Estás invitado, Google+

Las invitaciones de toda la vida, las que te permitían acceder a un club selecto de personas vinculadas al sujeto o empresa invitadora, hoy tienen forma de prestigio online para quien las recibe, pero también de spam nervioso. Encontramos el ejemplo reciente de Google+, que se ha puesto en marcha mediante una estrategia de invitaciones probadoras, dirigidas a los prescriptores que sus creadores creen indicados para hablar bien o mal de su nueva apuesta social tras los fiascos de Buzz o Wave.

Estar invitado en el ámbito online es todo un honor o toda una decepción, como también lo había sido hasta ahora en reductos offline de exclusividad; es un privilegio en cuanto que encuentras el sabor de probar una nueva aplicación antes que el otro, pero también es una condena por lo que significa hacerse partícipe del ruido que sobrevuela en las últimas semanas otros canales como Twitter o Facebook con el particular de darle aire a la estrategia ideada por los googlelianos.

Ruido y más ruido bajo el seudónimo del estás invitado, ruido y más ruido bajo la confusión del privilegio bien utilizado, ruido y más ruido en la selva de los egos retroalimentados por el movimiento natural de RT, compartidos o me gusta prestigiosos (o no).

Posted by @360gradospress

-Otras noticias publicadas por la agencia de servicios periodísticos:

Las marcas apuestas por las redes sociales para mantener la confianza de clientes

Taller para iniciados en Twitter

La agencia de servicios periodísticos, Soma Comunicación, convoca un nuevo taller formativo dirigido a profesionales, periodistas, pymes y autónomos que quieran familiarizarse con Twitter para el próximo jueves 30 de junio en Valencia, en la sede de Coworking en la capital del Turia (C/Maestro Gozalbo, 23, bajo).

El taller será una excelente oportunidad para aquellos que aún no participan de forma activa en la red social del microblogging, o para los que no le encuentran aún el sentido de su presencia, al objeto de que conozcan su funcionamiento, las claves de una presencia coherente y práctica, las aplicaciones más usables en los ámbitos profesionales, los tuiteros referentes y los prescriptores, los usos que le pueden dar en función del ámbito profesional de cada cual, los caminos de la especialización y los detalles que desembocan en el estilo de cada uno en Twitter, como tarjeta de presentación en su ámbito y como esencia de una reputación online bien construida.

El encargado de impartirlo será Óscar Delgado (@360gradospress), director del semanario digital 360 Grados Press, presidente de la Asociación de Medios Digitales de la Comunidad Valenciana (AMDComVal), colaborador de la Unió de Periodistes Valencians y cofundador del Horchata and Twitts, evento tuitero que próximamente celebrará una nueva edición coincidiendo con la Campus Party.

PROGRAMA (Sede de Coworking Valencia, jueves 30 de junio)

10:00 h.- Introducción

-¿Qué es Twitter?

-¿Para qué me puede servir?

-Twitter y las redes sociales. Claves.

-Casos prácticos / Casos de éxito.

-Mini-coloquio

11:15 h.- Taller práctico. Construyendo identidades digitales. Reputación online en Twitter

-Abramos una cuenta. ¿Por dónde empezamos?, ¿a quién seguir?, ¿qué escribo?, ¿quién me lee?… Consideraciones iniciales a tener en cuenta en Twitter.

-Aplicaciones de Twitter que nos hacen la vida más fácil.

-10 claves para utilizar Twitter con criterio.

-Especialización en Twitter.

14:00 h.- Fin de sesión. Networking

El periodismo cansino en Twitter

“El papel de Twitter vuelve a monopolizar el debate en #cafeperiodismo. Esta situación, mes tras mes, comienza a resultar cansina”. Este tweet lo escribió el pasado 4 de junio Ruymán Jiménez coincidiendo con la celebración del XIII Café y Periodismo en Madrid. Leyéndolo abordamos la reflexión acerca de hasta qué punto la red social del pajarito y los debates que en torno a ella se suscitan pueden rozar el desgaste, el tópico, la repetición o la evolución de un concepto, el periodístico asociado a Twitter, cuyos afluentes han quedado difuminados en los últimos meses, conforme la sociedad ya está proyectada en esta red social con todos sus tics, defectos y barreras (la accesibilidad a las fuentes comienza a ser una misión imposible).

Es complicado conocer la eficacia de Twitter en relación a la rutina del profesional de la comunicación que, si bien hasta hace unos meses podía encontrar en la red social del microblogging una vía de expresión distinta, un camino hacia la especialización, otra forma de entrevistar a sus fuentes, un canal abierto hacia la interacción o una parcela para explotar contenidos construidos por la propia audiencia; actualmente el ruido que circula por Twitter parece haber difuminado.

El tweet que encabeza este post puede conducir hacia un punto de reflexión sobre la importancia que tiene Twitter para el periodismo, el peso que le ha dado el periodista, la realidad del quehacer profesional en relación a esta red social y la evolución de cómo el comunicador la ha abordado y de cómo la ha de abordar en el futuro inmediato. Twitter ha pasado de ser protagonista de saraos periodísticos a ser el protagonista pesado de esas mismas citas.

¿Le está superando el ruido?, ¿hay tópicos encerrados?, ¿la bidireccionalidad está de capa caída?, ¿los famosos ya lo son también en Twitter?

Posted by @360gradospress

Del ‘pásalo’, el RT y el hashtag

Han pasado siete años desde que el ‘pásalo’ se convirtió en la palabra más revolucionaria de comienzos de siglo en España al cobijo de la telefonía móvil. Ese vocablo de seis caracteres demostró su eficacia movilizadora coincidiendo con los atentados del 11-M en Madrid y con la guerra de Irak. Seis caracteres que circularon vía SMS de teléfono en teléfono con mensajes de rechazo a la mentira, a la guerra o a determinadas ideas políticas.

Siete años han transcurrido y, durante ese tiempo, las redes sociales (en internet) han nacido, han crecido, se han reproducido y han sido capaces de multiplicar la vida de las personas, de debatir de forma paralela el sentido oficial de los acontecimientos contados a través de los cauces tradicionales, de asistir en directo a ruedas de prensa o a eventos planetarios sin la necesidad de estar físicamente, de convertir en noticia lo que antes eran anécdotas o breves en las páginas de los periódicos, de crear una sociedad digital informada, retroalimentada y, ahora, indignada.

Hace poco hablábamos de que la sociedad ya estaba en Twitter, de que la red de microblogging había conseguido aglutinar las aristas sociales en todas sus manifestaciones, desde el famoso hasta el anónimo, desde el periodista radiofónico a su oyente, desde el deportista a su fan número uno, desde el profesor a su alumno, desde el profesional de la comunicación a nuevas fuentes informativas. Relaciones sociales compartidas en posts de 140 caracteres convertidos en registros de acontecimientos distintos, en enfoques inmediatos del acontecer, en la versión ‘b’ de los hechos oficiales o en la conversación más animada en torno a programas de televisión o de eventos deportivos. Twitter ha abierto las miras a golpe de hashtag, las de quienes observaban en silencio, desde el individualismo, las cosas con las que estaban de acuerdo y las que no.

La última huelga general en España quedó fuera de foco porque apelaba a un sentido más que tradicional de concebir la protesta. La gente estaba indignada o preocupada por su situación laboral o por sus circunstancias personales, pero no todos estaban afiliados a un sindicato ni encontraban el sentido a coger una bandera para salir a la calle a protestar. Eso no significa que el desasosiego acumulado por la crisis no existiera, ni que las personas en paro no tuvieran motivos para alzar la voz, ni que los periodistas despedidos de sus puestos de trabajo no quisieran contarlo, ni que los trabajadores de Telefónica o de PC City puestos de patitas en la calle no quisieran mostrar su contrariedad, ni que los emprendedores no tuvieran quejas de su lucha en solitario, ni que los investigadores lamentaran no tener recursos para llevar adelante su tarea… Pero el canal no era el adecuado.

Parece ser que ya han encontrado la forma de compartir su  individualismo feroz y de hacerlo efectivo en la denominada ‘Spanish Revolution’, ‘Acampada Sol’ o la ‘Revolución del 15M’. Nadie sabe qué proyección alcanzará, ni los políticos intuyen cómo abordar un hito tan inesperado e insólito, ni siquiera los medios de comunicación manejan cómo adaptar sus líneas editoriales a dicha movilización.

Lo que sí queda claro es que la realidad social, a partir de su proyección en el ámbito digital, adquiere una nueva configuración más crítica, más informada, menos mostrenca y más inteligente que aconseja readaptar los modelos de discursos procedentes de los ámbitos públicos, tanto desde el institucional, como del político y de los medios de comunicación.

by @360gradospress

Enlaces relacionados en el blog de Soma Comunicación:

La sociedad ya está en Twitter

Twitter, cuatro años más uno

Cuando el periodista descubre la profesionalidad en la red

La tierra tembló en Lorca, tanto, que el terremoto mató a nueve personas. Era la noticia del día, y me enteré a través Twitter. Estaba frente al ordenador y rápidamente entré en las versiones digitales de varias cabeceras para conocer más detalles del suceso. Al día siguiente, la noticia de portada de los periódicos tradicionales ya era sobradamente conocida.

La era digital no es el futuro, como se suele decir, sino el presente. Se trata de un nuevo modelo de comunicación que lleva al extremo la inmediatez de la noticia. Internet y las redes sociales no sólo vienen pisando fuerte, sino que han llegado para quedarse. Cuanto antes queramos darnos cuenta, mejor. Cuanto antes se dé cuenta el periodista, mejor que mejor.

Como periodista nostálgica (¿se puede decir así?) me ha costado aceptar que existen nuevos y diferentes canales de los que estudiamos en la facultad. Acabo de aterrizar en un medio donde el 2.0 no es una anécdota, sino la herramienta diaria de trabajo. Hasta entonces, sólo había estado en medios tradicionales y, ahora que he captado que el universo de Internet puede ser muy profesional, he descubierto sus ventajas.

La inmediatez, como ya se ha dicho, se ve reforzada por la posibilidad de compartir la información en un sentido mucho menos jerárquico que el anterior. El mundo digital ofrece horizontalidad, muy posiblemente porque los soportes (móviles, portátiles…), también han cambiado. Claro que, los contenidos, no por el mero hecho de estar en la red son siempre fiables. Porque, ya sea en papel o en soporte digital, no hay que olvidar que se trabaja con información. He aquí el papel del periodista, al que se le abre un nuevo horizonte de trabajo y de especialización; a quien se le deben dar las bases de este mundo impalpable desde las universidades; quien no está obligado a renunciar a la lectura en papel (exquisita, por cierto), pero que sí debería tener muy presente la comunicación a través de la red. Puede cambiar el modelo (o adaptarse), pero el periodismo no puede ni debe morir nunca.

By @Lorena_Padilla

Enlaces relacionados en el blog de Soma Comunicación:

Hacia una nueva especialización periodística

El periodismo actual según la FAPE

Twitter camaleónico

Ruido, atomización, accesibilidad, unidireccionalidad… Twitter ha abandonado progresivamente en los últimos meses los antónimos de estas palabras para anclarse en otra versión. Es un camaleón que ha cambiado de color. Hoy es de una tonalidad diferente a la que lucía hace un par de años, cuando los famosos que formaban parte de la red social conversaban y cuando los anónimos que exprimían bien sus virtudes se ‘famosizaban’.

Pero la situación ha cambiado. Se requiere de un esfuerzo más escrupuloso que antes para modelar el tono y el estilo de los usuarios a seguir, los mismos que dan vida a timelines hechos a la carta. Desde la óptica profesional, el periodista sigue disponiendo de fuentes de acceso restringido en el mundo offline, pero menos. La red social del pajarito se ha convertido en un medio de comunicación de masas en cuanto que la sociedad ya está en Twitter, es decir, la representación de la misma que veíamos en otros soportes generalistas como la televisión ya está plasmada en la red del microblogging.

Ello significa que el diálogo con los que tienen fama se adormece, que la fluidez de conversaciones se apaga, que la bideraccionalidad se bifurca entre las conversaciones de amigos ‘a lo Facebook’ y las de trabajo especializado, sin eslabón explicativo de por medio, ni tertulia arropada por unos cuantos tweets de enriquecimiento mutuo. Por el contrario, Twitter continúa siendo el soporte de la inmediatez, de las noticias de última hora, del debate paralelo al desarrollo de actos o eventos oficiales y profesionales, del contraste de ideas en vez de la imposición de líneas editoriales al uso.

Twitter está siendo devorado por esa oficialidad de la que ha sabido huir siempre, por los gabinetes de prensa, por las instituciones, por los famosos, por los que tratan de emplear los 140 caracteres para calcar estrategias de confusión procedentes del ámbito offline, por la congestión de información sin contrastar que es ‘retuiteada’ sin ni siquiera abrir los enlaces, por la cosificación de los hashtags

Twitter es fascinante, aunque menos. De ahí que el papel del comunicador y del periodista en este contexto, con todos los beneficios sociales que de su papel se presuponen, sea determinante para ordenar el mundo cada vez más atomizado, disperso y ambiguo que fluye de la red social de los 140 caracteres.

Enlaces relacionados:

Utilidades periodísticas de Twitter

Twitter, cuatro años más uno

La sociedad ya está en Twitter

Ruido, atomización, accesibilidad, unidireccionalidad… Twitter ha abandonado progresivamente en los últimos meses los antónimos de estas palabras para anclarse en otra versión. Es un camaleón que ha cambiado de color. Hoy es de una tonalidad diferente a la que lucía hace un par de años, cuando los famosos que formaban parte de la red social conversaban y cuando los anónimos que exprimían bien sus virtudes se ‘famosizaban’.

Pero la situación ha cambiado. Se requiere de un esfuerzo más escrupuloso que antes para modelar el tono y el estilo de los usuarios a seguir, los mismos que dan vida a timelines hechos a la carta. Desde la óptica profesional, el periodista sigue disponiendo de fuentes de acceso restringido en el mundo offline, pero menos. La red social del pajarito se ha convertido en un medio de comunicación de masas en cuanto que la sociedad ya está en Twitter, es decir, la representación de la misma que veíamos en otros soportes generalistas como la televisión ya está plasmada en la red del microblogging.

Ello significa que el diálogo con los que tienen fama se adormece, que la fluidez de conversaciones se apaga, que la bideraccionalidad se bifurca entre las conversaciones de amigos ‘a lo Facebook’ y las de trabajo especializado, sin eslabón explicativo de por medio, ni tertulia arropada por unos cuantos tweets de enriquecimiento mutuo. Por el contrario, Twitter continúa siendo el soporte de la inmediatez, de las noticias de última hora, del debate paralelo al desarrollo de actos o eventos oficiales y profesionales, del contraste de ideas en vez de la imposición de líneas editoriales al uso.

Twitter está siendo devorado por esa oficialidad de la que ha sabido huir siempre, por los gabinetes de prensa, por las instituciones, por los famosos, por los que tratan de emplear los 140 caracteres para calcar estrategias de confusión procedentes del ámbito offline, por la congestión de información sin contrastar que es ‘retuiteada’ sin ni siquiera abrir los enlaces, por la cosificación de los hashtags

Twitter es fascinante, aunque menos. De ahí que el papel del comunicador y del periodista en este contexto, con todos los beneficios sociales que de su papel se presuponen, sea determinante para ordenar el mundo cada vez más atomizado, disperso y ambiguo que fluye de la red social de los 140 caracteres.

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Utilidades periodísticas de Twitter

Twitter, cuatro años más uno

Hacia una nueva especialización periodística

El periodista que huye del estancamiento en tiempos de transición hacia nuevos soportes, ya sea porque está en paro, porque está emprendiendo un proyecto empresarial o porque cree que puede mejorar el papel que juega dentro de la empresa informativa tradicional, encuentra en los ámbitos online numerosas excusas para especializarse, tanto desde el punto de vista de su formación como del de los contenidos que proyecta a su audiencia.

Gracias a la información que obtiene a partir de blogs de especialistas en el ámbito o sección que tenga encomendados, de las conversaciones que entabla con ellos gracias a Twitter, o de la puesta en común de pareceres que le abre Facebook o Linkedin, dispone de vías de participación distintas a las habituales. Nombres y apellidos a los que recurrir para el contraste y el enriquecimiento del contenido. En definitiva, fuentes alejadas de la oficialidad, aquellas que han trasladado siempre un punto de vista a priori especializado sobre determinados ámbitos del acontecer y que ahora difumina el periodista con nombres menos conocidos pero cuyo saber sobre las materias que le interesan son mucho más reconocidos por los lectores o receptores de las informaciones.

Los periodistas que dan este paso avanzan hacia una apuesta por la especialización y la calidad de contenidos desde un concepto bidireccional de la comunicación periodística en el que participan todos: fuentes, lectores y profesionales.

La reputación del fotógrafo de prensa en las redes sociales

¿Cómo afecta a la reputación de un fotógrafo de prensa compartir fotos en las redes sociales que han sido captadas desde un smartphone o dispositivo móvil?, ¿dónde guarda el equipo profesional el fotoperiodista que quiere compartir en su cuenta de Twitter la foto que ha sacado en el desempeño cotidiano de su tarea?, ¿puede condicionar la percepción profesional que de él tengan sus seguidores?

Las preguntas planteadas encontrarán respuestas distintas en función de la experiencia de cada cual pero, a buen seguro, a ellas se habrán enfrentado los fotoperiodistas usuarios de las redes sociales en más de una ocasión. Por un lado, el instinto informativo que caracteriza su trabajo a la hora de retratar un hecho noticiable en forma de foto les obligaría a recurrir a cualquier soporte que tuvieran a su alcance para inmortalizar un momento. Pero, por otro lado, ¿qué debe primar?, ¿la oportunidad o la calidad fotográfica que han defendido tradicionalmente en su trayectoria?

Es complicado responder a las incógnitas a las que se enfrentan los fotoperiodistas en la era digital. A la de compartir en Twitter una foto sacada desde la Blackberry o desde el iPhone, se podría responder con algo similar a que la noticia se ha de quedar por encima de la reputación del fotógrafo, por lo que podría verse con buenos ojos por parte de los usuarios; quizás algo distinto ocurriría si el fotógrafo profesional colgara indiscriminadamente instantáneas captadas desde dispositivos móviles vinculadas a su ámbito de ocio, en ese caso su reputación online como fotógrafo de prensa podría verse erosionada.

Pero, como indicamos, no se trata aquí de sentar cátedra respecto a cómo percibe el dospuntocero la presencia de los fotoperiodistas en las redes sociales, sino de propiciar un debate a partir de este post que permita establecer los parámetros desde los que ofrecer una valoración más ajustada de la realidad.

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Fotoperiodismo de altura

Los cinco básicos del fotoperiodismo

Twitter: cuatro años más uno

No ha hecho falta estar pendiente de la agenda para darse cuenta de que Twitter ha cumplido 5 años. Desde hace días, los tweets al respecto han corrido como la pólvora, al mismo ritmo que se han publicado en papel numerosos artículos dirigidos a explicar las bondades y las maldades de la red social de los 140 caracteres.

Precisamente, muchas de las líneas publicadas al respecto han focalizado su punto de atención en explicar para el público en general, tanto el usuario habitual como el neófito y el que ni siquiera se ha planteado estar en Twitter, en qué consiste eso del microblogging. Al hacerlo, no les ha quedado más remedio a sus autores que referirse a hitos, tendencias y usuarios vinculados al uso de esta red social de los últimos 365 días más que a sus primeros años. Porque para explicárselo a un perfil de lector no especializado en la materia, la mejor vía que los autores de los escritos han encontrado ha sido mediante los ejemplos ilustrados por el último año en la vida del pajarito azul.

Por eso habría que trazar una historia de Twitter basada en un cuatro más uno. Los cuatro primeros años de una hipotética emisión en pruebas de los que han impulsado esta red social y el año en el que las celebridades, los periodistas de renombre, los programas de radio y de televisión y el resto de manifestaciones tradicionales de periodismo han convertido a Twitter con su presencia y publicidad indirecta en un nuevo foco de atención de masas.

La masificación y la atomización de Twitter han significado que el último de los cinco años sea más representativo que ninguno de los otros cuatro y que el salto del 2.0 al 1.0 haya sido más evidente que nunca. Los románticos de esta red social se habrán mostrado reticentes, los gurús defenderán que esto se veía venir y los que la defenestraban de inicio ahora se erigen en voceros de sus virtudes. Pues eso, felicidades Twitter.