Si no fuera por las redes sociales…

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Foto Marga Ferrer, Soma Comunicación

Foto: Marga Ferrer, Soma Comunicación

…todo nos iría mejor. Afirmaciones como la que da pie a este post las escuchamos en tertulias radiofónicas, en seudodebates televisivos o en las propias redes, claro. Porque dicha sentencia socorrida, que generaliza el tiro de las prospecciones especializadas en los canales sociales, puede ser heredera de aquella “si no fuera por los periodistas…” que enseñaban en la Facultad de Periodismo, en la asignatura de Teoría General de la Información (TGI).

El prisma de quien afirma la sentencia de que la culpa de todos los males de la sociedad actual, de su mala  educación, de la falta de sensibilidad ante determinados acontecimientos o de la vulgaridad de su pensamiento reside hoy en las redes sociales; es un prisma distorsionado, tan superficial como el hecho social que aborda, sin más ánimo que simplificar en una frase una generalización impropia de quien es percibido a priori como referente por su audiencia, más o menos numerosa, más o menos heterogénea.

En las redes sociales, expresión online de la diversidad de la sociedad, podemos encontrar, evidentemente, su representación más vulgar, la más maleducada o la más insensible; pero, como en la vida misma y con mayor facilidad de acceso, también el enfoque más especializado, información hiperlocal, análisis certeros ante acontecimientos de ámbito nacional o internacional, un seguimiento de ‘minuto y resultado’, fuentes globales, analistas sin la etiqueta de tertulianos,  educación y discurso constructivo alejado del ruido interesado u oficialista.

Generalizar, como todo en esta vida, es muy fácil, especialmente desde la tribuna tradicional del desconocimiento. Achacar a las redes sociales de forma genérica la culpa de un discurso tergiversado o de un suceso es, como mínimo, ser cómplice de las limitaciones de libertades que se amparan, precisamente, en esas percepciones de seudoexpertos que tanto daño hacen o, al menos, tanto influyen a quienes legislan los derechos de los internautas.

posted by @os_delgado

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Twitter: cuando se deja de hablar de…

Expo Muvim. IdolosTT, de #FF, de RT editados, de ‘cc’ o de otros recursos ‘artesanos’ utilizados cuando la plataforma de los 140 caracteres no había dado el salto hacia su automatización o, mejor, dicho, la de sus usuarios. Este post barniza alguna de las consecuencias de los cambios protagonizados por la red social de la inmediatez.

La evolución del pajarito discurre más por los caminos de la despersonalización y de la lejanía, consecuencia de la masificación o de la plasmación a modo de copia/pega de la representación real de la sociedad (y de sus tics), con sus famosos, sus voces cantantes, sus empresas, sus políticos,… y toda la maquinaria oficial que compone el día a día. Los protagonistas son los mismos que -antes de que existieran las redes sociales tal y como las entendemos hoy- nunca atendieron directamente peticiones de ‘sus públicos’, ni respondieron a llamadas anónimas que no fueran las de los focos, o que no entendieron la relación entre una mayúscula y una minúscula.

Expo Muvim. IdolosPrecisamente, Twitter consiguió romper la baraja los primeros años –cuando, por ejemplo, un lector podía conversar de forma fluida con su escritor admirado o un militante con su líder político o espiritual- hasta que se instaló en su seno la sociedad tal y como la conocemos, con las normas de un juego heredado de la tradición offline. Una evolución hacia el ruido y más ruido que filtrar por quienes siguen en Twitter (aterriza en paralelo la nueva moda que apuesta por no estar conectado a ninguna plataforma para ser más chic), TL más complicados de definir, y biografías fotocopiadas de difícil asimilación por los perfiles más innovadores.

Episodios como la adquisición masiva de followers para lograr la hipotética proyección de «soy mejor que mi rival» político, económico, periodístico o futbolístico por el insignificante aspecto que concede una cifra; el ejemplo que estas formas de proceder proyecta a la sociedad más tierna, la de los adolescentes que lucen en clase de un número tan abultado de seguidores como el de las monedas que les habrá costado conseguirlos para ser el ‘más popular del instituto’; o la cada vez más insolente unidireccionalidad de los mensajes compartidos por los más grandes y los más pequeños, consiguen difuminar las características de la partida de nacimiento de Twitter.

clicks marga ferrer2Con todo, es necesario comprender que nada permanece estable y que esta red social también evoluciona a golpe de retrovisor, para asemejarse a las plataformas rivales, para ganar dinero, para seguir. Lo hace con el coste de deshumanizarse, de alcanzar una mayor penetración en la sociedad, de convertirse en sostén de campañas publicitarias de gran recorrido, de ser el paciente más rápido en informar de los hechos que acontecen desde el lado cada vez más oficialista –los rincones donde ocurren cosas distintas a las marcadas en la agenda cada vez se diluyen más, exigen más capacidad de filtrado, de búsqueda, de rastreo por parte de los perfiles interesados en conocer qué sigue ocurriendo, por ejemplo, en Haití, Sierra Leona o en Fukushima-, de abultar, en definitiva, su número global de usuarios.

Pero esa progresión de cifras récord de usuarios presenta la misma inflación de calidad que significa la apuesta de los internautas mencionados por las bolsas de zombis o de followers comprados al peso. Algo que, quizás, pueda ser el lastre que consolide el aburrimiento de la masa a medio plazo.

posted by @os_delgado
photos by @Marga_Ferrer

The New York Times estrena web social

Como es tradición, las pautas y las tendencias periodísticas suelen llegar del ámbito anglosajón, en general, y de cabeceras de prestigio como la del The New York Times, en particular. El último eco procedente de aquellas latitudes es la nueva página en versión social que ha editado el rotativo neoyorquino.

Portada periódico social

Una versión accesible, adaptada al lenguaje de las redes sociales y a los elementos visuales con los que ya se ha familiarizado la audiencia que está más acostumbrada a bucear por la información procedente de estos canales.

¿Un buen ejemplo de lo que llegará a los medios de comunicación a este lado del Atlántico?, ¿una versión especializada de un medio tradicional similar a lo que ya habían puesto en práctica otras aplicaciones desde hace tiempo como Flipboard?

Desde que el público masivo y la sociedad ya está en Twitter, el estilo de los medios de comunicación que lo alimentan ha cambiado, no solo en el fondo/contenido, sino también en la forma/continente.

¿Quién será el siguiente? Se admiten apuestas.

@somacomunicacio

 

 

Twitter, la jungla del ruido

Gol de Messi. Miles de ‘tuitgoles’ de Messi.
Seis millones de parados. Cientos de miles de tuits.
URGENTE: el rey operado con éxito. Retuiteado exponencialmente.

Soma Comunicación el blogTwitter ha ganado el elemento corpóreo del volumen en los dos últimos años, a la vez que ha alcanzado peso en la capacidad de influencia comercial, como lo ha hecho en la multiplicación de mensajes de manual institucional. Pero la originalidad del tuit de nuevo cuño está de capa caída.

Cada día es más complicado localizar debate constructivo paralelo al de las realidades de comunicado oficial. El debate que tanto embelleció a esta red social no hace mucho tiempo y que sintonizó con el tono crítico de muchos perfiles acostumbrados a no comulgar con los titulares mayoritarios en cuanto que estructurados para persuadir a una masa mostrenca.

La misma masa que vota orientada por los mensajes masticados procedentes de gabinetes y maitines; o la que sólo lee fútbol cuando se habla de deportes; o la que ve un telediario creíble sin intencionalidad subjetiva; o la que hace RT de un minuto y resultado sin aportar una valoración que complemente la actualidad de teletipo; o la que cree a pies juntillas un tuit por haber sido publicado desde la instancia oficial del aparato. Con todo, es algo que forma parte de un proceso lógico. No somos nadie para criticar la vida misma, la que nos creemos a pies juntillas desde siempre.

Pero los partidos políticos, los medios masivos tradicionales, los famosillos oficiales, las grandes marcas, los perfiles influyentes de manual offline tenían que hacerse, tarde o temprano, con el control de una herramienta a priori molesta, movilizadora, cruda, directa y creíble como ha sido Twitter, dominada hasta no hace mucho por otras personas influyentes forjadas dentro de la misma plataforma, desconocidas antes en el offline, con vocación de sumar nuevos argumentos, no de encapsular los mensajes más adecuados en relación a un contexto intencional y tradicional de venta, persuasión o engaño.

Con todo, esos perfiles sobreviven en la jungla del ruido a la par que vehiculan opiniones y argumentos aún con peso, pero con menos carga emocional que los marcados en rojo, los reconocidos, los que han terminado por contaminar las aguas de esa otra argumentación, la que hace pensar por encima de lo impuesto por los aparatos tradicionales del control.

Posted by @os_delgado / Photo by @Marga_FerrerSoma Comunicación

La letra pequeña de la prensa de papel en los locales (públicos)

quisocoRecuerdo cuando en la carrera se nos diferenciaba a los alumnos de Periodismo entre los conceptos difusión y tirada. El primero hace referencia al número de ejemplares vendidos de un periódico, incluso a la audiencia estimada que alcanza cada uno; mientras que el segundo lo hace al número de diarios que salen de la rotativa en condiciones de ser vendidos. Ambas vertientes han sido utilizadas tradicionalmente por las cabeceras para jugar con la competencia en cuanto a alcance, lectores y repercusión se refiere, abusando incluso de la inocencia de la audiencia real a la hora de aprovecharse de los matices que diferencian a una y otra circunstancia.

El juego de las ventas y de la difusión disfrazada siempre ha justificado lucir mejor tarjeta de presentación frente a anunciantes, instituciones, votantes, amigos y otros simpatizantes de guardar, pero en los tiempos actuales de reinvención de formatos la película ya no cuela, ni por las ventas reales, ni por la audiencia estimada, ni por muchos de los ejemplares que se tiran desde la rotativa (una vez devueltos a la basura, al archivo, a reciclar o a usos más comunes que al de la lectura de las páginas de un periódico).

El termómetro de cuántos lectores leen un periódico tampoco sirve ya para matizar la difusión. Si antes se hacía una estimación de que cada ejemplar lo podían llegar a leer entre 3 y 8 personas; hoy en día es difícil encontrar un periódico; ni siquiera en los sitios donde tradicionalmente mejor se hacían dichas estimaciones, esto es, en los bares. Y no es porque el primer cliente de la mañana lo introduzca discretamente en su bolso, sino más bien porque ya ni siquiera se compra la prensa en estas plazas públicas.

Con todo, hay países a priori más ricos (y con la misma crisis que en España, aunque enmascarada) que conservan la costumbre de ofrecer un abanico de rica miel periodística a sus clientes en los sitios públicos. Quien más, quien menos, encuentra por ejemplo en Italia la posibilidad de leer la prensa local, nacional y deportiva tanto en locales más discretos de poblaciones de menos de 20.000 habitantes hasta en los más vestidos de las capitales de provincia. En el país transalpino todavía se lee la prensa en papel, aunque sea para acceder a letras pequeñas que escapan de la inmediatez digital o del RT, a versiones contrastadas de la vida política ajetreada que todo lo empapa bajo la sombra de Il Cavaliere, o a cotilleos que siempre captan adeptos, sin fecha de caducidad.

Cuesta creer que el enfoque periodístico prevalezca sobre la novedad, pero quizás este ejercicio empírico de vocación antropológica, a pie de campo, pueda hacernos pensar en que no pese tanto la inmediatez como la costumbre; no proyecte tanto interés –que también- el dar primero, sino el reflexionar y contextualizar el hecho informativo; no sea tanto la caducidad, como la calidad de análisis de cuño exclusivo.

Aspectos, matices, picoteo periodístico que posan la lupa en la sociedad en cuanto que lectora de información servida en tazón exprés, con aroma a noticia caducada pero cargada de matices contextualizadores, explicativos, reportajeados.

Posted by @os_delgado

La revolución en las operadoras telefónicas

Posiblemente sea la más competitiva oferta integrada de telecomunicaciones jamás planteada en España hasta la fecha, de ahí que desde ayer haya significado un punto de inflexión para todas las compañías del sector.

Tras un año de trabajo encaminado a conocer las pretensiones de los usuarios, ayer se puso a la venta «Movistar Fusión», un nuevo paquete de servicios que persigue el ahorro, la transparencia y la sencillez y del que se beneficiarán aquellos clientes -particulares, autónomos y profesionales- que tengan o contraten con Movistar la línea fija, el ADSL de 10 Mb y la línea móvil. El precio de esta opción, que incluye el coste de la cuota de abono de la línea fija, 500 minutos de llamadas y 1 Gb de capacidad para la transmisión de datos, es de 49,90 euros al mes.

Además de este paquete básico, Telefónica España ofrece otras tres alternativas y subraya que se trata de tarifas finales y para siempre. «Movistar Fusión Fibra» va dirigida a los usuarios que quieran tener el servicio de Fibra Movistar a una velocidad de 100 Mbs así como su línea de móvil -incluyendo 500 minutos de llamadas y 1 Gb de datos para navegar- por un precio de 59,90 euros al mes. ‘Movistar Fusión TV’ y ‘Movistar Fusión Fibra TV’ incluyen Imagenio Familiar, con más de 70 canales, además de la línea fija, ADSL 10 Megas con llamadas la primera opción y Fibra 100 Mbs la segunda, a unos precios de 79,90 euros y 89.90 euros al mes respectivamente.

Desde ayer se puede contratar ‘Movistar Fusión’ en todos los canales habituales y en los más de 2.500 puntos de venta de Movistar.

Posted by Soma Comunicación

Facilidades y obstáculos para trabajar en otro país de la UE

La UE te ofrece una serie de facilidades y derechos para irte a trabajar a otro país comunitario, según el principio europeo de “libre circulación”. Pero también hay varias cuestiones a tener en cuenta, que pueden dificultar o incluso impedir los desplazamientos laborales. Buscar empleo y establecerse en cualquier Estado miembro todavía no es tan fácil como hacerlo dentro del propio país de origen.

Actualmente, la mayoría de los Veintisiete no exige un permiso de trabajo a los ciudadanos comunitarios que busquen empleo en su territorio.

No obstante, hay un grupo de países que aún impone ciertas restricciones a los trabajadores extranjeros: Austria, Alemania, Bélgica, España (únicamente para los rumanos) Irlanda, Francia, Holanda, Malta, Reino Unido, Luxemburgo y Malta. Todos ellos deberán levantarlas para finales de 2013.

Una ventaja importante es que los trabajadores pueden trasladar de un país a otro sus derechos de pensiones, asistencia sanitaria o las prestaciones de desempleo. Eso sí: disfrutar de estos derechos en un país distinto al de origen depende de las legislaciones nacionales, y del nivel de cobertura social de cada Estado. Y las condiciones para poder cobrar el paro o el volumen de las ayudas varían bastante entre países como España y Bélgica, por poner dos ejemplos.

Los idiomas y el reconocimiento de cualificaciones profesionales son otros de principales obstáculos. Para las profesiones reguladas, como los médicos, abogados o arquitectos, es posible solicitar una convalidación oficial de las titulaciones para el extranjero. Una vez concedida, el país de destino puede exigir al trabajador una prueba de idiomas.

El resto de trabajadores puede recurrir a instrumentos como “Europass”, un currículum vitae estandarizado a nivel europeo, para presentar su formación y experiencia profesional de forma comprensible en toda la UE.

También hay que tener en cuenta la cuestión fiscal. En la mayoría de los casos, los ciudadanos que trabajen durante más de seis meses al año en otro país de la UE deberán pagar impuestos allí. Si se trata de parados desplazados, tendrían que pagar impuestos según su tiempo de estancia y de qué país se considere su residencia a efectos fiscales. Todo ello depende de la normativa fiscal de cada país y de los acuerdos entre Estados.

EFE

 

Si decides probar suerte en otro país, lo mejor es consultar en detalle las normativas europeas y nacionales, lo más actualizadas posible.
Web de Empleo de la Comisión Europea
Portal europeo Eures de movilidad profesional
Página de Europass, el currículum vitae europeo

 

Una profesión a precio de café

En las últimas semanas empiezan a proliferar en la red noticias y posts que se hacen eco de la decadencia alcanzada con la crisis por una profesión que, desde que tengo uso de razón y me empecé a interesar por ella, parece vivir en una continua crisis existencial. Recuerdo que en mi primera clase en la Facultad, Josep Lluís Gómez Mompart, catedrático de la Universitat de València, ya nos dijo en tono premonitorio: “Quien quiera ganar dinero o vivir bien, se ha equivocado de carrera”. No parecían irle mal las cosas a él, siempre bien vestido y con apariencia de no sufrir excesivo estrés, pero todos los allí presentes empezamos a buscarnos con miradas cómplices, esperando a ver quién era el primero en dar el paso y salir de aquel salón de grados en busca de un futuro mejor.

Lo cierto es que curso a curso, la carrera se iba cobrando sus víctimas. Gente que entonces nos sorprendía al cambiar de estudios con tres años de titulación a sus espaldas, pero que unos años después nos causaría bastante envidia al verlos bien colocados tras acabar sus estudios de empresariales, económicas o vete a saber qué. Nosotros, los que aguantamos pese a aquel discurso siniestro, fieles a nuestra vocación, veíamos como la premonición de nuestro profesor se iba haciendo poco a poco realidad. Éramos conscientes de que no seríamos ricos. Interiorizamos que no viviríamos ni tendríamos un horario como el común de los mortales. Incluso aceptamos que nos tendríamos que ganar la vida trabajando en otras cosas que nada tenían que ver con nuestros estudios.

Cinco años después de terminar la carrera, hay quienes tenemos la suerte de poder ejercer y vivir de lo que nos gusta. Los hay también que son profesores, comerciales, dependientes, funcionarios… Todos ellos han aprendido a vivir lejos de la profesión para la que se formaron, aunque en su interior, pese a que siguen retumbando con fuerza las palabras de Josep Lluís Gómez Mompart, morirían por poder algún día ganarse la vida, aunque sea de forma discreta y humilde, con aquello que realmente les apasiona.

El futuro, sin embargo, es poco halagüeño. Corren malos tiempos para los soñadores, que diría Amélie. Las empresas empiezan a buscar mano de obra gratis. Pagan miserias a los profesionales freelance, como si los artículos se escribiesen solos  o las fotos las pudiese hacer cualquiera. Las reducciones de sueldo están a la orden del día. Incluso hay quien hace su trabajo  por ¡70 céntimos la unidad! Como si todo fuese un mercado de frutas y verduras en que las cosas se pagan al peso. La culpa, al fin y al cabo, no deja de ser nuestra, que aceptamos esas ofertas por miedo a que las pueda coger cualquier otro si tardamos en dar el ‘sí’. Como resultado, la profesión pierde credibilidad a la par que calidad. Y todo ello a pasos agigantados.

Sí, estábais en lo cierto. El periodismo es esa profesión.

posted by @acordellat

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La información y la opinión en Twitter

La tragedia griega

El periodismo cansino en Twitter

“El papel de Twitter vuelve a monopolizar el debate en #cafeperiodismo. Esta situación, mes tras mes, comienza a resultar cansina”. Este tweet lo escribió el pasado 4 de junio Ruymán Jiménez coincidiendo con la celebración del XIII Café y Periodismo en Madrid. Leyéndolo abordamos la reflexión acerca de hasta qué punto la red social del pajarito y los debates que en torno a ella se suscitan pueden rozar el desgaste, el tópico, la repetición o la evolución de un concepto, el periodístico asociado a Twitter, cuyos afluentes han quedado difuminados en los últimos meses, conforme la sociedad ya está proyectada en esta red social con todos sus tics, defectos y barreras (la accesibilidad a las fuentes comienza a ser una misión imposible).

Es complicado conocer la eficacia de Twitter en relación a la rutina del profesional de la comunicación que, si bien hasta hace unos meses podía encontrar en la red social del microblogging una vía de expresión distinta, un camino hacia la especialización, otra forma de entrevistar a sus fuentes, un canal abierto hacia la interacción o una parcela para explotar contenidos construidos por la propia audiencia; actualmente el ruido que circula por Twitter parece haber difuminado.

El tweet que encabeza este post puede conducir hacia un punto de reflexión sobre la importancia que tiene Twitter para el periodismo, el peso que le ha dado el periodista, la realidad del quehacer profesional en relación a esta red social y la evolución de cómo el comunicador la ha abordado y de cómo la ha de abordar en el futuro inmediato. Twitter ha pasado de ser protagonista de saraos periodísticos a ser el protagonista pesado de esas mismas citas.

¿Le está superando el ruido?, ¿hay tópicos encerrados?, ¿la bidireccionalidad está de capa caída?, ¿los famosos ya lo son también en Twitter?

Posted by @360gradospress

Twitter camaleónico

Ruido, atomización, accesibilidad, unidireccionalidad… Twitter ha abandonado progresivamente en los últimos meses los antónimos de estas palabras para anclarse en otra versión. Es un camaleón que ha cambiado de color. Hoy es de una tonalidad diferente a la que lucía hace un par de años, cuando los famosos que formaban parte de la red social conversaban y cuando los anónimos que exprimían bien sus virtudes se ‘famosizaban’.

Pero la situación ha cambiado. Se requiere de un esfuerzo más escrupuloso que antes para modelar el tono y el estilo de los usuarios a seguir, los mismos que dan vida a timelines hechos a la carta. Desde la óptica profesional, el periodista sigue disponiendo de fuentes de acceso restringido en el mundo offline, pero menos. La red social del pajarito se ha convertido en un medio de comunicación de masas en cuanto que la sociedad ya está en Twitter, es decir, la representación de la misma que veíamos en otros soportes generalistas como la televisión ya está plasmada en la red del microblogging.

Ello significa que el diálogo con los que tienen fama se adormece, que la fluidez de conversaciones se apaga, que la bideraccionalidad se bifurca entre las conversaciones de amigos ‘a lo Facebook’ y las de trabajo especializado, sin eslabón explicativo de por medio, ni tertulia arropada por unos cuantos tweets de enriquecimiento mutuo. Por el contrario, Twitter continúa siendo el soporte de la inmediatez, de las noticias de última hora, del debate paralelo al desarrollo de actos o eventos oficiales y profesionales, del contraste de ideas en vez de la imposición de líneas editoriales al uso.

Twitter está siendo devorado por esa oficialidad de la que ha sabido huir siempre, por los gabinetes de prensa, por las instituciones, por los famosos, por los que tratan de emplear los 140 caracteres para calcar estrategias de confusión procedentes del ámbito offline, por la congestión de información sin contrastar que es ‘retuiteada’ sin ni siquiera abrir los enlaces, por la cosificación de los hashtags

Twitter es fascinante, aunque menos. De ahí que el papel del comunicador y del periodista en este contexto, con todos los beneficios sociales que de su papel se presuponen, sea determinante para ordenar el mundo cada vez más atomizado, disperso y ambiguo que fluye de la red social de los 140 caracteres.

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