Soma Comunicación cumple 14 años

Catorce años de ¡viva San Somín!

La perspectiva de una trayectoria, de un antes y un después, de aciertos y de errores, traza un marco nuevo cada año, un motivo para el análisis y una visión evolutiva de cómo ha cambiado el mundo de la comunicación, del marketing y del periodismo. Hoy, 7 de julio de 2022, Soma Comunicación cumple 14 sanfermines y, como marca la tradición, aprovechamos para reflexionar y dar sentido a la celebración de lo que para esta agencia bautizamos como San Somín.

Cuando decidimos embarcarnos en un proyecto por entonces emprendedor, 2008 no aconsejaba hacerlo, ya que reinaba un contexto de crisis acuciante. Quizás desde el prisma actual, en el que estamos marcados por la incertidumbre de una inflación de dos dígitos y una guerra en el corazón de la gran Europa, se nos va olvidando que aquel año de hace catorce veranos el contexto no era mucho más halagüeño.

Con todo, pusimos en marcha la agencia de comunicación, con el ánimo de sumar periodismo a la comunicación, de aportar a las empresas el punto de vista de los medios de comunicación, sus rutinas, sus enfoques, y dotarlas de perchas informativas con las que conectar con estos indicadores.

Al mismo tiempo, la profesión de periodista comenzó a vivir su particular crisis, con 30.000 nuevos graduados en España al año y cientos de despidos y ERE de forma paralela, lo que no vaticinaba mucha salud. Especialmente porque comenzaba entonces una transición más que evidente desde fuera de los medios hacia lo digital. Una realidad que no percibieron las cabeceras, que daban la espalda a los nuevos hábitos de acceso a la información de la población y, sobre todo, a las redes sociales. Porque en 2008 Twitter comenzaba a irrumpir con fuerza, aunque más para profesionales de otros sectores que para los especialistas en comunicación o para los periodistas, que encontraban una amenaza en estos canales más que una nueva plataforma para ejercer la profesión y conectar con las audiencias.

Soma Comunicación detectó la fortaleza de la herramienta y su capacidad para conectar desde la virtualidad a personas en encuentros de carne y hueso favorecedores del networking. Y lanzó en 2009 la primera edición del Horchata and Twitts, que vivió un recorrido alucinante hasta la última edición celebrada hasta la fecha, en 2017.

Con todo, no fue hasta 2010 cuando los medios comenzaron a tomarse en serio las redes sociales. Por aquel año, en diciembre, hubo en España una huelga de controladores aéreos que significó un antes y un después para Twitter en su relación con los actores de la comunicación, tanto institucionales como mediáticos. Aena abrió su cuenta de Twitter para informar a los miles de pasajeros anclados en los aeropuertos españoles, en pleno puente de la Constitución, sobre la incidencia de la huelga.

Twitter comenzaba a ser el canal de información más inmediato también porque ese año el smartphone comenzó su periplo universal, dejó de ser un capricho de 2007 en modo iPhone, para ofrecer un mercado democratizado en el que, quien más, quien menos, tenía un dispositivo móvil con conexión 3G (ahora ya tenemos en el horizonte el 6G) con capacidad para utilizar las redes sociales y para navegar por internet.

En 2010 nació también Instagram, una aplicación de fotografía móvil con filtros y con georeferencias que impulsó una nueva forma de comunicarse con las comunidades online. Y en esta década también irrumpieron otros recursos verticales como Pinterest, la red social del lifestyle, de los amantes de la moda, del interiorismo, de la fotografía, de las infografías… Y otras muchas que nacieron y se quedaron en el camino, como Foursquare, Gowalla, Yelp, Quora,… hasta completar un cuadro como el que tenemos actualmente, en el que toda la sociedad utiliza las redes sociales.

Con todos sus defectos y virtudes, con todo el ruido que ello significa, con la dificultad de favorecer estrategias de dinamización orgánicas sin recurrir al pago de campañas para conectar con audiencias cada vez más abrumadas por el exceso de información circulante, por los perfiles falsos, las fake news, por la manipulación o por el aterrizaje como mostrenco indolente de todo el aparato institucional y político en unos canales que, en un principio, servían más para hacer networking y conectar posibilidades de negocio o informativas, como servicio de prensa, que para emponzoñar el tablero.

Hay muchas aristas que analizar en ese tablero de la comunicación y el marketing. Pero para eso habrá más ‘san somines’. De esta vuelta, de esta mirada atrás a vuelapluma nos quedamos con lo especial que es poder analizar un trozo de la intrahistoria de esta vertiente profesional desde la experiencia, desde la suerte de haber sido y seguir siendo protagonistas del trayecto. Queremos más y seguiremos informando, claro, para nuestros colegas, los medios de comunicación; como para las audiencias especializadas de nuestros clientes, en modo B2B o B2C, en el metaverso, a pie de campo o en foros especializados, en ferias y eventos, en desayunos informativos o en tertulias digitales. Sí, seguiremos informando. ¡Por muchos años más! ¡Viva San Somín!

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La veracidad al servicio del marketing responsable

El marketing tradicionalmente ha favorecido la trampa del dato, el sesgo a favor de un interés comercial o de una verdad a medias. Una tendencia que ha virado hacia nuevas formas de hacer campañas, en las que la responsabilidad da paso a la veracidad y la transparencia. Porque se puede hacer marketing responsable a partir de la puesta en práctica de unos valores esenciales como los subrayados.

Si atendemos a perfiles de empresas que conviven con crisis reputacionales, ¿qué mejor camino para promocionar sus productos y servicios que decir la verdad sobre los mismos? Por ejemplo, cuántas personas trabajan día a día, con qué valores practican su aporte profesional, con qué retorno social, medioambiental y económico, bajo qué apuestas de responsabilidad social corporativa o desde qué compromiso sostenible.

Porque, más allá de productos y servicios, las empresas, con o sin crisis, están formadas por personas que trabajan inmersas en dinámicas sectoriales y que aportan un beneficio para los clientes que reciben su producción o para consumidores que practican, a su vez, unos valores más o menos identificables con los anteriores.

En esta línea, la veracidad informativa, el enfoque periodístico, el dato, la perspectiva sintética de titulares basados en los hechos objetivos de las mercantiles son guías necesarias del nuevo (y necesario) concepto responsable aplicado a la comunicación y al marketing.

Así, por ejemplo, las tan cacareadas macrogranjas disponen de herramientas como la transparencia y la verdad para, en la práctica, conseguir ser más responsables. Si pproyectan estos valores y los comunican, en esencia, serán más sostenibles y podrán desenmascarar con más facilidad los lobbies que, en su caso, les están ganando la partida de la credibilidad social. El marketing practicado desde esta óptica es, asimismo, rentable y se alinea con las tendencias que fomentan las medidas sostenibles de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

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Nuevos aires de comunicación en las empresas

Con septiembre recién amueblado, la normalidad asimilada y la vuelta al cole servida, la nueva temporada abre en las empresas de par en par nuevos aires de comunicación. Si habitualmente este es un mes que marca un antes y un después en las mercantiles, como si del inicio de un nuevo año se tratara, para las agencias de comunicación también lo es. Porque es un mes clave para trabajar las acciones especiales que definirán el último tramo y para comenzar a planificar 2022, desde el punto de vista de los medios propios y los medios externos.

Plan de medios. Así, las pymes con inversión en publicidad en medios de comunicación tradicionales, especializados o digitales, afrontan la definición del plan de medios del ejercicio que viene. Pero también los hitos clave que justificarán la apuesta por las acciones de marketing y en torno a las cuales se circunscriben las inversiones que vayan a realizar.¿Qué guía apostar por un soporte u otro? ¿Y por un canal más o menos especializado? En buena medida, depende del presupuesto que rodee la apuesta de la empresa por su presencia en ferias, por la participación en jornadas sectoriales o por el propio impulso desde el seno de la mercantil de acciones especiales que congreguen la atención de su sector, ya sea online u offline.

Balance. Otra de las circunstancias apropiadas que aconseja envolver de comunicación bien puede ser el balance anual de las cuentas de la compañía. Una buena excusa para difundir a medios salmón los resultados, o para convocar a clientes y perfiles notorios de interés para los distintos departamentos de la firma a un hito de referencia. En este capítulo, la empresa conseguirá conectar con la prensa económica o los medios online especializados en su segmento, así como practicar las relaciones públicas con actores del ámbito público o privado para captar nuevas oportunidades de negocio o de participación en proyectos de colaboración entre ambas esferas.

Memoria de sostenibilidad. Como tercer ejemplo, y en clave sostenible, encontramos, la presentación de la memoria de sostenibilidad de la empresa en una fecha tendida, alejada de la del balance económico o de su principal feria sectorial. Este recurso centra su potencial en el marketing relacionado con el medio ambiente, la responsabilidad social corporativa y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Al igual que en el caso anterior, la firma convoca a medios y perfiles de interés para la praxis de las relaciones públicas con la excusa de presentar un documento de calidad (trabajado bajo criterios de calidad, maquetación, interacción y participación) en el que recoge el grado de cumplimiento y el retorno social obtenido de la puesta en práctica durante el ejercico anterior de los compromisos incluidos en su hoja de ruta de responsabilidad social corporativa.

Con todo, en función del tamaño de la empresa, de su potencial, de su singularidad o de la de sus productos y servicios, de las perchas informativas que contengan o de las fortalezas y debilidades que presente en su mercado, podrá tener numerosos ejemplos a los que aferrarse para plantear acciones que repercutan en su plan de acción general de forma favorable. Lo importante es, eso esí, planificar por objetivos cada acción, medir el retorno obtenido y, sobre todo, dejar el trabajo en manos de profesionales de la comunicación.

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Del enriquecimiento turístico desde la comunicación de proximidad

¿Se puede promocionar un nuevo destino turístico en relación a las bondades y fortalezas de su referente mayor más cercano? ¿Qué valores intangibles asociados al mayor se localizan con riqueza en el menor? ¿Es posible practicar acciones transversales de comunicación para que la experiencia y las virtudes de un destino se complementen con las aportaciones que le brinde el segundo? Las respuestas son afirmativas.

Como caso práctico, traemos la acción promocional emprendida por Turisme Carraixet, destino complementario a la ciudad de Valencia. La nueva marca abarca la zona de huerta de la zona metropolitana del norte de la capital del Turia, con los productos de proximidad agrícolas, rutas teatralizadas, experiencias en bicicleta y promoción de los platos que se cocinan con las materias primas de kilómetro cero en los restaurantes de la zona, que se han unido en un club denominado Tastem l’Horta.

Así, el turista que visita Valencia tiene la opción de pasar una jornada junto a la ciudad marcada por las tradiciones vinculadas a la singularidad de un territorio hortano pegado a la urbe que ha sabido mantener las costumbres y las tradiciones seculares de la agricultura de proximidad y de las personas unidas a lo que producen. Asimismo, la cercanía con las playas y con el patrimonio histórico que brindan los cascos urbanos de cada municipio, aportan el valor añadido a los intangibles del almuerzo, la cultura y el folclore del enclave.

Desde el punto de vista de la comunicación, las fortalezas referidas permiten escenificar mediante experiencias a pie de campo las virtudes del destino, con degustaciones gastronómicas, difusión de guías turísticas de autor y encuentros entre periodistas, chefs, bloggers, agricultores, comerciantes, cicloturistas y fuerzas vivas de la ubicación en parajes singulares enriquecidos por acciones de marketing creativo y noticiable.

Agencia Comunicación Valencia

Modalidades de repercusión en medios de comunicación y redes sociales

Cuando una marca, entidad, institución o empresa planifica su comunicación, lo puede hacer en tres términos claramente diferenciados: medios propios, medios pagados y medios ganados.

Si traducimos los tres polos al plano coloquial, nos referimos, en primer lugar, a las herramientas de comunicación interna propias (página web, newsletter, redes sociales, manual de estilo corporativo y de relación con stakeholders); en segundo lugar, al plan de medios, esto es, a la programación de los formatos, objetivos y del presupuesto destinado a la publicidad en medios de comunicación; y, en tercero, al gabinete de prensa y PR, o la capacidad de ser noticia por los valores implícitos al producto o servicio que tenga en el mercado, por la habilidad de serlo por algún aspecto transversal trabajado con clientes o proveedores o, entre otros más aspectos, por la relación de la actualidad informativa con la actividad o especialización de la compañía.

Con todo, lo normal es que desde las firmas se tienda a confundir los tres planos de trabajo de cara a la repercusión positiva en medios de comunicación y redes sociales. Bien porque no lleguen a asimilar que su organización pueda tener implícita una carga informativa ganada, bien porque la construcción de los mensajes, informativos o publicitarios, no la proyecten con la capacitación técnica necesaria para hacerlo en el mismo idioma del medio de comunicación, esto es, bajo estándares estructurales y con los materiales de apoyo que requieren los soportes para ser aliados antes que enemigos.

Tanto una repercusión pagada o ganada en medios trabajada con sentido como un trabajo de calidad asociado a los objetivos comerciales, estratégicos y a los valores de la empresa en los medios propios, aparejan su correcta proyección a las redes sociales. Porque un trabajo bien hecho en las tres perspectivas de la comunicación de la empresa se traduce en un sentimiento positivo aparejado a los. Intangibles descritos. Como también un beneficio reputacional y económico para las compañías.

La clave está en asimilar los tres ejes comunicacionales y relacionales y ponerlos en manos de profesionales que ejerzan de consultores estratégicos de comunicación, de relaciones públicas y de transmisores de mensajes de calidad para cada una de las audiencias a las que la empresa dirija sus informaciones, productos y servicios.

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Una hoja de estilo para marcar la tendencia en las redes sociales

¿Cómo planifico el contenido que difundo en las redes sociales de mi empresa? ¿Qué hashtag utilizo como enseña corporativa para identificar todos los mensajes que dinamizo desde estos canales? ¿Cuál es el tono que busca la audiencia a la que me dirijo? ¿Qué está haciendo la competencia? ¿Con qué frecuencia y en qué cuentas he de sumar mi aportación a las comunidades online?

Estas y otras preguntas son las que hemos de plantear antes de lanzar cualquier estrategia de comunicación en las redes sociales. Cuanto mejor definidos de antemano tengamos marcados el ritmo, el tono, la cualidad, la cantidad, la forma, el fondo o los contenidos que dirigiremos a la acción orgánica y los que sumaremos a las campañas promocionadas, mejor sabremos conectar con las personas que potencialmente estén más interesadas en los productos, servicios y en sus valores y características.

La hoja de estilo es la herramienta que utilizaremos a priori para marcar todos estos indicadores estratégicos que, además, servirán para evaluar mejor a posteriori la puesta en práctica, activación y dinamización de los contenidos que definirán la estrategia de comunicación que planteemos.

A imagen y semejanza de lo que hacían los medios de comunicación en el siglo XX, con sus libros de estilo y las instrucciones de manejo de sus herramientas para conectar con los oyentes, espectadores o lectores; las empresas, medios o entidades que apuesten por las redes sociales habrán de contar con este recurso para saber por dónde camina la proyección de su identidad corporativa online.

Asimismo, será un instrumento de comunicación interna que implique de forma horizontal o vertical a todos los departamentos del organigrama. Para que, quien más, quien menos, conozca al detalle el sentido estratégico de la presencia de su ‘casa laboral’ en las redes sociales. También de las personas en la organización más reacias a conectar con el prisma online de su representación, la opinión que se tiene de sus productos o servicios y, a la vez, de las personas mismas que prestan o dan la cara por la actividad que brinda.

Por ello, la hoja de estilo ha de imponerse en cualquier estrategia de comunicación y marketing antes de lanzarse a una campaña o presentación; o de comenzar la presencia en las redes sociales de una empresa cuya apuesta era improvisada hasta la fecha o de la que quiere comenzar a apostar por la comunicación online y sus consecuencias medidas, anticipadas, calculadas.

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La fuerza de la fotografía de calidad

La pandemia nos ha dejado tanto sin palabras como con numerosas imágenes para siempre. Con todo, ha reforzado la fuerza de la fotografía de calidad y la necesidad de encontrar la autenticidad de lo recurrente en el ámbito profesional. Especialmente, en aquellos nichos que han conseguido hacer frente a situaciones rocambolescas, insólitas, nuevas o deslocalizadas.

Si bien los eventos, encuentros, actos públicos o presentaciones corporativas con la covid-19 se han circunscrito a ámbitos online, sin la convocatoria, el reclamo del networking cara a cara o la promoción in situ de productos, servicios o medidas; las empresas han necesitado adaptar sus tarjetas de presentación, reforzar sus versiones online o ahondar en la difusión de contenidos de calidad a través de sus propias plataformas.

En esta línea, la inversión en imágenes de calidad, hechas por profesionales del fotoperiodismo o de la fotografía publicitaria, ha sido una línea de trabajo que ha reportado un retorno para las mercantiles que lo han realizado o lo solicitan, ya sea a través de sus departamentos de comunicación y marketing o de otras áreas del organigrama.

En el contexto de la pandemia, los valores esenciales, tanto intangibles como tangibles, han reflotado como herramientas básicas para la comunicación de los productos y servicios de las empresas, instituciones o marcas. Lo básico como elemento de conexión con los segmentos a los que se dirigen. Los valores primarios como sentimiento aparejado a un producto o servicio. Y, en esta línea, las fotografías como representación esencial de la nueva comunicación.

Fotografías de las personas que forman parte de la organización; fotografías genéricas de sus productos o servicios; fotografías inspiradoras de su actividad; fotografías del contexto en que se dan las circunstancias de producción o de generación de ideas; fotografías de momentos clave para la conexión con los clientes; fotografías para las redes sociales que sean auténticas, las propias de la compañía, por encima de instantáneas manoseadas procedentes de bancos de imágenes usados por otras tantas firmas sin un sello de identidad propio.

Reclamar un servicio profesional de fotografía es una acción que, además, refuerza los valores esenciales de las corporaciones, en la línea de la responsabilidad social, de la transparencia de los procesos que trabajan y de la plasmación de apuestas por la calidad y de preocupación por quien está al otro lado.

Apostar por la fotografía de calidad y l@s fotográf@s que los desempeñan es creer en un sello propio con el que llegar a clientes, medios de comunicación y con el que trabajar una marca en los canales sociales, blog o web de las empresas.

Sobre el mareting noticiable

Marketing noticiable: narrativas de grandes titulares

Cuando se concibe el lanzamiento de un producto o servicio con narrativas que, más allá de una significación publicitaria o promocional, aparejan una singularidad que conecta con el imaginario colectivo, local, nacional o especializado, el efecto llamada puede significar el valor añadido de la noticia.

Y de la noticia, el recorrido adicional por las redes sociales. Es, lo que podemos definir, como marketing noticiable. Una forma de pensar en la repercusión ganada de las campañas que se comunican o dinamizan gracias al ingenio creativo que consigue colocarlas en las prioridades de los medios de comunicación o que recorren los principales perfiles de las redes sociales a través de factores humanos clave para conseguirlo, como la novedad, lo insólito, la simpatía, cercanía, la empatía o la excepcionalidad.

Para conseguir el efecto descrito, es fundamental creer que se puede hacer con un equipo que conozca las especificidades de los medios de comunicación, de los profesionales que en ellos trabajan, las dinámicas de representación de estos hitos en las redes sociales y la forma en que podrían circular por los canales que conectan con el público masivo.

Vídeos de marca, campañas como las celebran días especiales para los sectores en el calendario sectorial de marketing, lanzamientos que coincidan con fechas señaladas u oportunidades para ampliar el recorrido de una acción, contextos de actualidad propicios para incrustarlos y las oportunas habilidades desplegadas para realzar la importancia que tenga la campaña en sí misma, a través de una planificación adhoc, permitirán acercarse al objetivo de una repercusión ganada adicional a la pagada con grandes umbrales de credibilidad.

Porque ser noticia para una campaña es un añadido que pocas veces se consigue o contempla la agencia o la marca impulsora de las acciones pagadas. En términos cuantitativos, apostar por esta guinda del pastel suele significar un escaso porcentaje de la inversión total y la recuperación de la misma suele multiplicarse por más de dos dígitos.

En esencia, es poner la fuerza creativa de la campaña en común con la capacidad informativa de profesionales de la comunicación bien contactados, tanto en medios de comunicación como con perfiles del ámbito periodístico en las redes sociales. Una nueva forma de entender los gabinetes de prensa y las relaciones públicas a partir del bagaje tradicional de los que siempre han tenido olfato para conectar con la novedad, la actualidad y las oportunidades para las exclusivas.

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El marketing sostenible como tendencia para 2021

Las siglas que se derivan de la principal, ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), van marcar la pauta de la agenda empresarial en 2021. Por imperativo legal, por  sumar en el cuidado del planeta, por practicar inversiones socialmente responsables, por demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera, por la economía circular, por las mil vueltas de las teorías en torno a las erres de la sostenibilidad,… Cualquier coartada será necesaria para proyectar las apuestas que cada cual realice a favor del medio ambiente. De comunicarlas, de enlazarlas con los beneficiarios, de conectar con las audiencias que las aprecien, será el marketing sostenible la principal baza para conseguirlo.

 Así, la manija la marcarán las medidas encaminadas a la reducción de los GEI, la compensación de la huella de carbono, la memoria de sosteniblidad como suma a la RSC y al balance financiero, los criterios de buen gobierno ambiental o los productos y servicios de proximidad, entre otras muchas acciones relacionadas con óptimas prácticas empresariales. Unas prácticas que se generalizarán en 2021 y que marcarán la necesaria praxis de una comunicación y de un marketing responsable, que tenga en cuenta las singularidades de dichas apuestas para aplicar los mismos criterios sostenibles en los objetivos promocionales que se impongan.

En este sentido, la planificación estratégica de las campañas de marketing que acompañen la acción sostenible de las empresas habrá de contemplar unos básicos de valor añadido como los que siguen:

Responsabilidad. En la relación entre los objetivos de las empresas y la satisfacción de sus clientes se suma la variable de la responsabilidad de que se dé en términos de respeto a las reglas de juego medioambientales, tanto de los productos y servicios, como de su consumo, como de la promoción de los mismos bajo criterios sostenibles.

Compensación. Precisamente,  las campañas y las acciones que se pongan en marcha encontrarán un valor añadido sostenible si van aparejadas de cálculos como el CO2 que van a proyectar su puesta en práctica y la compensación que se va a acometer para reducir el daño que se pueda causar al medio ambiente. Con todo, antes de practicarlas, una previsión planificada podrá servir para modificar, enriquecer o suspender determinadas acciones que un plan de marketing sostenible desaconseje por el retorno nocivo que significaría ponerlas en práctica.

Toma de decisiones. Al igual que en planes de marketing sin el apellido responsable, las tomas de decisiones van aparejadas a la praxis de las acciones promocionales y de diálogo con clientes o consumidores. La respuesta de unos y la flexibilidad de otros pautados por el responsable de marketing sostenible conseguirán, de nuevo, regresar al punto de partida: la responsabilidad. Responsabilidad en tomas de decisiones tomadas con la frecuencia marcada a priori con la salvaguarda de encajar nuevas en la evolución de las consecuencias derivadas de las acciones promocionales.

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Despublicar ya existe

Como Teruel, que ya lo consiguió hace unas décadas, o al menos procuró hacerlo; como los vehículos eléctricos, como los tuiteros, como las agencias de comunicación, como los titulares en su día, como la pirámide invertida desde tiempos inmemoriales, como los trozos de papel que reciclamos en el contenedor azul, como los libros que antes no eran y ya son, como el barbijo, como los probióticos o las morgues. La semántica de la pandemia se ha acomodado ya en el Diccionario de la Rae.

Más de 2.500 palabras han recibido el plácet de la autoridad lingüística competente para que pasen al salón de la fama, a ese quicio en el que los vocablos campan a sus anchas, en el que conviven con otros seculares protagonistas de grandes títulos de la literatura universal o con vulgarismos tan institucionalizados que también han llegado al limbo del saber estar, a la consideración oficial. Por maleducados o por mal utilizados. Tanto, que conectan con el imaginario colectivo hasta vestirse de blanco sobre negro.

En el capítulo periodístico, tan afectado en el plano de las personas por la pérdida de puestos de trabajo en las redacciones de los medios tradicionales, tan perjudicado por la credibilidad de los mensajes informativos o por el manoseo de las manos que mecen la cuna del poder, tan espolvoreado por los anglicismos que todo lo manchan –viernes negro, mejor- como las tan cacareadas fake news; también hemos asistido a la ‘legalización’ de palabras tan gráficas como despublicar.

Despublicar es borrar, eliminar, quitar lo publicado. O, escribiendo académicamente: Retirar del acceso público un contenido en un entorno digital (sic). Asó lo define el Diccionario, aunque con el apellido de ‘entorno digital’; habrá que esperar a que la autoridad lingüística deje de diferenciar entornos digitales de tradicionales; habrá que desear también que las redacciones de los periódicos dejen de diferenciar ambos soportes.

Porque la información periodística hoy, y hace ya años, es. Y es por encima de apellidos añadidos como digitales o tradicionales. Lo importante, más que es, es que sea. Y que haya muchos periodistas practicándola, con todas las herramientas a su alcance, bajo cualquier soporte, bajo cualquier dispositivo, en unas condiciones dignas para ejercer la profesión antes de que el Periodismo deje de figurar como oficio en el Diccionario.

Nota del autor: me niego a despublicar este artículo, salvo que se convierta en un saco roto de letras.