Demasiados libros para tan pocos lectores

17 días en los que el libro ha sido protagonista. El pasado día 12 echó el telón la 75ª edición de la Feria del Libro de Madrid, la cita literaria más importante de cuantas se celebran en nuestro país. Presentaciones, mesas redondas, conciertos, actividades para niños, coloquios, exposiciones de fotografía… todo en el Parque del Retiro y bajo un denominador común: los libros. En las redes sociales el hashtag #FLM16 fue punto de encuentro y reencuentro para asistentes y curiosos de todo el mundo.

Por Madrid han pasado Rafael Sánchez Ferlosio, Amin Maalouf, Jean Canavaggio, Jean Noël Jeanneney, Marc Lévy, Michel Serres, Jean-Pierre Luminet o Juan Cruz, por citar algunos. De hecho se programaron más de 4.500 firmas de libros. Las cifras que arroja la Feria del Libro de Madrid dan fe de su dimensión: 367 casetas, 479 expositores y una estimación en ventas que supera los ocho millones de euros. Sin duda alguna, un oasis en el inmenso desierto en el que se encuentra la industria editorial española.

Es cierto que en nuestro país se publican muchos libros, demasiados si atendemos a las ventas y más aún a los índices de lectura. Según la agencia del ISBN (International Standard Book Number), en 2014 se publicaron en España 90.000 libros (últimos datos disponibles). De hecho se llegó a decir que el sector editorial había sabido esquivar como pocos la crisis económica apelando a los libros como alternativa de ocio barata. Nada más lejos de la realidad.

Las librerías se despoblaron de clientes mientras las estanterías seguían repletas. Como consecuencia, cierres masivos. Los últimos datos arrojan que cada día se cierran 2,5 librerías (912 en 2014) y que únicamente quedan en activo 3.650 espacios. Sin embargo, a pesar de este panorama un estudio del Observatorio de la Lectura y el Libro detalla que cada semana nacen en nuestro país una media de seis nuevas editoriales, casi una al día. Pero, ¿dónde están todos esos libros?

El 40 por ciento de los españoles reconoce no leer nunca o casi nunca y del 60 por ciento restante, sólo un tercio lee a diario y el 42 por ciento lee menos de cuatro libros al año. Recientemente el diario El País recogía que “para vender 100 libros se imprimen 160 lo que explica el afán de los editores por jugar a muchos números con la esperanza de que les toque la lotería del best seller”.

En medio de este panorama habrá que ver si el crecimiento de las ventas estacionales -Navidad, Feria y Día del Libro- viene acompañado de una recuperación en la actividad en las librerías durante el resto de meses. Ojalá este verano sea un punto de inflexión y veamos a mucha gente con la toalla y el libro en la mano.

 

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