando el hecho noticiable, que podría quedar en segundo plano. Desde el punto de vista escrito, sería el hito abordado desde otro prisma diferente al del teletipo, la nota de prensa o la profecía lanzada por la fuente que protagoniza la pieza. La actitud del profesional y el tiempo que dedique a abordar la realidad a informar, a documentarla, a contextualizarla, a enmarcarla en su guion periodístico, será cómplice necesaria para la consecución de la originalidad.

Calidad: del precepto anterior se desprende la necesaria calidad, cuyo resultado es la suma de otros factores necesarios que abarcan desde las habilidades escritoras del periodista, el conocimiento del entorno, el contexto geográfico de la pieza que trabaja, los contactos que tenga o adquiera para trabajar el contenido, hasta las nociones de marketing digital que aplique para que el resultado de horas de trabajo se proyecte a una audiencia lectora potencial de facto.

Especialización: el mejor aliado para trabajar desde el punto de vista periodístico el escenario del Big Data puede pasar por la especialización. Será entendida por el conocimiento exhaustivo de una materia a partir de la trayectoria profesional dedicada a la misma y al manejo de las habilidades técnicas para perfeccionarla y comunicarla. En este capítulo, el periodista especializado es un experto en la materia de la que informa, algo que habrá conseguido a base de leer, interactuar, practicar las relaciones públicas con los protagonistas de “su” actualidad y escribir sobre la materia con vehemencia posicionadora.

Dedicación: concatenado con los preceptos señalados, el de la dedicación es el principal aliado del slow journalism. Porque sin tiempo no habrá un resultado de calidad. Es la inversión imprescindible, el mejor testigo del periodismo lento que lo caracteriza como heredero del periodismo que narra historias, que se implica en el entorno del que informa, que conoce a sus protagonistas, que pregunta por las diferentes caras y por los diferentes grados de implicación condicionan la interpretación de los hechos. La dedicación es saber comunicar al detalle las distintas capas de la cebolla.

Publicación: una vez conseguido el resultado, esto es, el texto de nuevo cuño, original, trabajado bajo los preceptos indicados, revisado, filtrado, verificado y actualizado; llega el momento de publicarlo y difundirlo. Porque de nada sirve haber escrito una aportación brillante si a priori no nos hemos procurado la garantía de la publicación que nos permita difundir el conocimiento especializado que hemos redactado. Un blog propio que alimente nuestra marca personal, un medio digital que apueste por el slow journalism –que crea en los mismos preceptos-, una revista especializada que abra contactos y oportunidades para la autoridad de nuestra firma en el contexto abordado,… será la guinda que coloque en el camino la vocación practicada con la exclusividad de quien tiene argumentos para creer en el periodismo cocinado a fuego lento.

Posted by @os_delgado

Un micro-alcachofa para homenajear a los locutores que hacen radio

13 febrero, 2017|

En el Día Mundial de la Radio, la Asociación Alcachofa de España ha homenajeado el trabajo periodístico y comunicativo de locutores españoles de la talla de Carlos Herrera, Pepa Bueno y Julia Otero con un obsequio simbólico y representativo de su labor en las ondas: una alcachofa con un cubilete especial de micrófono. Habitualmente en la jerga de la profesión se conoce a estos aparatos con el nombre de esta verdura por el parecido en su forma.

Más de 50 voces de la radio de toda España se han encontrado esta mañana en sus estudios con un detalle que, coincidiendo con el Día Mundial de la Radio, pone en el recuerdo el momento en el que las Naciones Unidas crearon la Radio de las Naciones Unidas en 1946, representa “la defensa de la libertad de expresión de los profesionales de la comunicación y el derecho a informar y a ser informados a través de un medio tan necesario durante décadas como la radio, que siempre nos acompañará”, como expresa Antonio Galindo, presidente de la entidad.

El micrófono, o ‘alcachofa’, transmite a los radioyentes cada palabra, cada opinión, cada información, cada defensa de los derechos de la mano del rigor comunicativo y del esfuerzo que día tras día demostráis los locutores apasionados por vuestra profesión”, ha trasladado Galindo a los comunicadores.

Un reconocimiento a la unión de la audiencia

La UNESCO, impulsora de esta celebración internacional, centra el tema de este año en reconocer la importancia de este medio para cruzar fronteras culturales a través del intercambio de información, música o educación. También para reunir a las comunidades de oyentes y promover un diálogo positivo para el cambio social en un momento en el que la radio sirve como antídoto contra la desinformación que genera el ruido comunicativo en muchos soportes digitales.

27 enero, 2017

Los géneros periodísticos en las revistas especializadas. La columna

27 enero, 2017|

Un artículo de opinión se escribe con carácter de exclusividad y bajo la firma prestigiada de un referente local, especializado o sectorial de la cabecera que recoge el escrito. Hasta este punto parece lógico el enriquecimiento que significa para dicho perfil de publicación contar con una colaboración externa de las características detalladas. Pero, ¿esta lógica puede llegar a dervanecerse? ¿Cuántas publicaciones actuales, en papel o en soporte digital, respetan la vigencia, la separación o la inclusión del género periodístico de la columna en sus contenidos? ¿Acaso muchas (o pocas) de ellas se dejan llevar en exceso por el afán comercial descuidando el valor que aporta a sus publicaciones la inclusión de este tipo de colaboraciones? ¿O será que en dichos episodios se carece de un periodista especializado que diferencie entre la idoneidad de este recurso del imperativo publicitario?

Fernando López Pan profundizó a finales del siglo XX (1) sobre la columna de una forma académica. No se pretende abordar aquí la descripción pormenorizada de las características del género, pero sí al menos realzar las oportunidades que brinda a la generación de contenidos de calidad en relación a una actualidad que requiere del análisis de expertos que sepan aportar contexto, trayectoria y opinión cualificada. Porque hoy muchos hablan de todo sin saber de nada o procuran vestir de rigurosidad informativa columnas que no lo son. Precisamente, cuando a éstos les toca definir qué contenidos son susceptibles de formar parte de la sección Opinión bajo la forma de columna y lo hacen sin la independencia que se les presupone, bajo el martillo censor o recaudador del área comercial de la cabecera, el rigor, el análisis y la oportunidad pierden terreno a favor de una suerte de carta de servicios reducida a medias páginas, ‘redaccionale’s bajo pedido o entrevistas de pregunta-respuesta precocinadas que nadie lee, ni siquiera los que tienen la responsabilidad de editar la publicación en cuestión.

En el ámbito de las revistas sectoriales, las que abarcan la información de sectores concretos de actividades profesionales alejadas del minuto y resultado de los telediarios, las mismas que se trabajan bajo criterios de especiales de periódicos más que como referentes de esos sectores de los que informan, la difuminación de géneros periodísticos se hace más evidente, hasta tal punto que es harto complicado el distinguir entre lo que puede ser considerado una revista periodístico-especializada de un catálogo comercial con el único ánimo recaudatorio y de supervivencia en bucles de preexistencia marcada por el compás del certamen ferial, la oportunidad del calendario o la rutina llevada al copiapega rutinario a cambio de la inclusión en un plan de medios.

Porque hay revistas digitales o en papel cuya misión, más que informativa del sector (o sectores) del que informan, cumplen una misión testimonial cuyo único afán, loable por otra parte, es recaudatorio. Es loable, digo, porque desde siempre los medios de comunicación han sobrevivido o mantenido su independencia gracias a la publicidad, los patrocinios, los especiales u otras formas de percepción de ingresos para mantener su vida y la de los trabajadores, entre los que se encuentran habitualmente periodistas. El problema llega cuando en estas cabeceras no hay un profesional que dirija la suerte informativa de la cabecera, un periodista que aporte el criterio que sepa separar el imperativo de la noticia; el especial de la actualidad; la opinión cualificada de la patrocinada.

Es en este punto donde cabe apostar por la columna. Más aún en un contexto como el actual, en el que el periodismo tiende necesariamente hacia la especialización y ésta requiere ocupar nichos con la autoridad comercial, pero también con la credibilidad del contenido de valor. El artículo de opinión formará parte de una u otra vertiente en función del filtro que decida ese periodista, que emitirá en un juicio de valor interno para dictaminar si enriquece y da prestigio a la cabecera o si, por el contrario, persigue fines promocionales para quien lo firma. Pero que no haya un juez interno que discierna entre una opinión y otra, condena al ostracismo a aquellos activos sociales y empresariales que, aún perteneciendo a organizaciones o compañías con fines lucrativos, no siempre tienen por qué aportar opinión con dichos fines, sino también por la experiencia y trayectorias profesionales que atesoran en relación a algún hecho noticioso.

¿Cuántas revistas sectoriales lo practican? Quien lo haga, estará apostando por el contenido de calidad y la prevalencia profesional de quien maneja los criterios y géneros periodísticos, incluida la columna como niña bonita de una publicación especializada que se precie de serlo.

Posted by Óscar Delgado
1. La columna periodística: teoría y práctica : el caso de Hilo directo (Ediciones de la Universidad de Navarra, 1996)

 

7 diciembre, 2016

De la digitalización periodística

7 diciembre, 2016|

Los medios impresos afrontan, una década después de cuando quizás tendrían que haber comenzado a planteárselo más que caer en el error de mirar hacia otro lado, una transición hacia la digitalización periodística de sus redacciones. Y lo hacen preguntándose por qué abordar antes, el huevo o la gallina; o, lo que es lo mismo, a qué atienden con prioridad: a la edición en papel o a la digital; o si hacen piezas adhoc para una y para otra versión de las informaciones; para esos dos ritmos de vigencia que brinda la actualidad servida pensando en una audiencia móvil o la que se proyecta todavía a los que, aún teniendo móvil, conservan el hábito secular de leer el periódico con su desayuno continental.

En paralelo, la sociedad sí se ha transformado, y desde mucho antes. Por lo menos, lo ha hecho progresivamente y con una década de adelanto sobre las maquinarias mostrencas que ahora se plantean cómo recuperar el aliento perdido. Porque la empresa informativa tradicional ha querido ver una amenaza en las nuevas herramientas de comunicación que ha utilizado la sociedad desde la universalización del Smartphone. Ha preferido en la última década, coincidiendo con el nacimiento de Twitter, de Instagram, de Snapchat, de Pinterest, de Youtube o de la consolidación de la figura del bloguero, proyectar la falsa creencia de que todo este entramado pertenecía a una moda pasajera, o que no respondía a los criterios profesionales que se le presuponen al medio tradicional, o que las redes sociales sólo han sido cauces para el desprestigio de la figura del periodista; o que los blogs han sido plataformas de comunicación baratas sin la creencia del periódico tradicional.

Un camino renegón al que ahora se enfrentan por obligación. El tiempo les ha quitado la razón. Las audiencias a las que dirigen sus noticias están más que familiarizadas con las nuevas plataformas y conviven con ellas. Por lo que, si esos lectores saben “latín”, a los periódicos nos les queda más remedio que proyectar el “latín” en los formatos, bajo la nueva inmediatez, en contexto al tiempo que toca vivir y con la cualificación actualizada de los profesionales que desempeñan brillantemente el ejercicio de la profesión periodística en sus redacciones. Porque, que a nadie se le escape, los plumillas y el resto de profesionales que componen el elenco de trabajadores de un medio tradicional, no son los culpables –como mucho en casos aislados alentados por el corporativismo-, sino más bien cómplices necesarios de la empresa informativa para la que trabajan.

Adentrados ya, pues, en el proceso de digitalización de los periódicos. ¿Quién tiene preferencia, la redacción “del digital” o la redacción “del papel”? ¿Cómo se consigue aunar el trabajo del profesional sin que tenga que trabajar doble? ¿Cuántas noticias tienen “cuerpo” para alimentar la edición del diferido o la del día después? ¿No es hora de pensar sólo en digital, en la inmediatez, en la convivencia con las herramientas sociales asumidas por el imaginario colectivo? ¿No ha llegado el momento de que el papel recoja la reflexión, el reportaje, la profundidad o el contexto histórico como antes nunca lo había practicado, en exclusiva? ¿No es importante que el periodista tenga nociones de marketing digital para conectar mejor con su audiencia lectora?

El proceso, que tendría que haber comenzado en paralelo casi al practicado por los early adopters en la primera década del siglo XXI, está siendo traumático, especialmente para las redacciones de los periódicos locales. Es aquí, en el ámbito de lo cercano, donde la expresión de esta transición hacia lo digital, hacia la conversación de tú a tú con la audiencia lectora, afronta su punto más delicado. Los grandes grupos regionales son conscientes del reto y están haciendo los deberes –más vale tarde que nunca- para que 2017 traiga muchos titulares táctiles.

Posted by Óscar Delgado
Photo by Marga Ferrer

21 noviembre, 2016

Seis ganadores para los VIII Premios Web de La Verdad en Alicante

21 noviembre, 2016|

Este pasado fin de semana se han entregado los VIII Premios Web de La Verdad en Alicante, galardones que reconocen a los mejores portales digitales de la provincia en distintas categorías y que contaron con más de trescientas candidaturas, de las que 181 eran empresas.

El jurado contaba con representación de las dos universidades de la provincia (la de Alicante y la Miguel Hernández de Elche), de la administración pública, del mundo empresarial, tecnológico y con redactores y cargos del propio periódico, y tuvo que elegir a cuatro finalistas en cada una de las categorías antes de decantarse por los siete ganadores.

La categoría más concurrida, la de las páginas web corporativas, la ganó Kusbe, una empresa textil que fabrica (y distribuye en internet) elementos para el hogar como cortinas, colchas o nórdicos, cuya web creó la empresa Espira Tecnologías Web. El portal turístico de Busot, un pueblo interior de Alicante de poco más de 3.000 habitantes, se llevó el premio en la sección de webs institucionales, en la que concurrían también ayuntamientos como el de Muro (que fue finalista).

Los premios, que muchas empresas y asociaciones alicantinas ya ven como un sello de calidad que distingue a las sociedades de la provincia que más cuidan su imagen digital, también galardonaron al portal Elche se mueve como mejor web de ocio y servicios, a Tartafantasía como mejor blog personal, a la Asociación Padres Autismo autonómica como la mejor web asociativa y, en la categoría de aplicaciones móviles, a Alicante Bus.

Además, en la categoría especial José Picó, dedicada a un histórico redactor de la casa, la mención especial fue para la Asociación Padres Autismo, por su labor social y difusión. Un reconocimiento para distinguir la solidaridad y su presencia en internet junto a empresas, instituciones públicas y apasionados del mundo digital que vivieron y disfrutaron la entrega de premios tanto como lo harán del sello de calidad de sus portales.