Métodos incipientes de enseñanza para el nuevo periodismo digital

foto el submarino

Que el periodismo se va reinventando es un hecho, sólo hay que ver la revolución y progreso que supone actualmente el periodismo digital. De ahí que también deban reinventarse los métodos de enseñanza para formar a los profesionales de la información. Como motivos más que justificados para reorientar los temarios de los estudios de Periodismo podemos aludir a la necesidad de que los futuros periodistas conozcan el ámbito digital para entender, contextualizar y tener más capacidad crítica frente a los acontecimientos que se producen en su entorno, y al conocimiento de unos métodos que permitan contrastar y discernir las  informaciones. Esto es, comprobar la credibilidad del gran volumen de información al que nos enfrentamos día a día, pues no todo es cierto y no todo es fiable. ¿Y qué significa ese aspecto? La esencia del periodismo. Por tanto, ¿quién debe velar por otorgar esas habilidades a los alumnos de Periodismo? Las facultades de Ciencias de la Comunicación.

De todo ello hablamos con Elvira García de Torres, profesora de la Universidad Cardenal Herrera-CEU e impulsora con sus alumnos de la publicación digital El Submarino. Así nos comenta su experiencia: “En esta etapa de transición hacia las plataformas digitales, los estudiantes de Periodismo deben formarse en la edición en línea. Con El Submarino, que también utilizamos en Oimed para la investigación sobre innovación en periodismo, ofrecemos a los estudiantes un espacio para formarse en esas competencias y adquirir habilidades de trabajo en equipo y coordinación en entornos offline. Durante el tiempo que está en marcha el taller, son ellos quienes asumen las funciones de director, subdirectores, redactores-jefe, coordinadores multimedia y de redes sociales y redactores; son los responsables de la edición”.

Ante la necesidad de contemplar nuevos métodos de enseñanza, las facultades de Periodismo también han optado por incluir asignaturas relacionadas con el periodismo digital. En el caso de la Universidad Cardenal Herrera, como explica García de Torres, se ha querido aprovechar el paso de las licenciaturas a grados: “La idea de ‘El Submarino’ la he madurado desde hace un año y, finalmente, este curso -en el marco de la implantación del Grado-, hemos puesto en marcha el periódico para los estudiantes de Comunicación Digital y Periodismo Electrónico. La iniciativa ha sido muy positiva, sobre todo por la capacidad de los estudiantes para hacer periodismo de calle, producir contenidos multimedia en los diferentes géneros y también porque se demuestra que hay una agenda alternativa, de temas locales e hiperlocales, que merece la pena explorar”.

Posted by @egasensi

El periodismo ciudadano y la verificación de datos serán las grandes directrices en 2013

IMG_0444Que el periodismo cambia vertiginosamente no es ningún secreto. Sólo hay que ver la relevancia que ha conseguido su concepción digital frente a la tradicional. Pero no queda ahí la cosa porque también el sector digital va a vivir una serie de cambios en 2013 que le ayudarán sentar sus pilares fundamentales. A continuación os detallamos algunas de las tendencias para este año.

  • Los profesionales de la información tomarán parte en sus historias.
  • Los reporteros harán de los vídeos su principal arma informativa gracias al uso de los teléfonos móviles, con los que cubrirán los acontecimientos.
  • La imagen será una de las herramientas más comunes entre los social media, con aplicaciones como Instagram.
  • Ante la avalancha de información, sobre todo la que proviene de las redes sociales, el público seguirá valorando la contrastación de las noticias por parte de los periodistas.
  • La audiencia será una de las grandes participantes en la creación de historias, una tendencia que, aunque ya se está experimentando, hará que el periodismo ciudadano se consolide en 2013.
  • Ante la demanda de la audiencia de comentar aquello que están viendo por la televisión, dicho medio recurrirá a su “experiencia social” como principal argumento a su favor.
  • Con el fin de mejorar su posicionamiento, las redacciones harán un mayor uso de Google+.Los hechos con gran cantidad de cifras se contarán de otro modo gracias al periodismo de datos, que incorporará nuevas herramientas para tal fin.
Fuente: Comunicando, blog del grado de comunicación de UNIR. Por Bárbara Yuste.

El periodismo también está triste… y muchos sabemos porqué

Una semana después de la confesión de Cristiano Ronaldo, su tristeza sigue acaparando espacios de información. La cuarta jornada de la Liga ha concluido con una derrota del Real Madrid ante el Sevilla (1-0) y aún se pueden leer titulares como “El Madrid más triste de la era Mourinho” (20minutos) y sucedáneos. Lo que podría ser ingenio periodístico se ha convertido en pura agonía, pues día tras día hemos asistido al seguimiento del estado anímico de dicho jugador. Es más, la cobertura de este hecho ha llegado a abrir la sección de deportes de algunos telediarios nacionales. Incluso, en muchas de las ruedas de prensa rutinarias en las diferentes ciudades deportivas del país se ha dado la pregunta “¿Qué opina de la pena de Cristiano?”. “Me da igual”, respondió el valencianista David Albelda.

Pues eso mismo. ¿Acaso es esto deporte? ¿En qué momento se pervirtió de esta forma la información futbolística? ¿Hasta qué punto somos cada uno de nosotros responsables? Y todo ello, sumado a la habitual práctica de que el denominado deporte rey cope la correspondiente sección en cualquier medio que se precie, relegando al resto de disciplinas a la nada; a no ser, eso sí, que un logro bien sonado obligue a hacerles mención.

Durante los Juegos Olímpicos declaré en mi Twitter algo así como que ojalá la atención a todos los deportes, en especial a los practicados por mujeres – una cuestión que daría para otra entrada de blog, mínimo – no se limitara a esa quincena de agosto. Una vez comenzada la Liga de fútbol, parece que no hay lugar para algo más. Se ha retomado el vicio. Mi gozo en un pozo, vaya: la esfera mediática vuelve a ignorar su capacidad para fomentar un interés deportivo de miras más amplias y se centra en el único. Tocará esperar otros cuatro años para disfrutar del espejismo. Mi tristeza, que no es galáctica, no ocupará portadas.

Posted by @LaBellver / photo by @Marga_FerrerSoma Comunicación

La información y la opinión en Twitter

Dentro del abecé de la profesión periodística encontramos la necesidad ética de ofrecer a la audiencia los contenidos separados por secciones y, como praxis deontológica primaria, especificar bien cuándo un espacio publicitario invade uno informativo. Aspecto cualitativo tan importante como discriminar la opinión de la información en aras a favorecer que el criterio y la valoración del receptor sean los que, por encima de la intencionalidad editorial, interpreten el contenido sin engaños.

Este modus operandi se enseña en todas de las facultades de Periodismo para que los futuros periodistas lo emprendan como tic habitual. Pero, ¿cómo separar la información de la opinión en un tweet?, ¿el hashtag es el recurso más periodístico dentro de la red social de los 140 caracteres para conferir al post un carácter de publicidad, de información o de opinión en cada caso?

Cabría abrir un debate dentro de los muchos que ya se han iniciado en relación a las nuevas funciones del periodista en las plataformas digitales y en las redes sociales, particularizándolo en cómo ejercer con los mismos criterios deontológicos que lo ha hecho tradicionalmente cuando comparte un análisis en alto por estos canales. Una buen vía podría ser la de plasmarlo en las hojas de estilo del periodista 2.0 que ya comienzan a circular por redacciones, organizaciones y empresas.

¿Tendría que escribir el hashtag #opinión cuando publicara en Twitter un juicio de valor respecto a algún hecho de actualidad o cuando enlazara a un artículo de opinión, aunque los caracteres escritos en la red social del pajarito estuvieran plasmados en un tono informativo?; Y cuando compartiera el tweet de otro usuario con sus seguidores,  ¿cómo ‘apellidarlo’ para encasillar su contenido en relación a su intencionalidad?

Sin duda, y continuando con el caso de Twitter, 140 caracteres dan para lo que dan, pero jamás han de servir de excusa para caer en la dejadez de las virtudes que se le presuponen al profesional de la comunicación, el más y mejor cualificado para ordenar, contrastar y verificar todo el ruido que se genera a diario en las redes sociales en general y en Twitter en particular.

Enlaces relacionados:
El poder periodístico de los ‘hashtags’ en Twitter
Utilidades periodísticas de Twitter
Cursos de formación. Herramientas periodísticas 2.0

Futuro y periodismo en versión 2.0

Internet ha irrumpido en nuestras vidas y, sin duda, lo ha hecho para quedarse. Hace apenas unos días leía que la publicidad online ha crecido un 14.4% en el primer semestre del presente año, situándose como el tercer soporte predilecto en nuestro país con una inversión que ya alcanza los 431.95 millones de euros. Poco después, escuché las palabras de Javier Rodríguez Zapatero, director general de Google España, Portugal y Turquía, quien remarcaba cómo la Red había cambiado el modelo de negocio de numerosas empresas y llegó a vaticinar que la desaparición de este medio supondría la pérdida del 76% del PIB del país.

Estudio Periodismo. Confío en ser licenciada en ello por la Universidad de Valencia el próximo mes de junio. Y cada vez que llegan a mí datos semejantes me pregunto cómo hay quien todavía se pregunta si hay futuro para los profesionales de la información. Y mi asombro es máximo cuando otros achacan la actual situación de éstos a los soportes de tipo digital. ¿Qué les pasa? Transmisión inmediata de información, interacción continuada con los lectores, conexión global, acceso multitudinario… Estas son algunas de las ventajas que Internet ha aportado a la comunicación. ¿No deberíamos, por tanto, acusar más bien un problema de formas que de medios? ¿No será que el único problema existente es que aún no se ha dado con la fórmula para hacer de un medio digital un medio rentable?

Los textos de poca calidad, la injerencia profesional, la escasa conciencia crítica, la baja estima de los trabajadores o la excesiva dependencia de la publicidad que tanto se denuncian últimamente no son más que vicios heredados de la que llaman ‘la última época dorada del periodismo’, ésa que tuvo lugar en los medios tradicionales. Pero ahora toca un cambio de paradigma. Comenzaba el artículo ejemplificando cómo otras doctrinas ya están en ello: publicidad, negocios… ¿Por qué no empezar nosotros también? Nadie dijo que la adaptación a un nuevo savoir faire fuera fácil, pero las situaciones de cambio son siempre idóneas para innovar, arriesgarse y probar otras recetas de éxito. El pasado mes de marzo, un valiente, The New York Times, decidió empezar a cobrar por el acceso a su edición digital. Ahora presume como paradigma del contenido de pago. Mientras, otros medios nos aleccionan acerca de calidad y éxito informativo en la Red, como es el caso de The Huffington Post o ProPublica.

Quizá sea porque estoy iniciándome en la que espero que sea mi profesión y me niego a ver el futuro tan negro como algunos lo pintan. Quiero pensar que la supervivencia del periodismo dependerá de la capacidad y del talento de quienes lo practican –o lo estamos intentando–. “Será un inmenso quiosco”, leí hace tiempo en un artículo de Maruja Torres. Me quedo con esa definición.

posted by @LaBellver

El periodismo digital y la carnaza publicitaria

El cierre de Don Balón ha sentado un hito en el camino del periodismo especializado. La publicación ha dicho basta en un tiempo en que ejercer la profesión desde una vertiente tradicional y especializada se ha convertido en una práctica de romanticismo poco rentable para las arcas de las empresas informativas. Pero tampoco para las que han dejado de encontrar rentabilidad en invertir dinero en concepto de publicidad en estas cabeceras, a las que ni su tradicionalismo, ni su audiencia más o menos fiel, ni la calidad de los contenidos han salvado.

Con este panorama, y a tenor de otros certeros análisis que los compañeros de profesión han realizado sobre hacia dónde camina la rentabilidad del periodismo tradicional, se puede intuir desde hace tiempo que la versión digital de la profesión puede ser la nueva vía a la que agarrarse. Con todo, ¿cómo atraer inversores tradicionales a la nueva concepción periodística?, ¿cómo canalizar al ámbito digital la especialización de contenidos y, a la postre, la calidad de planteamientos caducados –por caros e inviables en el 1.0 como el caso de Don Balón- sin que tengan que someterse a la tiranía de la carnaza del CPM, del CPC o del CPV?, ¿quién sitúa el sempiterno límite entre la cantidad y la calidad?

Las apuestas por la calidad de contenidos, con un público especializado, aunque minoritario, que los demanda, responden en sí mismas a los nuevos hábitos de consumo de información, por lo que no deberían de estar solapadas a criterios de rentabilidad y a costes calculados a partir de los miles de personas para justificar su hipotética continuidad. Porque su supervivencia, precisamente, reside en la cualidad especializada que los identifica, en la respuesta a una demanda minoritaria que los reclama y en el mercado especializado del que también pueden nutrirse sin que éste los someta a unos criterios distintos para insertar una publicidad en el formato periodístico especializado.

La decadencia del papel, incierta o inevitable, y los cierres de apuestas irrepetibles de periodismo de calidad tradicional, como el citado al inicio o los que han cerrado en internet, han de servir para que los tics tradicionales no se proyecten a los nuevos soportes periodísticos, que poco tienen que ver con el concepto masivo de los mass media y mucho con la oportunidad especializada que abren tanto para el periodista que difunde informaciones dirigidas a un círculo minoritario de la población, como para el destinatario que recibe de buen grado dicha apuesta por la calidad, como para el anunciante que puede encontrar canales más eficaces, más baratos y menos masivos que, como aguja hipodérmica, acudan al rescate del target de público que más les interesa.

Sería bueno entonar un réquiem por los CPM, CPV y CPC antes de que las cifras cuantitativas devoren buenas apuestas periodísticas cualitativas –que no publicitarias- para las sociedades especializadas del siglo XXI.

Otros enlaces del blog de la agencia de servicios periodísticos Soma Comunicación:

Periodistas del siglo XXI

Armas periodísticas en internet

De la inmediatez al olvido

Photo by Marga FerrerEl mundo en el que nos movemos es el mundo de la inmediatez. Nunca una noticia se ha conocido tan rápido ni se ha propagado como ahora a la velocidad de la pólvora. Los medios digitales y las redes sociales han contribuido sobremanera a este fenómeno en el que, en ocasiones, uno tiene la sensación de enterarse de algunas cosas incluso antes de que pasen.

Sucede que esta inmediatez, este ‘boom’ del primer momento, esta sobresaturación de información en poco tiempo no se ve reflejada con el transcurrir de los días. Las cosas suceden, se consumen, se sufren o se disfrutan, producen angustia… Y se olvidan. El olvido es tan inmediato como la propia difusión de la noticia. Lo que ayer nos sorprendía hoy pasa a un tercer o cuarto plano superado por otros sucesos más novedosos y que también olvidaremos mañana. De la inmediatez se pasa al olvido casi sin tocar por el camino ningún estado intermedio.

Hoy parece que el terremoto de Lorca queda ya muy lejos, pero todavía no ha pasado un mes desde que la tierra tembló en la localidad murciana llevándose por el camino a nueve personas y las ilusiones de miles de sus vecinos. Las redes sociales, los informativos y los diarios nos recordarán en breve su primer mes, su primer aniversario, pero esto no ocultará que Lorca ha dejado de ser noticia. La situación sigue siendo igual de caótica, pero ahora ya no muere gente ni se derrumban como por arte de magia los edificios. Es el momento de los pepinos.

El ‘olvido’ de Lorca me recuerda desafortunadamente a otras tantas tragedias ocurridas en los últimos años. El terremoto de L’Aquila, en Italia, es el mejor ejemplo de ello. Hubo 608 victimas mortales y prácticamente todos los vecinos de la localidad de los Abruzos se quedaron en la calle y sin casa. Aquello tuvo lugar un 6 de abril de 2009 y fue portada de todos los informativos habidos y por haber. Durante una semana se apeló a la solidaridad internacional, se dijo que no se abandonaría a los damnificados, se prometió todo. Dos años después, con los focos informativos ya demasiado lejos como para ver la realidad, L’Aquila sigue en ruinas pero parece que ya a nadie le interesa. Su momento de gloria pasó dejando su lugar al olvido.

Fukushima, Haití, Indonesia, Pakistán… Suceden muchas cosas y las contamos a la velocidad de la luz. A esa misma velocidad las olvidamos. La lista del olvido es interminable.

Posted by @acordellat

A pie de campo

Mónica Paredes nos envía esta foto en la que vemos a la jefa de Fotografía de Soma Comunicación, Marga Ferrer, en plena cobertura de una de las ‘mascletàs’ celebradas hace un mes en Valencia (España) con motivo de las Fallas 2011. Una forma gráfica de poner una sonrisa en esta sección, más allá de los contenidos informativos que ofrecemos habitualmente.

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