Siempre se ha dicho que el periodismo es el cuarto poder del mundo, quizá sea por la fuerza que tiene su lenguaje o por la influencia que ejerce en la formación de la opinión pública. Pero lo cierto es que desde hace unos meses hemos vivido un aluvión de noticias relacionadas con la situación de los refugiados. Los medios de masas se han hecho eco de las circunstancias que afecta, según el informe anual de ACNUR, el Alto Comisariado de la ONU para los refugiados, a 65,3 millones de personas en el mundo.

Durante estos meses se ha informado en televisiones, radios, prensa e internet sobre la situación de los refugiados en la Unión Europea (UE), por la masiva llegada de personas por el Mediterráneo. Es por ello que el asilo y la inmigración han sido dos temas muy tratados por las grandes cabeceras.

Las entradas a la península, por Ceuta y Melilla, así como por el Mediterráneo han copado los titulares de los medios de comunicación y el uso de los términos para describir esta situación ha abierto el debate. María Clara Martín, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Ecuador afirmó en televisión que el tratamiento sobre la crisis de los refugiados es fundamental en la construcción de la opinión sobre los refugiados.  “Hay medios que responden a agendas xenófobas y otros que resaltan la situación como es”, añadió.

Asimismo, según apunta el informe anual de Red Acoge, siguen produciéndose actitudes y comentarios que reducen a la población inmigrante y refugiada a meros problemas. En este sentido, la organización apunta que se han creado tres categorías diferenciadas: inmigrantes económicos, personas refugiadas y nacionales españoles.

Una clasificación que cosifica a estas personas y se traduce en meras cifras económicas, en muchas ocasiones. Una información que ha derivado en problemas de convivencia, alimentando el miedo y el odio a lo desconocido, cuya consecuencia más directa es condicionar la opinión de la sociedad sobre la población inmigrante, mucho antes de que ésta llegue a la península, puntualizan desde ACNUR.

Por otro lado, el informe revela que hay una tendencia creciente al uso del término “inmigración irregular”, frente a ilegal que era el más empleado en 2015. Esta tendencia, según apunta Red Acoge, parece que se ha asentado.

Sin embargo, en el caso de los medios de Reino Unido no se percibe este cambio. Todo lo contrario, han publicado en repetidas ocasiones informaciones con un alto componente xenófobo en portadas, tales como “Encubrimiento de los inmigrantes furtivos en el Reino Unido”, “Revolución de inmigración” o “Los inmigrantes pagan sólo 100 libras por invadir Gran Bretaña”.

Aunque este ha sido el principal debate durante los últimos meses, parece que con la ola de frío los medios españoles apuntan a la sensibilización social con la situación de los refugiados. Las cabeceras más importantes se han hecho eco de 50 historias individuales de personas afectadas, según el informe. Los medios han realizado un llamamiento al sentido común, como El País que publicó el 17 de enero un reportaje titulado “Morir de indiferencia en la fría Europa”, apelando a que “nosotros podríamos ser mañana esos migrantes abandonados al frío”.

En la misma línea, El Mundo ha ejercido de altavoz con el mensaje de ayuda de ACNUR, que pide auxilio para proteger de las inclemencias del tiempo a las personas que se encuentran en el centro de Belgrado. “La falta de vías legales para entrar en países seguros empuja a quienes necesitan protección internacional a ponerse en manos de mafias y arriesgar la vida”, puntualiza el Alto Comisariado de la ONU.

Por su parte, ABC, se muestra algo más contundente con su último titular sobre la situación, “Refugiados congelados: la vergüenza de Europa” y publica un vídeo donde se pueden observar las calamidades que están padeciendo cerca de 2.000 personas en naves abandonadas de Serbia. Todos ellos denuncian las políticas que impiden normalizar la entrada legal al país de estas personas.

Fotos: ACNUR