El marketing de contenido es considerado “el rey” en las estrategias de comunicación de las empresas. Los consumidores, cansados de la publicidad tradicional, se muestran más favorables hacia un tipo de marketing confeccionado a partir de artículos, reportajes, entrevistas, videos o podcast. Un ejemplo son las revistas digitales en las que las marcas publican información que, aunque está relacionada con su sector, aportan datos, consultan fuentes y elaboran contenidos de calidad.

Puede resultar un híbrido entre publicidad y periodismo, pero lo cierto es que las compañías se han dado cuenta de los buenos resultados que ofrece. Además, la calidad que aportan los periodistas que se dedican a ello hace que se trabajen artículos de interés y con información relevante.

Se dice que para captar la atención del lector sólo se tiene siete segundos; si no, se va. Por eso, un titular y una información atractiva y bien estructura ayuda a mantener ese interés.

Asimismo, el marketing de contenidos se ha convertido en pieza clave de las marcas porque Google indexa los contenidos de calidad, posicionándolos en las primeras páginas de búsqueda; es decir, es más fácil que una determinada empresa aparezca en los primeros puestos y, por tanto, existe más probabilidad de que se haga clic en su página web.

Este tipo de publicaciones, bien digitales, bien tradicionales, deben contar con un buen equipo de redactores. Si la publicación es en Internet, además, es recomendable tener conocimientos de cómo escribir para este medio: saber el número de palabras, conocer las keywords o la importancia de las imágenes y los videos.

No obstante, de nada sirve subir un artículo al blog o a la revista digital si no se comparte en redes sociales. El contenido debe distribuirse por los diferentes canales que tenga la empresa para poder llegar a un público mayor y, además, es otra forma de posicionar en buscadores. Google también premia el contenido social, es decir, el que aparece en Twitter o Facebook.

Para saber también los resultados, hay que medir y evaluar. Se trata de una práctica que en ocasiones se olvida pero que da a conocer cuáles son los post o los contenidos que mejor han funcionado, cuáles son las fechas mejores para publicar o cuál es la audiencia a la que nos dirigimos.

El marketing de contenidos ayuda, a su vez, a ganar la confianza del lector y/o posible cliente e incrementa la reputación de la marca. En Internet la ‘infoxicación’ está a la orden del día y además existe una gran variedad de fuentes a las que la gente puede acudir. Por eso, es importante que las empresas tengan su propio blog, revista digital y web con un contenido de calidad y redactado correctamente.