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Claves del periodismo móvil

El periodismo móvil o mobile journalism (#mojo) es la potencialidad que tenemos los periodistas que vivimos a este lado del siglo XXI de optimizar el ejercicio de nuestra profesión y la conexión con la audiencia gracias a la universalidad tecnológica móvil. Las herramientas que disponemos para enriquecerlo son las mismas que tienen a su alcance el resto de los mortales. ¿Vamos a dejar que las utilicen por nosotros sin que siquiera sepamos cuáles son, qué ventajas informativas nos reportan o cómo se utilizan?

Las herramientas básicas que dispone el periodista pasan por un dispositivo móvil, unas aplicaciones y unos gadgets. De serie, el plumilla ha de estar equipado de las siguientes aptitudes: ingenio, sentido común, olfato, creatividad, capacidad de organización, dedicación, ganas (querer es poder), instinto y contactos.

Para organizar la información aplicaciones como Feedly o Flipboard permiten al periodista hacer un seguimiento informativo de las materias, de los enfoques y de las fuentes que pueden enriquecer su especialización. A la vez, puede agrupar temáticas y autores a partir de feeds y de alertas.

Otra app que contribuye a automatizar ciertos procesos es IFTTT (If This Then That), que a través de otras como Buffer y de las cuentas en redes sociales habilitadas para que el plumilla, da órdenes de que si ocurre una publicación ‘a’ se publique de otra manera ‘b’.

Con todo, la tecnología y las apps móviles fusionan las tareas de cada perfil profesional periodístico. Pero salvaguardan a la vez la exclusividad de sus respectivas cualificaciones, haciendo que éstas sean diferentes a partir de las habilidades de origen. La diferencia pasa, precisamente, por usar las herramientas móviles que tienen a su disposición. Y de las oportunidades especializadas que les brindan a aquellos que no están sujetos a la infraestructura de un gran grupo o medio de comunicación.

Así, por ejemplo, el redactor podrá recurrir a Call Recorder para grabar las entrevistas que realice a través del móvil sin necesidad de hacer malabarismos con el manos libres o con otro dispositivo externo. También es recomendable el uso móvil de la app de WordPress, con un editor de contenidos calcado a la verisón de escritorio y que contirbuye a pegar primero a la hora de publicar por parte del periodista una información (con el beneficio que ello tiene para la inmediatez e incluso para el posicionamiento del contenido que publique gracias a ser el primero o a la originalidad del contenido).

Otro ejemplo que traemos es Wakelet, la app sustituta natural del antiguo Storify, que permite componer crónicas de autor enriquecidas con recursos externos tales como vídeos de terceros publicados en Youtube, tuits y otros contenidos publicados en entornos digitales.

¿Nos ponemos a practicar el #MOJO? Nosotros proponemos usar una etiqueta sin anglicismos de por medio: el #PEMO (Periodismo Móvil). Seguiremos informando.

Hojas de estilo periodistas

A la búsqueda de un estilo periodístico en las redes sociales

El ruido en las redes sociales como coartada para dejar de tener presencia en ellas. Un aspecto excusable por recurrente en la sociedad cuando cae en el hartazgo tras un periodo de fascinación. Pero no tan excusable si los que incurren en dejación de uso de las herramientas que potencian los mensajes que difunden son los periodistas.

Desde hace tiempo, el debate sobre a qué normas ha de atenerse el profesional de la comunicación que trabaja para cabeceras informativas de terceros se centra en si su presencia en las redes sociales responde a la voz de su empresa o a la suya propia. Como los medios de comunicación, salvo incursiones modestas, dejaron de dar importancia a los libros de estilo cuando la crisis hizo temblar la estructura tradicional de su modelo mercantil, el panorama actual deja abierta la fisionomía de la presencia del plumilla en los perfiles que llevan su firma en las redes sociales.

¿Cómo respalda la descripción de su perfil el periodista que está obligado por su medio a tuitear, por ejemplo, siempre con enlaces? ¿Qué libertad de información tiene quien está sujeto a una normativa tan restrictiva como la que le impide compartir mensajes de medios de comunicación terceros o la que le impide opinar sobre circunstancias alejadas de la especialización de las piezas informativas que redacta habitualmente?

En un debate improvisado en el marco de una formación reciente dirigida a periodistas en ejercicio impartida por la agencia de comunicación Soma se vislumbró una laguna en este particular. Quizás las asociaciones profesionales tendrían que abanderar una labor mediadora entre ambas partes, los medios y sus profesionales, para definir un modelo básico de descripción de funciones que se le presupone al periodista en las redes sociales, hasta dónde llega la vinculación con su cabecera y cuándo puede escribir en nombre propio sus pareceres, incluso dar rienda suelta a especializaciones adicionales, como la que puede venir dada por aficiones temáticas, lecturas y ocio.

Solo cuando comenzó el auge de la figura de los gestores de comunidades online, hace cosa de diez años, se abordó este particular aquí referido. Pero fueron más las empresas no mediáticas, los gabinetes institucionales –como el de la Generalitat de Catalunya- y otras entidades lejanas al ejercicio de la profesión periodística las que definieron borradores de hojas de estilo como servicio público o privado.

Convendría tener en cuenta que los principales precursores de los libros de estilo fueron los medios y que si dejan que otros asuman ese papel, el preocupante escenario del intrusismo que todo lo mece en el periodismo volverá a acechar a una profesión que no termina de reinventar su presente en el siglo XXI.

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Los medios tradicionales se apoyan en sus muletas digitales

Los medios tradicionales han cedido terreno en favor de formatos digitales que se adaptan mejor a las inquietudes del consumidor contemporáneo. La creciente transversalidad entre dispositivos y el gusto por la narrativa transmedia hacen que los soportes clásicos se vean obligados a explorar variantes modernas con las que adecuarse a las exigencias de un entorno acelerado y cambiante. Las audiencias se han mudado a lo digital y los grandes grupos de comunicación las han seguido tratando de ofrecer soluciones híbridas que taponen la sangría de consumidores.

Así, en los últimos años, la oferta y consumo de medios ‘online’ de televisión, radio y prensa diaria ha contribuido a mantener los niveles de audiencia de los soportes tradicionales, según constata la agencia de medios Ymedia en un informe titulado “Los medios tradicionales en la ola digital”. Según sus datos –apoyados en el EGM o comScore–, los niveles de audiencias medias entre 2013 y 2019 se han mantenido o han descendido ligeramente.

Al detalle: la penetración diaria de la televisión se redujo del 90 al 88% en el periodo, con un descenso del consumo convencional de 3,6 puntos hasta el 85,1%, mientras el visionado “online” de programas, series y películas crecía hasta el 12,9%. Por su parte, la penetración de la radio pasó del 61,5 al 57,1%, mientras que los consumos convencionales y digitales descendían y crecían respectivamente: -3,3 puntos hasta el 56, 7% y +1,4 puntos hasta el 4,1%. En última instancia, la prensa diaria, aun manteniendo los niveles de audiencia entre el 44,0 y el 42,0% entre 2013 y 2019, experimentó un cambio de formatos radical: la lectura en papel cayó 9,9 puntos hasta 22,7%, la lectura digital aumentó en 8,2 puntos hasta el 27,5%.

Es decir, los medios con más solera en nuestro país han sabido adaptarse a los condicionantes del nuevo tablero mediático –mayor oferta de cabeceras, fragmentación de los contenidos, irrupción de las redes sociales como canales de distribución casi hegemónicos, descrédito y precariedad en el sector– hasta el punto de conservar volúmenes de audiencia inverosímiles, casi anacrónicos en tiempos de oferta nicho. Desplazaron parte de su producción al contexto digital y hoy, aupados a lomos de sus marcas consolidadas, mantienen el pulso a los nativos de Internet.

¿Y cuál es el futuro de la vieja guardia mediática? Según parece, más contenidos en los dos platillos de la balanza. Indagar en lo digital sin descuidar lo tradicional. Llevamos años preparándonos para la inminente muerte del papel, y el papel sigue recorriendo las planchas de impresión con la energía de un formato adolescente. Así pues, el periodismo seguirá excursionando fuera de su zona de confort a la caza de nuevas historias y públicos, pero, en el corto plazo, volverá irremediablemente a los formatos clásicos que históricamente le han dado de comer.

Carlos Pérez de Ziriza | Fotografía: María Carbonell

“Lo complicado del periodismo musical es hacer una pieza rigurosa y asequible al mismo tiempo”

Carlos P. de Ziriza suele afinar su retórica en diferentes medios musicales, de Mondo Sonoro a Beat Valencia pasando por El País. Su amplia trayectoria en el periodismo cultural es aval suficiente para pedirle una radiografía de la prensa musical, una sección tradicionalmente estimulante dentro de los medios generalistas pero que no siempre está lo mimada que debería. La música es cultura y la cultura conforma el pensamiento crítico, herramienta esencial para cualquier ciudadano que aspire a cincelar su libertad.

El currículum es la tarjeta de presentación

El perejil imprescindible en todo currículum periodístico

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Elaborar un currículum como profesional de la comunicación con garantías de sacar el máximo rendimiento a la vida y obra desarrollada en los medios no es nada sencillo. No es tan complicado como comer tres veces al día del periodismo pero desde luego que no es fácil. Qué experiencia incluir y cuál obviar es el gran dilema, en el caso de quienes disponen de una trayectoria. Por ello, la primera X que deberemos despejar es la de determinar qué perfil profesional se desea proyectar para referenciarte como persona cualificada en ese ámbito.  Cómo quiere uno ser percibido para posicionarse en las mejores condiciones para ser contratado. De entrada, en el perfil de Linkedin, en el escaparate laboral, habrá que transmitir al mundo que se está en condiciones de poder atender las necesidades del nuevo periodismo, que ya no tiene nada que ver com Tom Wolfe, sino con el llamado periodista polivalente, que podría traducirse como hombre orquesta del periodismo.

Si se tienen las habilidades para poder sumergirse en la multimedialidad (contextualizar y documentar a través de hipervínculos, producir y agregar vídeos o enlaces a redes sociales), es clave hacer constar la experiencia en medios digitales que acrediten esta competencia. De igual modo, no está de más hacer constar que llegado el momento también se está preparado para ejercer de Community Manager. Más que nada para no ser considerado un disruptivo integrante del 1% de periodistas no reciclados a CM.

Un buen currículum no es una relación eterna de nombres y fechas que abruman, sino una referencia a los aspectos claves de formación y experiencia que anclen el perfil profesional. De forma escueta y sin adornos.

A la hora de detallar la formación no es imprescindible hacer constar aquel curso de macramé al que asististe ni aquellas jornadas de colombicultura de los sábados por la mañana. Basta con aludir a los estudios de grado, cursos o másters que aporten valor añadido a la cualificación profesional como periodista. También es recomendable abstenerse de incluir la fórmula “estudios de …” en un intento de dotar de músculo al currículum, cuando en realidad es grasa. Lo que cuenta en los estudios no es cómo empiezan sino como acaban. Así que, casi mejor olvidarse de la media asignatura cursada o aquella en la que uno se matriculó y nunca más se supo. Es una estrategia trilera, genera desconfianza y falta de credibilidad, un pecado mortal en el caso del periodismo.

Aunque esté cada día más en desuso, es muy recomendable, por no decir imprescindible, aportar alguna prueba de la experiencia que se acredita. Es el perejil imprescindible para condimentar el currículum. Para dar sabor. Ese toque que distingue a un plato singular de uno insípido. La mejor pieza periodística para ser incorporada al currículum ha de ser algo más que un tuit. Porque un tuit nunca es una noticia. Es, eso sí, una buena herramienta para divulgarlas. ¿Y qué texto o información audiovisual elegir? Es recomendable alguna que defina nuestro estilo, que subraye los ángulos periodísticos que nos ponen en valor. Y siempre mejor un reportaje o crónica, un género interpretativo y creativo, antes que una noticia pura y dura. Hablará más de nosotros, de nuestra mirada periodística sobre la actualidad y de nuestra capacidad de interpretarla. A fin de cuentas, nuestros ojos como cámara subjetiva es lo que nos distingue del resto.

                             Por Abril Antara

                            Foto: @Marga_Ferrer

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Cinco podcasts que todo periodista debería escuchar

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El podcast vive una segunda juventud gracias –entre otras cosas– al talento de un puñado de periodistas que han sabido volcar en este formato las historias más reveladoras. Mediante los efectos de sonido, la música y los matices de la voz, estos periodistas consiguen crear ambientes absolutamente inmersivos. Relatos atravesados por el mejor periodismo. En este texto recopilamos cinco podcasts que todo periodista debería escuchar:

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Cuando el nuevo periodismo encontró a la nueva televisión

Netflix ha cambiado el concepto de televisión, tal y como prueba el último capítulo de la serie ‘Black Mirror’, donde el espectador es a la vez director de la pieza en tanto que puede elegir hacia dónde avanza ésta. ‘Bandersnatch’ –así se llama el episodio– tiene la estructura de los clásicos cuentos de ‘Elige tu propia aventura’. El espectador decide, a golpe de ratón, el destino del protagonista. ¿Es eso televisión? Sí. Ahora sí; es televisión del mismo modo que BuzzFeed es periodismo.

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Media Innovation Initiative: el proyecto que apoya y desarrolla la innovación en los medios

Editores y universidades se unen en la Media Innovation Initiative (IMI) para desarrollar y apoyar la innovación en los medios y las tecnologías de la información. Se trata de un consorcio académico público-privado, abierto a otros participantes que deseen colaborar, que lanzará sus primeros proyectos durante el año. Por el momento, ya forman parte del proyecto L’École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL), los grupos mediáticos suizos Sociedad Suiza de Radiodifusión y Televisión(SSR) y Rignier, la red que junta las universidades de Lausanne y Neuchâtel en Suiza Triangle Azur, y la Oficina Federal de Comunicaciones (OFCOM).

La crisis actual de los medios de comunicación requiere iniciativas como esta, donde la colaboración laboral entre las universidades y la industria juntará lo mejor de ambos y permitirá a los medios de comunicación integrar innovaciones en su trabajo diario, adaptándose cada vez más a las nuevas necesidades de la gente en cuanto a la información. Durante todos estos años, tanto la industria como la academia han ido por separado. Sin embargo, Suiza se encargará de demostrar que el trabajo conjunto puede ayudar a sortear los baches de la era digital, entre otras dificultades.

Así, la Media Innovation Iniciative recibirá un presupuesto de unos 560 000 euros anuales para financiar proyectos de investigación que mejoren la estrategia digital de los mediosLa primera convocatoria de proyectos, en la que podrán participar tanto editores como universidades de todo el mundo, se abrirá en otoño. Se abordarán temas de actualidad como las fake news, el data periodismo, le personalización de contenidos, la inteligencia artificial, los nuevos modelos de negocios, la monetización o los aspectos culturales y sociales de los medios. El objetivo principal de la IMI es unir creatividad y tecnología entre el mundo de los medios y el de la investigación académica. Para los fundadores, la clave de la innovación es la interdisciplinariedad.

Google Podcast

Google Podcast, la nueva aplicación del gigante tecnológico

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Los amantes de los podcast están de enhorabuena. El gigante Google ha lanzado su aplicación independiente para dispositivos Android, Google Podcast, que permite, gracias a su inteligencia artificial, descubrir y escuchar miles de estos contenidos innovadores. Todo lo que se escucha en la App se sincroniza directamente entre los diferentes dispositivos de los usuarios para que puedan pausar la reproducción en uno y seguirla en otro. También se puede suscribir a diversos programas y descargar episodios para disfrutarlos cuando no haya conexión. Está disponible en Google Play en 47 idiomas y cuenta con un catálogo de más de 2 millones de podcast indexados.

Google afirma su voluntad de expansión de este formato y se posiciona en una cuota de mercado todavía libre. De hecho, la mayoría de los oyentes de contenidos podcasts usan iPhone, dejando libre todo el mercado Android, con muchas posibilidades de crecimiento y de innovación en este ámbito.

Asimismo, con el objetivo de siempre producir contenidos originales y atractivos para sus audiencias, las empresas y grandes marcas han optado por este formato de actualidad que se ha desarrollado mucho en estos últimos años. Los podcasts, estas piezas de audio que se pueden descargar en Internet, pueden combinar voz, música y efectos sonoros y permiten crear contenidos muy variados, que van desde las noticias o tutoriales hasta crónicas radiofónicas.

En una estrategia de marketing, este tipo de contenido dinámico tiene mucho potencial. Cada vez está más de moda y la gente lo suele consumir por su facilidad de recepción. Puede complementar perfectamente contenidos de texto, y así, ampliar la información disponible sobre cada sujeto.

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Nueva edición de los Premios Cuerpo Nacional de Policía de Periodismo 2018

La Fundación Policía Española ha convocado los Premios Cuerpo Nacional de Policía de Periodismo 2018. El objetivo principal de este concurso es seleccionar y recompensar los mejores trabajos que analicen la labor realizada por el Cuerpo Nacional de Policía en aras de seguridad de los ciudadanos en tres categorías: prensa escrita y digital, televisión y radio.

Los galardones se pueden otorgar a cualquier trabajo individual o colectivo publicado entre el 1 de septiembre 2017 y el 31 de agosto 2018, en medios de difusión nacional, regional o local, y que traten sobre funciones, organización o casos concretos en los que ha participado el Cuerpo Nacional de Policía, poco conocidos por el gran público.

Los criterios de selección se apoyan sobre la calidad, el rigor periodístico y el nivel de difusión alcanzado de los trabajos. Los participantes tienen hasta el 1 de septiembre 2018 para presentar su labor, que será estudiada por un jurado constituido por el presidente de la Fundación Policía Española, tres patronos de dicha entidad, el Jefe de la Unidad de Relaciones Informativas y Sociales de la Dirección General de Policía, dos miembros de la profesión periodística y el Director Gerente de la Fundación. La entrega de los premios se realizará de forma pública en el transcurso de los actos de celebración de los Patronos de la Policía, los Santos Ángeles Custodios.

Los ganadores de cada una de las tres categorías recibirán 6.000 euros, una estatuilla y el diploma acreditativo del premio. Pero, más allá del lado material, ofrece a los periodistas un verdadero reconocimiento público, tanto a nivel profesional como personal, que valora su trabajo de compromiso y de búsqueda.

En la actualidad, donde la profesión de periodista es cada vez más complicada, teniendo en cuenta las dificultades del sector de la prensa escrita y la aparición del digital que ha cambiado completamente la manera de trabajar de los profesionales de la comunicación, parece muy importante poner en alza los trabajos de calidad que permiten informar a la población sobre temas relevantes y de actualidad.