Pilar Bonet, premio y sello Manu Leguineche

Pilar Bonet, premio y sello Manu Leguineche

Guerra Fría, Pacto de Varsovia, bloque del Este, telón de acero, socialismo real, carrera espacial, KGB, PCUS, URSS, perestroika … Son palabras y conceptos que ocuparon un lugar privilegiado en la crónica periodística del siglo XX, esa que acaba siendo pasto de los historiadores. La periodista Pilar Bonet (Ibiza, 1952) lleva 32 años en Moscú contando a pie de obra los cambios aperturistas del régimen soviético (la perestroika y la glásnost de Gorbachov) y su trayectoria ha sido ahora reconocida con el premio internacional de periodismo Cátedra Manu Leguineche. La sexta edición de este prestigioso galardón supone un homenaje a la corresponsal de El País, que ha contado las guerras en repúblicas exsoviéticas como Chechenia, Georgia, Armenia o Ucrania.

El galardón, dotado con 8.000 euros, está convocado por la Diputación de Guadalajara, la Universidad de Alcalá de Henares, la Fundación General de la Universidad y el Ayuntamiento de Brihuega y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). En el fallo del jurado se destaca no solamente la labor profesional de Bonet sino también el “ejemplar trato que da a las gentes sencillas que pueblan sus reportajes y artículos”, así como su compromiso con la libertad de expresión y de prensa. La periodista ibicenca se ha implicado, de hecho, en la investigación del asesinato de la periodista rusa Anna Politkósvkaya, un hecho que conmocionó a la opinión pública mundial.

Pilar Bonet narró el ocaso y muerte de un régimen que se evaporó legalmente en 1991 pero cuya sentencia capital estaba firmada desde que una multitud y la inercia de la historia derribaron el muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989.

La acreedora de esta sexta edición del premio Manu Leguineche pertenece a esa estirpe de informadores y reporteros considerados periodistas de raza. Una especie de la que Manu Leguineche, que da nombre a este galardón, fue un destacado militante. Un trotamundos que contó guerras como las de Vietnam, Nicaragua o Afganistán y que en casi cada reportaje o libro regaló un manual o guía para periodistas. El camino más corto, donde relata su vuelta al mundo con tres periodistas americanos y un fotógrafo suizo, es un buen ejemplo de esa simbiosis entre literatura de viajes y periodismo descarnado.

Abril Antara

2018-10-01T10:54:05+00:00 1 octubre, 2018|Actualidad|0 Comments

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