La resaca navideña en el periodismo

1356293199_365054_1356293418_noticia_normalEl mundo, contra aquel pronóstico maya interpretado y reinterpretado, no se ha acabado. Sólo hay que pensar en cómo nos hemos puesto las botas estas navidades: que si turroncito por aquí, que si jamón ibérico y buen vino por allá, que si el marisco por doquier, y un etcétera tan largo como cada uno considere (y haya podido).

Tal particular también lo hemos visto reflejado de una manera acusada en los medios de comunicación, pues el debate en torno al Periodismo de ayer y de hoy no ha descansado ni por Navidad. Son tiempos de ríos de tinta integrados o apocalípticos, según quién lo interprete, con excesos y epítetos más o menos emocionales.

Y aunque el mundo no acabó el 21 de diciembre, sí ha cambiado el mes más navideño de todos. Y en algunos casos, como en el periodístico, se ha reinventado. Sirva como ejemplo el último número en papel del Newsweek, y el estreno de su versión online. Entre renovarse o morir, renovarse o digitalizarse. Repentinamente, la duda sobre la viabilidad de los medios en papel se despeja con el paso del año y más que lo hará en 2013 con el debate entre el pago o no pago por contenidos (¿de calidad?).

Eso sí, por muchos trastornos que nos depare la resaca navideña, hay cosas que no mutan de piel, como el siempre recurrente repaso de los medios de comunicación a….. ¡las portadas del año!

Parece que la primera oleada de pronósticos navideños se ha cumplido. Quedan Nochevieja y los Reyes Magos; muchas uvas que tragar y roscones que cortar. No nos manchemos las manos de tinta, o sí.

Posted by @egasensi

Las herramientas periodísticas de la segunda década del siglo XXI

Presentación utilizada en el curso-taller que, de la mano de Óscar Delgado y Javier Montes, Soma Comunicación impartió a los colegas de la Asociación de la Prensa de Oviedo entre el 26 y el 30 de noviembre de 2012.

Fue una bonita experiencia basada en la especialización, la calidad de contenidos y las nuevas oportunidades abiertas en el ciberespacio para los profesionales de la comunicación en una contexto de crisis y de transición de soportes para ejercer el periodismo.

 
Curso-taller de herramientas periodísticas en los medios sociales.

El valor del mensajero

_FM_2606Esta entrada está basada en hechos reales.

Ahora sí, la historia: hace pocos días un hombre tomó la palabra en el turno de preguntas de una conferencia periodística acerca de conflictos internacionales. Más que una cuestión a responder, el caballero aprovechó la ocasión para verter una acusación sobre los profesionales allí presentes: él había estado hace poco en Israel de viaje y defendía que las informaciones publicadas sobre la contienda en la Franja de Gaza no eran ciertas, pues consideraba que las fuerzas israelíes no hacían más que defender su país de ataques externos, lo cual justificaba todas sus acciones.

Sin entrar en lo acertado o no acertado de esta valoración – podría resumir mi opinión en un “se equivoca”, pero prefiero emplear estas líneas para otro menester –, creo que este señor pasó por alto dos aspectos fundamentales antes de compartir su reflexión a viva voz. Primero, que se dirigía a periodistas que han trabajado durante años sobre el terreno. Y seguir mínimamente su trabajo demuestra que en el ejercicio de su profesión han escuchado testimonios de ambos bandos y que no se han posicionado a favor o en contra de ninguno de ellos. Muy al contrario, han intentado retratar la realidad de las personas que, indiferentemente de su territorio, viven en un continuo conflicto armado. También han tratado de dar voz a las minorías y de explicar los intereses de cada uno de los frentes implicados. En definitiva, han estado informando. La segunda cuestión es tan sencilla como que para ello, para informar, para contar la verdad, para que esta realidad llegue a nuestros oídos, han arriesgado sus vidas.

Con todo ello, no quiero decir que lo dicho por los corresponsales es incuestionable. Ni mucho menos. Los periodistas nos equivocamos como los que más. Pero ese tono de reproche en la intervención conllevaba un mensaje implícito. Básicamente, que lo contado por estos plumillas no se correspondía con lo que el señor opinaba y, por tanto, se trataba de un mal trabajo. Ello me planteó una duda que me dio miedo: ¿hasta qué punto se valora el análisis de un profesional de la información? ¿Realmente se le da importancia a las historias que se esfuerza por encontrar y, posteriormente, cuenta? Las expresiones del resto de asistentes me devolvieron la confianza.

No obstante, mi temor se acrecentó de nuevo cuando la ponencia viró sobre el enemigo que tenemos en casa. Porque la dinámica actual en muchos medios es exigir que el periodista sacie al público de inmediato, aunque sea con lo primero que se haya encontrado. Y como antes de la rapidez está el dinero, muchas empresas de comunicación directamente han optado por prescindir de esos buenos buscadores de historias y salir del paso con informaciones de agencia y alguna cobertura puntual. De ahí, también, que muchos periodistas se las vean y se las deseen para que alguien haga hueco a su relato, ése por el que han invertido tiempo y recursos propios antes de que nadie apueste por él. Así, ver ese trabajo entre las páginas de un diario o contar con unos minutos en pantalla o en las ondas es un triunfo cada vez más esporádico.

Pero no se equivoquen: quienes más pierden con ello no son los periodistas, pues aquel que tiene auténtica vocación por informar se las arreglará para llegar hasta el público. Y ahora es más sencillo que nunca – sí, hablo de redes sociales, blogs y demás plataformas cibernéticas –.  Aquellos que quieren seguir haciendo dinero con lo que están consiguiendo que no valga apenas nada serán los más perjudicados. Cómo no, esta justicia mediática dependerá de ustedes, de quienes leen las palabras que escribimos y escuchan cuando tenemos algo que decir. Podrán estar o no de acuerdo, pero este trabajo tiene importancia siempre y cuando la sociedad así lo considere. Por eso les pido, por favor, valoren siempre a los mensajeros.

Posted by @LaBellver/Photo by @Marga_FerrerSoma Comunicación

Soma Comunicación impartirá un nuevo curso de Social Media para periodistas en Asturias

Las redes sociales se han convertido, indiscutiblemente, en una herramienta más de trabajo para los periodistas pero usarlas requiere conocimiento y criterio.

Para descubrir las posibilidades que ofrecen estos nuevos canales, la Asociación de la Prensa de Oviedo ha vuelto a contar, por tercera vez en 2012, con Soma Comunicación. En esta ocasión, la agencia de servicios periodísticos impartirá del 26 al 30 de noviembre un curso avanzado a los colegas periodistas asturianos.

En concreto, el taller se desarrollará en horario de 10 a 12 horas en el Centro de Enseñanza y Producción Audiovisual de Olloniego (Oviedo). A lo largo de esas diez horas de formación, Óscar Delgado, director de Soma Comunicación, y Javier Montes, responsable de la delegación en Asturias, trasladarán a los profesionales de la comunicación y el periodismo conocimientos avanzados acerca de la utilización, monitorización y gestión de los medios sociales así como de las diferentes aplicaciones específicas para periodistas. Se trata de un taller avanzado en el que los asistentes conocerán de primera mano funcionalidades prácticas para su trabajo diario.

La Asociación de la Prensa de Oviedo ya ha abierto el plazo de inscripción (hay un cupo de veinte plazas).

Soma Comunicación, cofundadora del encuentro tuitero Horchata&Twitts, ya ha impartido formación a periodistas de la Unió de Periodistes Valencians o, entre otros, a los colegas del gabinete de comunicación de la Diputación de Valencia. Con este ya es el tercer taller que la agencia imparte a periodistas asociados a la Asociación de la Prensa de Oviedo.

Talento voluntario para ‘hackear’ el sistema

Bajo el título de «Compartir pasiones para descubrir talentos», Nuria Pérez e Ícaro Moyano presentaron el sábado 3 de noviembre en el Evento Blog España celebrado en Sevilla una alternativa educativa a la que reciben los niños en edad escolar, como complemento hacia la búsqueda del talento creativo que encierran las personas en esa etapa de la vida: ‘Teach a Talent‘.

La fórmula que proponen se centra en servir de intermediarios entre voluntarios con pasión y los pequeños, como cauces de conocimiento aplicado distinto al que impone el sistema.

“Todos sabemos hacer algo y se lo podemos transmitir a los enanos; ¿cuántos trabajáis en algo que no os dijeron en el colegio”. De esta manera Ícaro Moyano, colaborador en ‘Teach a Talent‘ hizo reflexionar a los asistentes al EBE acerca de la formación que reciben los niños en relación con la posibilidad que tienen de desarrollar su talento creativo. En este sentido, Nuria Pérez incidió en que “el sistema educativo como lo concebimos castiga la creatividad, inculca en los menores el miedo a equivocarse y les enseña a memorizar datos”.

La formadora destacó también que en su momento ya Steve Jobs hablaba de incrementar experiencias por encima de los datos. Así, Pérez señaló que “nos enseñan a seguir un camino en el que reducimos cada vez más la curiosidad y la imaginación; queremos instrucciones”.

Por ello, los impulsores de ‘Teach a Talent‘ persiguen poner en común experiencias creativas que alimenten la curiosidad de aprender los más pequeños desde experiencias voluntarias multidisciplianres. Porque para Nuria Pérez, “el sistema educativo no necesita la enésima reforma, necesita un cambio radical”. Quizá ‘Teach a Talent‘ esté dando el primer paso…

¿Qué opináis?

Photo by @Marga_FerrerSoma Comunicación

Periodismo medio vacío, pero también medio lleno

Muchos nos pueden tildar de pesados. De un tiempo a esta parte no dejamos de analizar la crisis general y la particular de la profesión. Y me atrevo a aventurar que las observaciones no van a dejar de sucederse. Tal vez, algunos pensaron en un principio que se trataba de un episodio eventual, pero el transcurso de los meses está demostrando que ésta es nuestra realidad, con todas sus consecuencias. Y cambiar una realidad implica aceptación, reflexión y acción. De ahí, quizá, el torrente – que ya no lluvia – de ideas actual entre periodistas.

Porque, ¿qué podemos hacer frente a esos tiranos – perdón, quería decir directivos – que la única salida que conciben frente a los tiempos difíciles es sacrificar a gran parte de la plantilla? Como bien sabemos, la cuenta de resultados siempre ha primado en cualquier empresa que se precie. Lo fuerte es que ya no se tiene que incurrir necesariamente en pérdidas para tomar la decisión más drástica e injusta. Será que otros aspectos fallan en los cálculos. O que hemos estado viviendo demasiado bien. En todo caso, trabajando por encima de nuestras posibilidades – gratuitamente, inclusive –, diría yo.

Pero no me quiero ensañar con una de las múltiples cuestiones que nos atañen. Porque también nos queda por resolver cómo lidiar con aquellos medios e, incluso, voces de autoridad que aún no conciben el periodismo en las nuevas plataformas – la cursiva se debe a que, más que “nuevas”, yo apostaría ya por calificarlas de “presentes” –. Y sigue, asimismo, abierto el debate de cómo convertir el contenido online en rentable. Y etcétera, etcétera, etcétera.

En fin, ¿qué hacemos? La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) ha puesto en marcha El muro de las lamentaciones de los periodistas, una iniciativa virtual en la que poner en común denuncias e inspirar una profesión más digna. Bien, pero… ¿Y si nos dejamos llevar por los aspectos positivos durante un momento? Como dijo hace poco Nicholas Lemann, ex-decano de la Columbia Journalism School: “El periodismo no es perfecto, pero no está muriendo.

Quiero pensar que algo estaremos haciendo bien cuando gran parte de la ciudadanía nos sigue considerando necesarios. O, mejor dicho, la ciudadanía nos considera necesarios cuando hacemos bien nuestro trabajo: si ofrecemos calidad, si estamos dónde y cuándo se nos necesita, si no olvidamos nuestro compromiso con la sociedad

Quizá, como es viernes, se me antoja ver el vaso medio lleno. Probablemente, el lunes acabe escribiendo mi particular lamentación en ese muro gris. Sea como fuere, sé que somos muchos los que aspiramos a dar la talla en esta necesaria profesión, así que sigo con mi capricho de hoy y os propongo: ¿compartimos los motivos por los que seguir adelante?

Posted by @LaBellver-Photo by @Marga_FerrerSoma Comunicación

Soma Comunicación refuerza su imagen

Renovarse o morir‘. No es por atender el refranero español al pie de la letra, pero Soma Comunicación estrenó la nueva temporada otoñal con un cambio de imagen corporativa, con nuevas oficinas y con nuevas incorporaciones a su plantilla.

Somos conscientes de que son tiempos difíciles, pero Soma Comunicación es una empresa ‘hija de la crisis’, que nació en 2008 como otra forma de entender el periodismo, desde los nuevos soportes, con una marcada vocación de compartir, de conversar, de dinamizar y de difundir las ideas, las noticias y las opiniones de los protagonistas de la actualidad.

 

Nuestra filosofía de trabajo continúa poniendo la calidad, el contenido y las especificidades de nuestros clientes en el centro de las prioridades, de los planes de acción que acometemos, de las coberturas periodísticas que realizamos, de los eventos que celebramos, de la formación que compartimos y de las publicaciones que editamos, tanto en soporte digital como tradicional.

 

Queremos seguir cumpliendo años con vosotros. Queremos que nuestro equipo siga creciendo de forma sostenible porque creemos más en la expansión que en la supervivencia. Porque afrontamos nuevos retos para el periodismo, nuevas oportunidades para poner en valor el trabajo bien hecho.

 

Gracias a todos los que confían en Soma Comunicación y a los que van a apostar por nosotros.

 

 

 

 

 

 

Oferta de empleo. Comercial especializado en publicaciones periódicas

Publicidad, información y opinión en Twitter

¿Publicidad encubierta en un tuit? ¿Opinión mezclada con información? ¿Cómo separar en 140 caracteres la publicidad, la opinión y la información? Éste es un debate heredado del acontecer y de los soportes tradicionales que hoy llega a los medios sociales tras la publicación sobre el particular de un artículo en El País y de una entrevista a José Luis Orihuela en eCuaderno.

¿Acaso El País no hace publicidad de la propia cabecera cuando comparte un tuit con su logo? ¿No se publicita una empresa que conversa con usuarios y les recomienda un producto de su almacén? ¿No es algo institucionalizado por lo que nadie debería rasgarse las vestiduras? ¿Es menos publicidad cuando un artista habla durante una entrevista en la radio del bar de su amigo en el barrio donde nació? ¿Por qué tendemos a sacar de contexto lo que ocurre en las redes sociales como si éstas fueran una representación ajena o paralela a la realidad? ¿No somos los mismos bajo un soporte que otro? ¿Aplicamos termómetros de credibilidad en función de los soportes? ¿Por qué los medios de comunicación tradicionales no informan de los sucesos internos que acontecen en El Corte Inglés y sí llenan páginas publicitarias con las mejores ofertas de los grandes almacenes?

Se podría continuar planteando más y más preguntas acerca de la idoneidad de publicar tuits de un signo publicitario, informativo o interpretativo. Si alguien quiere ofrecer un camino distinto en estos soportes al que se ha seguido en el ámbito tradicional tendrá que disponer de respuestas para cada pregunta planteada y proceder con variantes sociales al autocontrol del publicista y a la deontología profesional del periodista.

En el caso de los medios de comunicación, habrán de encontrar las fórmulas en sus guías de estilo para que los destinatarios de las informaciones que comparten vía Twitter sepan distinguir entre una intencionalidad y otra.  Para ello pueden limitar el volumen de tuits que publican sus periodistas, no dejarles opinar ni tuitear mensajes que se salgan de la línea editorial (no poniendo a parir a El Corte Inglés, por ejemplo) y, ni mucho menos, publicar un enlace de un medio de comunicación ajeno…

En todo caso, los medios de comunicación antes tendrían que poner en práctica en su representación tradicional lo que promulgan que debería hacerse en los 140 caracteres. Porque queda discordante abrir un periódico y encontrarse numerosos ejemplos de abuso por parte de las cabeceras a la hora de mezclar publicidad, opinión e información como para que cuestionen las dinámicas de intercambio de mensajes y el cariz de los mismos que se comparten en Twitter.

Paradojas…

Posted by @os_delgado Soma Comunicación

 

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Fotoperiodismo sanitario e itinerante para celebrar 20 años de Diario Médico

La muestra fotográfica organizada por Diario Médico dentro de los actos conmemorativos de su 20 aniversario ha llegado esta semana al Colegio de Médicos de Valencia tras su paso por los de Madrid y Barcelona, respectivamente.

Se trata de una exposición itinerante que repasa de forma gráfica los protagonistas que han marcado el devenir de los 20 años de esta publicación referente para el sector sanitario. Uno de los personajes que aparece retratado es el doctor Cavadas, médico que alcanzó la fama por sus intervenciones quirúrgicas imposibles en pacientes con extremediades amputadas o rostros desfigurados.

Precisamente, la jefa de fotografía de Soma Comunicación, Marga Ferrer, es la autora de la instantánea del galeno que incluye la muestra, sumándose así de forma testimonial a la celebración, desde su aportación como fotoperiodista externa, a los 20 años de Diario Médico.

Foto: Marga Ferrer

El periodismo también está triste… y muchos sabemos porqué

Una semana después de la confesión de Cristiano Ronaldo, su tristeza sigue acaparando espacios de información. La cuarta jornada de la Liga ha concluido con una derrota del Real Madrid ante el Sevilla (1-0) y aún se pueden leer titulares como “El Madrid más triste de la era Mourinho” (20minutos) y sucedáneos. Lo que podría ser ingenio periodístico se ha convertido en pura agonía, pues día tras día hemos asistido al seguimiento del estado anímico de dicho jugador. Es más, la cobertura de este hecho ha llegado a abrir la sección de deportes de algunos telediarios nacionales. Incluso, en muchas de las ruedas de prensa rutinarias en las diferentes ciudades deportivas del país se ha dado la pregunta “¿Qué opina de la pena de Cristiano?”. “Me da igual”, respondió el valencianista David Albelda.

Pues eso mismo. ¿Acaso es esto deporte? ¿En qué momento se pervirtió de esta forma la información futbolística? ¿Hasta qué punto somos cada uno de nosotros responsables? Y todo ello, sumado a la habitual práctica de que el denominado deporte rey cope la correspondiente sección en cualquier medio que se precie, relegando al resto de disciplinas a la nada; a no ser, eso sí, que un logro bien sonado obligue a hacerles mención.

Durante los Juegos Olímpicos declaré en mi Twitter algo así como que ojalá la atención a todos los deportes, en especial a los practicados por mujeres – una cuestión que daría para otra entrada de blog, mínimo – no se limitara a esa quincena de agosto. Una vez comenzada la Liga de fútbol, parece que no hay lugar para algo más. Se ha retomado el vicio. Mi gozo en un pozo, vaya: la esfera mediática vuelve a ignorar su capacidad para fomentar un interés deportivo de miras más amplias y se centra en el único. Tocará esperar otros cuatro años para disfrutar del espejismo. Mi tristeza, que no es galáctica, no ocupará portadas.

Posted by @LaBellver / photo by @Marga_FerrerSoma Comunicación