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¿Cómo es la figura del PR en las empresas?

De la figura de la persona encargada de las relaciones públicas y su misión en el seno de una empresa. A priori, y desde fuera, el papel que cumple puede ser menos intensa o participativa en la acción estratégica de la entidad. Especialmente por la concepción que el imaginario colectivo pueda tener de los roles de su dedicación. Más relacionados con la concepción tradicional de organizaciones, la cultura e, incluso, el ocio.

El PR o relaciones públicas de una compañía habrá de reciclar constantemente su agenda de contactos y las de los directivos de la compañía, mantener una estrategia en ámbitos públicos y privados, detectar prescriptores y detractores, medir el sentimiento aparejado a tal o cual lanzamiento o proyecto de la compañía, y establecer una línea estratégica y una agenda para la recepción de oportunidades encaminadas a la visibilidad productiva en canales, foros y espacios de interés.

Asimismo, mantener el pulso informativo de la firma en medios de comunicación en relación a sus objetivos estratégicos y temporales; anticiparse a situaciones o escenarios de crisis; sumar ideas para la buena y mejor repercusión de la actividad de su empresa en foros y eventos relacionados con el sector; conocer enfoques mediáticos en consonancia con el campo de especialización y conocimiento de los productos y servicios; o delimitar las prioridades, los cauces y las vías de comunicación para la mejor imagen de marca de la entidad. La agenda de oportunidades detectadas desde su propia actividad y la confluenbcia de ésta con la del resto de departamentos de la organización, marcará el pulso de la estrategia mes a mes de su labor.

La preparación de todos los escenarios y funciones descritas, convertirán la figura del PR de la empresa en un pivote clave entre los ámbitos decisorios, la praxis de la estrategia comercial y su armonización con los recursos materiales y humanos encaminados a conseguir objetivos de repercusión productiva de la propia actividad empresarial.

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Claves de una comunicación responsable y sostenible

¿Es posible practicar una comunicación responsable y sostenible? En contextos informativos como el que actualmente impera en las empresas, cuya aspiración a atender los ODS y a cuidar el planeta les “obliga” a trabajar para que sus productos y servicios sean respetuosos con el medio ambiente, la comunicación que proyectan ha de ser también, necesariamente, “limpia”. Al menos, ha de aspirar a serlo en los intangibles, con algunas herramientas clave como las que recogemos ahora en este post.

Responsabilidad en esencia. La esencia de la comunicación responsable ha de tener en cuenta los valores propios de la praxis medioambiental de las compañías. Esto es, si una empresa quiere proyectar a la sociedad la capacidad, sacrificio, esfuerzo y decisión de respetar las reglas del juego del planeta y de la legislación o certificaciones que así lo garantizan, la comunicación que practiquen ha de se responsable con ese trabajo que implica a toda una plantilla y acompañar, en suma, dicho esfuerzo para que la imagen, las versiones y los titulares que fluyan de la organización reflejen su apuesta real.

Contenedores y soportes. Si una empresa quiere comunicar valores sostenibles, éstos han de incorporarse a la trazabilidad de hechos que proyecte. Es decir, la estrategia de comunicación ha de saber incorporar las pautas que contemple cada departamento en ese afán, desde la comunicación interna a la externa, pasando por los soportes, contenedores y contenidos que fluyan de la compañía, tanto online como offline. Una política de marca asociada a dichos valores, y una hoja de estilo sostenible que puedan practicar los departamentos en su día a día, tanto comercial como ejecutivo, serán claves para que de lo dicho al hecho haya poco trecho.

Transversalidad y oportunidades informativas. Precisamente, de cada departamento, de cada lanzamiento, producto o servicio, la estrategia de comunicación responsable habrá de entrelazar las virtudes, defectos, oportunidades y propiedades, al objeto de pautar planes de comunicación transversales que optimicen al máximo los esfuerzos de difusión y de divulgación de los valores sostenibles e intangibles de la empresas. Porque si se busca la eficiencia en materia de comunicación, exprimiendo las posibilidades reales para alcanzar la eficacia, la praxis misma de ponerla en práctica restará recursos, tiempo, espacios y acción que refleje realmente una apuesta responsable por lo que se hace, se dice y se divulga de lo que se practica, se dedica y se comercializa.

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Lo que el tiempo dejó en las redes sociales

Pasan los años y los usuarios de las redes sociales envejecen al mismo ritmo que los jóvenes implementan los nuevos lenguajes en su cotidianeidad. Los primeros han dejado de ser tan intensos y románticos en sus incursiones por el social media; los segundos han elegido los gif, los memes, las historias efímeras y los emojis para conectar con comunidades cada vez más complejas.

Complejas por la hiperespecialización, por un lado, del espectro temático que se abre ante los ojos de los nuevos lenguajes. Y, por otro, la sencillez generalista que todo lo impregna en grandes contenedores que aglutinan toda esa hiperespecialización. Esto es, canales abiertos a una gran masa de comunidades que marcan la capacidad de influencia de marcas, empresas y hábitos.

Hábitos cada vez aparentemente más saludables pero, a la vez, más engañosos. Porque del 100 por 100 de aceite de oliva virgen extra que lleva una bolsa de patatas fritas con un 99% de aceite vegetal y cuyo 1% restante sí se ha hecho con ese aceite de oliva virgen extra 100% aceite de oliva virgen extra; al sin azúcares añadidos a los ya de por sí continentes en la magdalena sin gluten y sin procesar con harina que no es 100% integral porque el 50% de la harina restante que no es 100% integral ha sido procesada… nos dejamos liar o llevar ante una realidad ruidosa pero poco especializada en realidad.

O sí, quizás más especializada de lo que pensamos. Porque si usamos a la vieja usanza la información que circula por las redes sociales, por las más generalistas como por las menos, podemos seguir conectando con perfiles interesantes. De los de antaño y de los de ahora. Desde el médico que puede trazar una prospectiva de hacia dónde discurrirá la evolución del coronavirus y su posible antídoto con base científica al gamer que podrá vaticinar quién será la nueva estrella de la temporada siguiente de la liga de esports de turno.

Del auge de los youtubers a su veteranía diez años después, del auge de los snaps a su confluencia con el idioma de TikTok, de la información tuiteada a la conversión tuiteable de las imágenes y del silencio de las fuentes más cualificadas, de lo de antes a lo de ahora, de las formas de consumir información a las formas de seguir consumiéndola, pero de otra forma.

De lo viejo desde lo nuevo. De las redes sociales y de su constante evolución. De la necesidad de seguir analizando los hábitos sociales para comprender mejor nuestro comportamiento en las plataformas en que proyectamos estilos, formas de ser, lo políticamente correcto, las mentiras de un producto, las verdades de una marca y hasta la manera en que nos gustaría vivir por como pensamos que nos perciben a quien se lo contamos.

Filosofía del social media en reflexiones abiertas a la aportación desde el prisma o formato que cada cual desee, veteranos o noveles.

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Del periodista móvil y las empresas con percha informativa en 2020

Más que una proyección de cara al año 2020 recién estrenado, este post es reflexión para subrayar los valores que definen a los periodistas desde el prisma de la transformación digital en que estamos inmersos, y del valor informativo que toda empresa que practique las relaciones públicas ha de buscar para conectar con la labor de los periodistas.

Desde el prisma del primero, el del periodista, el año viene cargado de posibilidades para consolidar su trabajo desde una óptica eminentemente móvil. Porque el plumilla de este lado del siglo XXI ha de saber trabajar el sentido primario de la eficiencia gracias a las posibilidades tecnológicas que se le abren. Así, las aplicaciones que tiene a su disposición gracias a disponer de un smartphone significan una potencialidad en sí misma. Por encima de la rigidez de espacios físicos, de ordenadores de mesa y de entornos redaccionales, el periodista de hoy puede trabajar deslocalizado, cerca de la noticia, con un solo “gadget” cargado de numerosas herramientas para consolidar su camino.

De hecho, el nuevo periodista recién salido de la carrera, el viejo plumilla reciclado con nuevas aventuras profesionales en modo freelance o el redactor tradicional, pueden encontrar en la tecnología la puerta abierta para la especialización, la inmediatez, la primicia o la calidad informativa. La nube, los editores de texto en versión móvil y de escritorio, la capacidad de grabar contenido hablado y la de interpretar los hechos plasmándolos directamente en una página, medio de comunicación o blog corporativo son caminos abiertos para practicar periodismo abierto (sic).

Desde el lado de las empresas, ¿por qué esperar más tiempo a convertir sus páginas web en medios de comunicación? ¿Por qué no trabajar contenidos especializados para públicos especializados o contenidos temáticos traducidos para un público más generalista? ¿Por qué no publicar entrevistas, reportajes, artículos de opinión y otros formatos periodísticos donde hoy publican post de escaso valor informativo? En esa misión (informativa), encontrarán en las manos de un periodista o de una agencia de comunicación equipada con plumillas de recorrido temático similar al trabajado por la compañía los mejores aliados.

Estamos en 2020 pero en 2019 todavía no era tarde. ¿Ahora tampoco?

 

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Claves del periodismo móvil

El periodismo móvil o mobile journalism (#mojo) es la potencialidad que tenemos los periodistas que vivimos a este lado del siglo XXI de optimizar el ejercicio de nuestra profesión y la conexión con la audiencia gracias a la universalidad tecnológica móvil. Las herramientas que disponemos para enriquecerlo son las mismas que tienen a su alcance el resto de los mortales. ¿Vamos a dejar que las utilicen por nosotros sin que siquiera sepamos cuáles son, qué ventajas informativas nos reportan o cómo se utilizan?

Las herramientas básicas que dispone el periodista pasan por un dispositivo móvil, unas aplicaciones y unos gadgets. De serie, el plumilla ha de estar equipado de las siguientes aptitudes: ingenio, sentido común, olfato, creatividad, capacidad de organización, dedicación, ganas (querer es poder), instinto y contactos.

Para organizar la información aplicaciones como Feedly o Flipboard permiten al periodista hacer un seguimiento informativo de las materias, de los enfoques y de las fuentes que pueden enriquecer su especialización. A la vez, puede agrupar temáticas y autores a partir de feeds y de alertas.

Otra app que contribuye a automatizar ciertos procesos es IFTTT (If This Then That), que a través de otras como Buffer y de las cuentas en redes sociales habilitadas para que el plumilla, da órdenes de que si ocurre una publicación ‘a’ se publique de otra manera ‘b’.

Con todo, la tecnología y las apps móviles fusionan las tareas de cada perfil profesional periodístico. Pero salvaguardan a la vez la exclusividad de sus respectivas cualificaciones, haciendo que éstas sean diferentes a partir de las habilidades de origen. La diferencia pasa, precisamente, por usar las herramientas móviles que tienen a su disposición. Y de las oportunidades especializadas que les brindan a aquellos que no están sujetos a la infraestructura de un gran grupo o medio de comunicación.

Así, por ejemplo, el redactor podrá recurrir a Call Recorder para grabar las entrevistas que realice a través del móvil sin necesidad de hacer malabarismos con el manos libres o con otro dispositivo externo. También es recomendable el uso móvil de la app de WordPress, con un editor de contenidos calcado a la verisón de escritorio y que contirbuye a pegar primero a la hora de publicar por parte del periodista una información (con el beneficio que ello tiene para la inmediatez e incluso para el posicionamiento del contenido que publique gracias a ser el primero o a la originalidad del contenido).

Otro ejemplo que traemos es Wakelet, la app sustituta natural del antiguo Storify, que permite componer crónicas de autor enriquecidas con recursos externos tales como vídeos de terceros publicados en Youtube, tuits y otros contenidos publicados en entornos digitales.

¿Nos ponemos a practicar el #MOJO? Nosotros proponemos usar una etiqueta sin anglicismos de por medio: el #PEMO (Periodismo Móvil). Seguiremos informando.

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“Las redes sociales han modificado los hábitos de consumo de información”

El periodista Miquel Ramos (@Miquel_R) rasca sobre la superficie de los temas sociales de candente actualidad para servir al lector un punto de vista más reposado y ahondado. Y lo hace desde medios independientes como El Salto y La Marea y desde otros digitales como Público y La Directa. También es coautor de las plataformas de investigación Crímenes de odio y Sense tòpics.

¿Cuál es la salud que tiene, en rasgos generales, el periodismo en nuestro país en la actualidad?

El periodismo vive hoy una situación ambigua en varios aspectos. Por una parte, mucha gente ha dejado de informarse a través de los medios de comunicación convencionales. Las redes sociales han modificado los hábitos de consumo de información. Hay quien no entra nunca a una web de un periódico, si no es a través de un enlace que ha visto en Facebook o en Twitter. A veces, incluso, ni entra, simplemente se queda con el titular. Esto ha provocado que la desinformación y las noticias falsas inunden las redes y contaminen el debate público, ya que en gran medida están siendo utilizadas con fines políticos o simplemente para difundir el odio hacia determinados colectivos. Esto ha provocado también una crisis de credibilidad, que ya venía de lejos, dada la manifiesta manipulación de muchos medios de comunicación convencionales. Hace pocos días, por ejemplo, la sentencia contra Javier Negre de El Mundo por haberse inventado una entrevista sobre un suceso. Luego no se pueden obviar tampoco los intereses políticos y económicos de los propietarios de los medios. Esto condiciona mucho la información y es un problema para el periodismo. Esto ha existido siempre y forma parte de la mercantilización de la información y de los intereses empresariales de los grupos que controlan el panorama mediático. En esto, los medios más alternativos, autogestionados o cooperativos están dando una lección. Creo que estamos viviendo un buen momento para otro tipo de periodismo y hay múltiples ejemplos de proyectos que están haciendo muy buen trabajo con pocos medios. Por otra parte, la precariedad del oficio es otro de los problemas que condiciona también la calidad y la libertad de las informaciones. A veces, un mismo redactor no puede profundizar en determinados temas por la sobrecarga de trabajo. Otras, simplemente se dedica a reproducir notas de prensa. Esto posiblemente sea la señal de que no estamos en un buen momento para los profesionales de la información a nivel laboral.

¿Y en el caso de València, concretamente?

En València se sufre lo mismo que en el resto de los territorios. De hecho, las empresas propietarias de los medios raramente son locales. Pertenecen todos a grandes grupos empresariales cuyas políticas son exactamente iguales en Extremadura, Andalucía o València. De nuevo, hay que ir a proyectos mas humildes, locales o autogestionados para encontrar cierta diversidad. De todas formas, en todos los medios existen buenos profesionales que pelean cada día por dignificar la profesión y por ofrecer una buena información a la ciudadanía, a pesar de todo.

¿De qué manera están ayudando las redes sociales a los periodistas como herramienta de trabajo para sus investigaciones? ¿Se pueden poner en contra del profesional?

Hace poco Ignacio Pato escribió un articulo brillante en La Marea sobre el uso de las redes y la sobreexplotación a la que nos sometemos muy a menudo los periodistas. Añadiendo, además, la cuestión de género, que pocas veces se comenta. Las redes ayudan a promocionar tus trabajos, pero aquí es donde debes dedicarle tú tiempo y estar pendiente. Luego, la sobreinformación que existe en las redes muchas veces hace que te pierdas muchos contenidos, que te despistes con chorradas o con averiguar si lo que acabas de ver es un fake o es real. Son armas de doble filo.

¿Qué balance haces del resultado de las últimas elecciones políticas? ¿Cómo lo han transmitido las grandes cabeceras del país?

Los resultados de las elecciones evidenciaron el error de Sánchez convocándolas, al menos para el PSOE. El ascenso de la extrema derecha y la necesidad de pactar con Podemos para mantener un mínimo de credibilidad y de progresismo en su nuevo gobierno han dejado un panorama al menos curioso. Creo que Podemos ha salido bastante bien parado a pesar de haber perdido diputados y que el otro gran triunfador ha sido Vox. Los medios han jugado y siguen jugando un papel clave. Primero para el ascenso de la extrema derecha, a la que blanquearon desde el primer momento y la aceptaron como un actor más dentro de la democracia, a pesar de plantear medidas contrarias a los derechos humanos. Luego, está siendo evidente la campaña de la mayoría de los medios convencionales contra el pacto PSOE-Podemos. Algunos incluso han manifestado públicamente sus esfuerzos para imposibilitarlo. Es lógico, ya que la mayoría de estos pertenecen a grandes grupos empresariales poco o nada interesados en políticas progresistas.

¿En qué consiste el proyecto que colideras para la investigación sobre crímenes de odio? ¿Cuál es el objetivo periodístico de un proyecto tan comprometido como este?

Se trata de una investigación que recoge diferentes casos de asesinatos y homicidios motivados por el odio ocurridos en España entre 1990 y 2015. Algunos han sido bastante conocidos como el caso de Lucrecia Pérez, el de Guillem Agulló, el de Carlos Palomino o el de Sonia Rescalvo, pero muchos otros no estaban registrados o ni siquiera sabíamos los nombres. Este trabajo permite conocer a las más de 80 víctimas mortales del racismo, la homofobia, el fascismo y otras formas de intolerancia. Es una herramienta de consulta que contiene un archivo de cada caso y que quiere reivindicar la memoria de estas personas y alertar sobre el peligro de los discursos de odio y del ascenso de la extrema derecha a nivel global. Ahora estamos trabajando en la actualización del proyecto y esperamos presentarlo en primavera de 2020 con nuevos casos.

Viñeta de El Roto para El País

El humor gráfico en el periodismo de hoy

Las viñetas suelen funcionar como los gags humorísticos engarzados en las películas de acción: son un respiro cómico que relajan la tensión del relato sin llegar a detener el flujo de la información. Chiste con el que te alivias entre noticia de accidente y reportaje de corrupción. 

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“Un periodista debe tener un manejo básico de la edición de sonido y vídeo”

La periodista Sonia Blanco (@sblanco) ha enfocado su profesión en aportar a las nuevas generaciones de estudiantes todo su conocimiento acerca de la profesión a través de la docencia. Es Doctora en Comunicación Audiovisual y profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga, donde imparte asignaturas en las que hace uso de las nuevas herramientas sociales (blogs, podcasts, redes sociales, etc.) como herramienta reflexiva y de aprendizaje. Y ha coordinado dos proyectos de prácticas profesionales de alumnos: Andalucía Cinema y Eurovideo 05.

También ha trabajado en medios tradicionales (prensa, radio y televisión) como crítica cinematográfica y como colaboradora en Canal Sur y en Radio 3.

¿Cómo definirías la profesión de periodista? 

De la manera más básica y directa, que le gustaba al gran Enrique Meneses: un periodista debe ir, ver y contar. Pero, además, debe explicar el contexto de lo que está viendo para que su información sea completa. Y, por supuesto, debe aspirar a contar lo que los poderosos no quieren que se sepa.

¿Crees que un periodista en la actualidad debería cursar estudios o tener conocimientos de Comunicación Audiovisual?

Obviamente, sí. Es necesario porque en la actualidad, la mayoría de información que recibimos es vía audiovisual. Sobre todo, las generaciones más jóvenes. Por ello no es solo necesario sino imprescindible que un periodista tenga un manejo básico de la edición de sonido y vídeo, del mismo modo que antes, para ser más eficaz, necesitaba unas nociones básicas de mecanografía. Pero esto no quiere decir que un periodista deba ser un hombre orquesta que hace de todo. Las empresas periodísticas deben contar con los perfiles adecuados para la mejor elaboración del contenido, cualquiera que sea el lenguaje que deseen emplear. Pero para el periodista será muy útil tener este conocimiento, ya que le dará más autonomía para elaborar sus piezas e incluso un mejor criterio a la hora de trabajar con los profesionales de sonido y vídeo.

¿Qué importancia tiene en la actualidad para un periodista el uso de las redes sociales? ¿Un mal uso a nivel profesional podría ponerse en su contra? 

Sin duda para un periodista, las redes se han conformado como una especie de extensión de su trabajo en el medio. Y eso da lugar a situaciones peculiares y a veces incluso injustas. Veo a muchos periodistas intentando desligar su labor profesional de su opinión en las redes y no creo que eso sea muy práctico porque al final tu audiencia en muchas ocasiones te sigue por ser el profesional que eres, no la persona. Por otro lado, también hay muchos periodistas que usan las redes no para opinar, sino para informar y/o completar información de sus medios. Lo más normal es que haya un poco de todo en los perfiles: opinión, información, humor, etc. Por tanto, yo creo que en este caso un periodista debería tener un especial cuidado en dejar claro lo que es opinión e información. Un periodista, como cualquier otro profesional, tiene derecho a poder expresarse libremente, pero como informador tiene una responsabilidad mayor y, por tanto, su gestión de redes ha de ser especialmente escrupulosa.

¿Qué reflexión haces sobre la utilización de las redes sociales como elemento de innovación en la educación universitaria, a partir del trabajo de investigación que llevas a cabo en la actualidad? 

Trabajar con redes sociales en la educación es algo muy complicado. Porque van surgiendo herramientas nuevas y las generaciones cambian en un período de tiempo mucho más corto que antes. Hemos usado Twitter y Facebook con un estupendo nivel de aceptación por parte del alumnado, pero en los dos últimos años vemos que ya no están interesados en estas redes y se mueven fundamentalmente en Instagram. Pero, por otro lado, es bueno realizar dinámicas en clase que incluyan estas redes, porque te dan la excusa perfecta para enseñarles a utilizarlas de un modo más profesional y no solo con un interés meramente lúdico.

¿Con qué mensaje te gusta que se queden tus alumnos de Comunicación Audiovisual después de tus clases? 

Con que el aprendizaje no es un proceso restringido a los cuatro años de grado, sino constante. Que nosotros solo somos el comienzo de ese proceso y que ellos deben estar atentos a nuevas tecnologías, a nuevas técnicas y a mantenerse al día de todo aquello que les pueda ayudar a ser mejores profesionales.

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“La mayoría de los periodistas todo lo ven desde el prisma de su opinión”

El periodista argentino Fer Duclos (@Ferduclos) tomó la decisión hace unos meses de alejarse por un tiempo de su zona de confort y de descubrirle a sus paisanos cuál es la realidad del mundo, fuera de lo que muestran los telediarios. Y, así, con su mochila y su teléfono móvil se ha embarcado en un intenso viaje por la ruta de la seda para recorrer desde España hasta países asiáticos como Turquía, Georgia, Chechenia, Kazajistán, Afganistán e Irán. Y lo cuenta a través de su proyecto Periodistán (@periodistan_).

¿Cuándo decidiste que querías ser un hombre de mundo que contara las culturas, las costumbres y las experiencias de diversos países desde el prisma periodístico?

Nunca decidí ser un hombre de mundo, se fue dando. Un poco me viene con la genética. Mi mamá siempre cuenta que la primera palabra que dije en mi vida fue tren. Vivíamos en un departamento muy chiquito y desde el balcón se veía el tren pasar y cada vez que sentía el ruido que hacía, salía disparado al balcón teniendo un año o menos. En algún punto esa cosa del moverse, del transporte siempre estuvo en mí. Cuando tenía 5 o 6 años mi pasatiempo favorito era aprenderme las capitales de todos los países del mundo, dibujar banderas y las camisetas de las selecciones de fútbol en tiempos en los que no había internet. Me leía todos los atlas, los mapas. Me gusta mucho leer y a medida que voy leyendo me dan ganas de ir a los lugares.

¿Cómo y cuándo arrancó tu proyecto Periodistán? ¿Cómo estás consiguiendo realizar tu alucinante recorrido solo por tu cuenta? ¿Con qué recursos cuentas, además de tu mochila y una cámara de fotos?

Periodistán arrancó en enero de este año. Me tomé un vuelo a Barcelona y no tenía mucha idea de qué iba a hacer. Estaba medio perdido y todo se fue degenerando en algún punto a esto que es hoy, que es algo muy lindo, que me pone muy contento, ya que he llegado a cierto reconocimiento en Argentina. Al principio no tenía claro qué iba a escribir en redes sociales, si iba a servir, si alguien me iba a leer. Hasta noviembre de 2018 yo tenía mi trabajo en Río de Janeiro, pero lo perdí porque la empresa en la que trabajaba cerró. Y dije es ahora o nunca: tengo 33 años, no soy viejo, pero tampoco tengo 18. Y partí.

¿Qué balance haces del periplo que llevas hasta ahora? ¿Qué destacas de las culturas y países visitados?

De Occidente no sabemos prácticamente nada: de Turquía hacia el Este pensamos que es todo terrorismo. No tenemos una mínima idea de qué es el islam: el trato de la gente islámica es espectacular, son increíblemente cordiales, acogedores, calurosos; dormí en las casas de gente que me recogieron haciendo dedo y que me invitaron a comer todo el tiempo. La cultura de lo colectivo es muchísimo más fuerte que en nuestros países. Cuando en 60 años les cuente a mis nietos, destacaré la hospitalidad de la gente.

Leímos en una crítica sobre tu libro Crónicas africanas que, primero llegas al destino, luego observas y finalmente preguntas. ¿Crees que en el periodismo que se realiza en la actualidad en muchos países occidentales, en algunas ocasiones, caen en el error de invertir este proceso?

Vengo muy cargado de prejuicios y trato de luchar y ponerme en abogado del diablo: me cuestiono cada cosa que pienso sobre ellos (“por qué pensé esto, estoy seguro de ello, por qué”). Es un ejercicio que pocos periodistas en otros países hacen, ya que la mayoría ya tienen una opinión formada y todo lo ven desde el prisma de esa opinión: antes de ver lo que sucede ya saben lo que sucede, invierten el proceso. Yo no me creo en un escalón superior, pero trato de ser muy consciente del lugar que ocupo (no por estar durmiendo con un obrero en Afganistán, ya soy igual que él; yo sé que soy un privilegiado y que, si mañana pasa algo, tengo mi pasaporte y a mis padres esperándome) y me cuestiono cada cosa que pienso para llegar a mejores conclusiones o, al menos, tener mejores preguntas.

 

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“Sin comunicación corporativa la empresa no existe”

l periodista David Martínez Pradales (@dmartinezpr) lleva trabajando en comunicación de Orange desde que la marca aterrizó en España y ahora dirige el medio de información tecnológica www.nobbot.com , impulsado por la compañía, donde da muestra clara a través de sus contenidos de lo importante que para una empresa es la comunicación corporativa.

¿Por qué es tan importante la comunicación corporativa para una empresa en la actualidad?

Lo ha sido siempre: sin comunicación corporativa la empresa no existe más allá de sus productos, servicios y precios, pero es la comunicación la que da sentido a esa actividad para las distintas audiencias. Estas, abrumadas por una oferta inabarcable, pueden tomar sus decisiones de compra determinadas por los llamados intangibles y por eso estos son tan necesarios. Pero más allá de este alineamiento con el negocio, la comunicación corporativa es hoy una muestra de responsabilidad de la empresa con la sociedad, que exige de las empresas un compromiso que va mucho más allá de la compra-venta y tiene que ver con considerar a los clientes como personas y a la sociedad como mucho más que un mercado.

¿Cuáles son las claves para desarrollar la comunicación corporativa de una empresa de manera efectiva?

Cada empresa es un caso distinto, pero, en general, creo que la clave es mirarse poco el ombligo y extender la mirada en el horizonte que se dibuja más allá de las ventanas de las oficinas. Esto es: priorizar la demanda de información de las distintas audiencias sobre las ansias de comunicación de las empresas. Y, por supuesto, apostar por la traslucidez (no creo en la transparencia) constructiva para ambos.

¿Qué papel tienen las herramientas digitales en la comunicación corporativa?

Esencial en un ecosistema informativo cada vez más ‘desintermediado’. En este sentido, creo que Orange, a través de sus distintos soportes (webs propias y redes sociales), se sitúa a la vanguardia de lo que se hace en comunicación en nuestro país. Por ejemplo, un medio como www.nobbot.com, con hitos como la entrevista al presidente de la nación, es algo insólito en el panorama de la comunicación corporativa nacional y no sé si internacional. La clave, como decía antes, es no imponer a las audiencias lo que queremos que escuche, sino construir contenidos (y marca, a través de ellos) tomando como guía sus intereses.

¿Qué cosmovisión haces de tu libro Comunicación POP 5 años después de su edición? ¿Ha cambiado mucho la situación expuesta en ese camino hacia la marca personal?

El libro creo que es un retrato, muy personal y caótico, de su momento y en buena parte, y por fortuna, ha sido superado por los acontecimientos. No precisamente en lo que tiene que ver con la marca personal, un concepto en el que no creo y que me parece otra forma más de enmascarar la vigilancia y el control cosificando, de paso, a las personas. En él también avanzaba la necesidad de aventurarse en el periodismo de marca, algo que posteriormente hemos hecho desde nobbot.com  con éxito de audiencia (más de 850.000 visitas al mes) y relevancia, por ejemplo, siendo considerado uno de los tres mejores medios digitales en los últimos premios del día de Internet.

¿Qué mensaje le darías a los estudiantes de Periodismo que tienen el foco puesto en la comunicación corporativa?

Qué puedo decir. Llevo más de 25 años dedicado a esta actividad y me siento un privilegiado porque, además, puedo combinarla con el ejercicio del periodismo y la creación de contenidos. Mi recomendación para ellos es que, si se van a dedicar a la comunicación corporativa, sean valientes y contribuyan con su actividad a borrar límites profesionales obsoletos que, a menudo, convierten la comunicación en un ejercicio de ensimismamiento corporativo. Sirve, también en este ámbito, la recomendación de escuchar antes de hablar.

Por @casas_castro

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