En su Twitter se define como activista, periodista, ‘consumerista’, feminista, idealista, indignado, ‘copyfighter’ y ‘cinéfago’, términos que casan a la perfección con la actitud y el arrojo de Rubén Sánchez (@RubenSanchezTW), portavoz de Facua. Lleva desde los 19 años denunciando la violación de los derechos de los consumidores, que considera que se ven más vulnerados que nunca a causa de los fraudes cometidos por muchas empresas y por la dejadez de las administraciones.
¿Dónde te veías 20 años después cuando comenzaste a estudiar Periodismo?
Con 19 años no tenía mucha proyección profesional ni política. Solo estaba ilusionado por entrar en una ONG mientras estudiaba para formarme ahí y no sabía dónde íbamos a llegar como Facua ni todo lo que íbamos a conseguir.
¿Cómo defines el periodismo?
Es una profesión en permanente crisis por parte de los medios, en la que se devalúa a los profesionales, con la aparición de pseudo periodistas que difaman y que hacen que el trabajo se degrade, y se abusa de ellos. Aunque también hay muchos periodistas que están ayudando a la sociedad luchando contra el poder.
¿Qué han supuesto las redes sociales para la profesión?
Han supuesto una revolución, porque permiten llegar a más público sin necesidad de estar en un gran medio de comunicación y viralizar sus publicaciones. Lo negativo es que se produce una ‘infoxicación’ desde los medios: la gente solo lee titulares y se acaban haciendo solo publicaciones que buscan el clic, desde el amarillismo, y eso devalúa la profesión también.
¿Por qué comenzaste a interesarte por la defensa de los derechos de los consumidores?
Era algo que estaba en mi entorno desde que nací: mi padre luchó contra el franquismo y creó Facua, proyecto del que me enamoré desde su fundación en 1981. Él me instó a hacer algo e implicarme en ello.
¿Se vulneran más estos derechos que hace 30 años?
Actualmente hay más reglamentación para regular la defensa de los derechos de los consumidores por comunidades autónomas. Pero ha habido mucha liberalización en España y, por lo tanto, dejadez en el control del mercado por parte de las administraciones. Y aunque se penen los fraudes, los organismos no son suficientemente competentes y hay más que hace 30 años.
¿Qué sectores cometen más fraudes?
Con las empresas hay que estar en guardia constantemente para que no nos timen: desde bancos y compañías telefónicas y energéticas hasta bares y restaurantes, que han aprendido de los primeros. Hay que asumir que debemos auto educarnos en este tema y organizarse para poder enfrentarse a estos peligros más fuertemente.
¿La publicación del libro Timocracia te ha creado enemigos en el mundo de la empresa?
Sí. Si no me creara enemigos significaría que no estoy haciendo bien mi trabajo. Las empresas trabajan mal y, por ello, hay que denunciarlas. Este era el objetivo del libro: proporcionar armas al consumidor para descubrir y destapar fraudes.
¿Qué mensaje te gusta hacer llegar a los consumidores?
Con nuestro trabajo en Facua trasladamos mensajes para que funcionen bien: que unidos tenemos más fuerza y no se reirán de nosotros las empresas como organización. Así tratarán de corregir sus errores. Y si no lo hacen, irán a los tribunales con nuestro apoyo.

















