Lo políticamente correcto en Twitter

Lo políticamente correcto en Twitter

¿Cuán cercano ha de ser un personaje público con sus seguidores en Twitter?, ¿hasta dónde han de llegar sus asesores o equipo de comunicación para condicionar o no los mensajes que comparte en esta red social?, ¿es verosímil mantener una cercanía online y a la vez una frialdad offline?

Los perfiles de notoriedad pública pecan de falta de asesoramiento en unos casos o de exceso de confianza en otros. El último ejemplo de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, tuitera de la vieja escuela, pone de nuevo el debate sobre la mesa de hasta dónde han de llegar este tipo de perfiles en la relación que mantienen con sus comunidades online.

El ejemplo es uno más de los muchos que nos encontramos a diario en los perfiles de todos los signos políticos, especialmente en los de aquellos que, curiosamente, llevan más tiempo en la red social, como Jordi Sevilla, a quien, a pesar de la ‘antigüiedad’ tuitera, no dejan de sorprenderle las reacciones de la gente ante determinados tuits.  

En el ámbito de la política, tan propicio para generar polémica entre los que pretenden leer cuatro sentidos a cada uno de los 140 caracteres que publican los personajes públicos, sería aconsejable que estos perfiles incluyeran en sus estrategias de comunicación “privado/públicas” pequeños protocolos de crisis para saber atajar polémicas que, en tiempos de aburrimiento estival, saltan con facilidad a los rayos catódicos y alimentan conversaciones eternas de ida y vuelta entre vocero, polemista, polemizador, especialista, militante, opositor, justiciero… y una larga lista de actores secundarios que convierten un tuit en el culebrón del verano. Ruido que para la único que sirve es para impedir solventar problemas reales y comunicar las soluciones a los mismos.

Debate abierto.

posted by @os_delgado
2018-05-24T22:57:58+00:00 13 agosto, 2015|Blog|0 Comments

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