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Cómo medir el ROI de un evento

Cuando finaliza una acción, englobada dentro de la estrategia de marketing de una marca, se deben medir sus resultados, tanto la notoriedad y visibilidad conseguidas como el valor económico generado. Para ello se debe conocer cómo obtener el retorno de inversión (ROI en sus siglas en inglés), un dato que, objetivamente, puede indicar si ha ido bien o mal.  Básicamente, trata de calcular cuánto dinero se ha podido conseguir de cada euro invertido en una acción o campaña.

Tradicionalmente, se ha calculado mediante la siguiente fórmula: ROI = (Beneficio – Inversión) / Inversión

Durante muchos años sus resultados, positivos o negativos, hacían que un producto o servicio siguiera adelante. De todas formas, se trata de datos limitados, muchas veces encerrados bajo el prisma de un único punto de vista sin analizar si realmente son buenos o malos y, sobre todo, sus causas.

Ahora, con la llegada de las redes sociales, el ROI es mucho más fácil de medir, puesto que existen multitud de herramientas que permiten hacer un reconocimiento, más o menos real, del impacto económico obtenido. Sin embargo, cuando se trata de acciones ejecutadas fuera de los cauces de Internet y que, a priori, no sirven para generar leads, ¿cómo se puede saber el retorno de inversión?

Vamos a poner el ejemplo de un evento, en el que parece que sólo se busque la notoriedad de una marca. En un acto, bien sea la celebración de un aniversario o el lanzamiento de un producto, se mezcla la parte online y offline desde el primer momento. Por eso, aunque se lleve a cabo fuera de Internet, este va a estar muy presente.

En primer lugar hay que fijar unos objetivos como el número de asistentes o el impacto en medios de comunicación para después saber si se ha llegado a la meta. Cuando finaliza el acto y toca medir el ROI hay que tener en cuenta los siguientes parámetros:

  • Notas de prensa lanzadas a los medios de comunicación. Conociendo las tarifas publicitarias, se puede hacer una estimación de cuánto hubiera costado esta presencia en sitios de calidad.
  • Impacto en redes sociales. Por una parte, hay que calcular cuántas veces fue compartido el hashtag utilizado, mencionada la marca o el producto, videos e imágenes que se han realizado, etc. Si al evento han acudido influencers de forma gratuita se deben conocer sus tarifas. Así, si una persona influyente cobra 50 euros por tweet y ha publicado cinco durante el evento, serían 250 euros en publicidad para la marca que no habría tenido que invertir.
  • Experiencia de usuario durante su celebración.
  • Cuánta gente se ha interesado después del evento en la marca.
  • Cuántas personas han comprado el producto tras el acto.

Muchos departamentos de marketing dejan de un lado la medición del ROI en eventos por tratarse de acciones que sirven más para generar notoriedad que un impacto económico. De todas formas, en un acto los datos económicos puede ser interesantes, pero, sobre todo, lo son los cualitativos, ya que de esta manera se sabe cómo se han sentido los invitados o la apreciación que puedan tener respecto a la marca.

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Twitter y el debate en torno a la libertad de expresión

¿Vale todo en Twitter? La red social del pájaro azul comenzó como un espacio en el que primaba la libertad de expresión y, bajo esta premisa, se ha mantenido durante años. Sin embargo, ante la gran cantidad de perfiles que se abrieron, comenzaron a campar a sus anchas trolls y todo tipo de personas que no dudaban en faltar el respeto hasta límites insospechados.

En aras de la libertad de la expresión se ha insultado, vejado y vapuleado a personas por dar su opinión, equivocarse o por ser un famoso. Este sector afirma que las redes sociales son el canal perfecto para que la gente se exprese como quisiera. Por otro lado, hay otros que afirman que no todo vale y que habría que poner límites.

El pasado mes de julio, el Tribunal Supremo de España condenó a una joven con un año de cárcel por unos tweets de apoyo a ETA y por burlarse de las víctimas de terrorismo. Así lo justificaron los jueces: “Comportamientos de ese tenor no merecen la cobertura de derechos fundamentales como la libertad de expresión o la libertad ideológica”.

Mucha gente se esconde tras el anonimato que brindan las redes sociales para atacar a otros y Twitter o Instagram son las redes sociales que más lo propician . Los famosos han sido objeto de escarnio, por lo que muchos han cerrado sus cuentas, como Kendall Jenner o Justin Bieber. Por este motivo, desde Twitter quisieron paliar este éxodo de famosos y otras personas que no soportan el odio vertido en esta red eliminando perfiles falsos que solo se dedican al insulto.

Este debate está a la orden del día, ya que afecta a todo el mundo, sobre todo a los más jóvenes con los casos de acoso escolar. ¿Realmente queremos utilizar las redes sociales para ello? Tanto como “crear” nuevos delitos relacionados con estas opiniones de odio, la base está en la educación. Las redes sociales siguen siendo canales muy recientes que están sirviendo de catalizador para trolls, por lo que una educación en valores y en el respeto puede ayudar a una mejor convivencia digital.

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Los peligros de aceptar perfiles desconocidos en redes sociales

¿No os ha pasado que os piden amistad en Facebook y no sabéis de quién se trata? En algunos casos, siquiera tenéis amigos en común. ¡Mucho cuidado! Porque aceptar perfiles desconocidos en redes sociales es un factor que aumenta el riesgo de sufrir ciberataques e, incluso, caer en posibles casos de ciberacoso.

Aceptar a gente que no conocemos en redes sociales se ha convertido en un riesgo, ya que no se sabe quién se encuentra al otro lado del ordenador. Pueden suceder situaciones similares a como cuando se abre un e-mail que está infectado con un virus ‘troyano’ que se instala en el ordenador.

Por tanto, desde empresas de ciberseguridad como S2Group alertan que añadir perfiles desconocidos es una práctica muy peligrosa, sobre todo, en cuanto a menores se refiere. Pero también a adultos: existen casos de usuarios que aparecen en su estado como “casados” y que acaban siendo chantajeandos tras obtener información íntima.

“La posibilidad que ofrecen algunos de estos entornos de hablar en privado, antes de ser “amigos”, permite que algunas personas vayan cogiendo confianza con el posible atacante. Posteriormente se envían solicitud de amistad y ahí es cuando éste puede comenzar a utilizar información sensible que ponga en riesgo al usuario. Algunos ejemplos son conseguir su e-mail y enviarle documentos que contengan virus o, directamente, chantajearle si ha conseguido que le enviara alguna foto comprometida”, señala Rafael Rosell, director comercial de la empresa de ciberseguridad.

Además de ponerse en riesgo a uno mismo, también puede afectar al resto de contactos, ya que pueden acceder a los amigos. Éstos llegan a aceptar estos perfiles tras ver que cuentan con amigos en común.

En este sentido, Rosell destaca que el hecho de otorgar a desconocidos nuestra confianza “al permitirles entrar en nuestro reducido círculo de amistades, les proporciona una buena coartada para atacar, a su vez, a todo nuestro círculo. Ellos, ahora, le dan un plus de confianza a ese nuevo contacto que nos pide que le aceptemos, en base a un número de amigos comunes. Por lo tanto, con esta actitud tan irreflexiva, estamos poniendo en peligro a todo nuestro círculo de amistades “reales”, incluso a nuestros hijos”, destacó Rosell.

Según S2Group, además de estar expuestos a un posible ciberacoso, otros de los riesgos asociados pueden ser:

  • Ataques físicos. Es posible que se produzcan al conocer a través de las redes sociales los hábitos de vida del usuario (lugares que visita, a qué hora, etc.)

  • Mayor exposición de los sistemas. Al confiar en esa persona podemos abrir cualquier documento que nos envíe y que éste contenga ‘malware’ que infecte e inutilice nuestro ordenador, tablet o smartphone. Algunos ejemplos son los virus troyanos o acciones de ‘ransomware’ (“secuestran” el equipo bloqueándolo y muestran en pantalla un mensaje que obliga a pagar una cantidad para poder volver a utilizarlo).
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Cómo dar a conocer y comunicar una startup

El número de startups se está incrementando desde hace años en el mercado español de forma constante. De hecho, en 2015 el ritmo de creación era del 26%, según Startupxplore, lo que demuestra la buena salud del sector y de la creación de ideas.

Así pues, ante un mercado en el que la competencia está siendo cada vez más amplia y en el que hay que conquistar a inversores y business angels, ¿cómo se puede comunicar la marca y el producto que se quiere vender? La base de las startups es tecnológica, por lo que su ámbito principal es Internet y las redes sociales; pero no sólo basta esto. Conozcamos algunas claves, teniendo en cuenta la escasez de recursos económicos de estas empresas:  

  • Crear una estrategia de comunicación de nicho. La mayor parte de las startups se dirigen a nichos muy específicos. Para saber cuáles son y cómo van a responder ante el producto, hay que realizar un testeo y poner en marcha los puntos que marcha el método ‘Lean Startup’. A partir de ahí se debe conformar una estrategia de marketing y comunicación a medio plazo en la que se incluyan las KPIs principales. De hecho, se ha de tArabajar con unas KPIs semanales, principalmente de leads y seguidores en redes sociales.

  • Social media y web. Obviamente, hay que crear perfiles en redes sociales en aquellas que interesen, ya que el target no tiene porqué estar en una, por muy conocida que sea, y sí en otra de nicho. De esta manera, se interactúa con el público al que se quiere dirigir con el fin de crear visibilidad y atraer leads. Por supuesto, toda startup debe tener una web, aunque tenga una app que le respalda, y un blog para generar contenidos de calidad. Sin web ni blog no hay posicionamiento en Internet y, además, desde ahí se puede instar a descargar la app en su caso.

  • Invertir en ads. Una manera de no gastar mucho dinero en publicidad se encuentra en Twitter y Facebook Ads, las dos principales redes sociales. Para ello, hay que preparar una creatividad llamativa que provoque hace clic en una llamada a la acción y que genere visibilidad de la marca y del producto que se quiere vender.

  • Medios ganados. Ya durante el propio lanzamiento de la marca se debe generar contenido de calidad para poder enviar una nota de prensa a los medios, desde el producto o servicio que se quiera dar a conocer hasta cómo ha ido la ronda de financiación. Medios locales y especializados pueden publicar estas notas de prensa, lo cual, a su vez, son sites de calidad que ayudan al posicionamiento.

  • Acciones de guerrilla. Siempre en función del tipo de proyecto, se pueden poner en marcha acciones llamativas y originales que atraigan al target. Puede ser tanto en la calle, como en redes sociales, donde es primordial la imagen y el video, y se pueden sustentar en los llamados micro-influenceres para que la inversión no sea muy elevada.

Estas son las principales formas para comunicar la marca que se quiere dar a conocer. Aunque sea local, siempre hay que pensar a nivel global, ya que hoy en día cualquier punto del planeta puede ser accesible gracias a Internet. La estrategia de comunicación y marketing que se establezca se debe complementar con un buen SEO e, incluso, con alguna acción relacionada con el Growth Hacking que, dejando a un lado métodos no apropiados, tiene como base la creatividad y la innovación.

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La difícil tarea de informar durante una catástrofe natural

Lluvias torrenciales, terremotos, grandes incendios forestales y nevadas que dejan incomunicadas a ciudades enteras son las principales catástrofes naturales que asolan al planeta y a las que los medios de comunicación dedican grandes espacios en sus informativos y gran cantidad de páginas en los periódicos. A ello se ha unido la información y desinformación que se vierte en redes sociales y que ha generado más de un disgusto a un periodista que ha dado un bulo como válido.

Ante la confusión que se genera en redes sociales y la dificultad de informar sobre esta materia: cómo puede comunicar un periodista para que no se desvirtúe y pueda ofrecer información veraz en una situación de estas características.

En primer lugar, debe dirigirse a las fuentes oficiales. Por mucho que se pueda pensar que éstas van a minimizar u omitir datos, lo cierto es que un canal oficial cuenta con los medios idóneos para que le hagan llegar los datos de forma correcta. Hay que tener en cuenta que ante una catástrofe natural no debe existir ideología política alguna, puesto que se trata de actuar para salvar el mayor número de vidas o la naturaleza.

Un ejemplo son los incendios forestales en los que no se suele ofrecer un dato de hectáreas quemadas hasta que el perímetro no está como mínimo acotado, aunque sería más acertado darlo cuando el incendio esté controlado. Un periodista debe conocer el significado de estos términos y saber que, en este caso, aunque esté perimetrado puede que algún rescoldo salte a una zona no quemada y ampliar la zona afectada. De ahí que muchas veces se busquen datos de hectáreas de otras fuentes que luego no corresponden con los que la Administración ofrece a los medios cuando ya están seguros que el fuego no puede avanza, o es raro que lo haga.

Asimismo, las fuentes oficiales no se van a hacer eco de los bulos ni de nada que no provenga de la policía, bomberos u ONGs que se dediquen al salvamento. Otra cosa será luego el cariz político que pueda alcanzar el asunto pero, mientras la emergencia está sucediendo, el periodista debe ser cauto y contrastara bien los datos, un punto crucial a la hora de informar.

Las redes sociales se inundan de fotos de casas en llamas, de riadas que asolan todo aquello que pasa, de puentes derruidos en un terremoto. Pero, ¿estamos seguros que pertenecen al suceso del que se está informando? Nunca se debe dar por válida una imagen que no tenga lugar, fecha y hora, todo ello contrastable. Sigamos con el ejemplo de los incendios forestales: un periodista da por válida unas fotografías subidas a Twitter de viviendas quemadas sin fecha, ni hora ni lugar indicando que son del incendio que está activo en esos momentos. Y las da por válidas. Sin embargo, resultan ser de otro incendio de otro continente y lo único que se ha pretendido con esas imágenes es o hacer daño o desconcertar.

En cuestión de unas pocas horas una situación puede cambiar por lo que, insistimos, es muy importante que las imágenes que se recojan de las redes sociales cuenten con todos los datos. Lo mismo sucede con los testimonios que se quieran obtener u otros datos de dudosa procedencia.

Durante una catástrofe mucha gente sufre. Por ello, el periodista debe ser responsable con aquello que escribe y no debe caer en el amarillismo que estas situaciones ofrecen, sobre todo, si hay fallecidos. Evitar imágenes de las personas que hayan perdido la vida y esperar a que la familia conozca qué ha sucedido es una labor ética que todo periodista debería de realizar.

Manuel Moreno

Manuel Moreno: “Hay que desdramatizar el error en las redes sociales”

A Manuel Moreno lo conocemos por su famosa web sobre redes sociales y periodismo 2.0 TreceBits, y también por los libros que está escribiendo sobre este tema que tanto le apasiona. Acaba de publicar, ‘Yo también la lié parda en Internet’, un compendio de errores curiosos, anecdóticos y que han dado la vuelta al mundo que se han cometido en redes sociales. Con un tono divertido, Manuel Moreno pretende desdramatizar, como dice, estas meteduras de pata, y enseñarnos a cómo gestionar una crisis de estas características en redes sociales. Porque, ¿quién no la ha liado parda alguna vez?

– ¿El título se debe a que alguna vez la has liado parda en Internet?

¡Por supuesto! Todos hemos metido la pata alguna vez en las redes sociales, y quien diga que no, posiblemente esté mintiendo. Pasamos casi 2 horas al día de media conectados a las redes sociales, eso supone más del 10% del tiempo que estamos despiertos… Es decir, tenemos muchísimas oportunidades de liarla parda en Internet a lo largo del día. Y sí, yo también la he liado alguna vez compartiendo algún mensaje privado en mi timeline, haciéndolo público, por ejemplo.

– ¿Es Twitter la red social más proclive a cometer errores?

Es una de ellas pero no la única. El hecho de que Twitter sea una red en la que prime la inmediatez y la rapidez nos hace a menudo tuitear sin pararnos un segundo a comprobar las implicaciones que puede tener ese mensaje que estamos a punto de compartir. Pero equivocarnos, podemos hacerlo en cualquiera de las redes que utilizamos, y tampoco pasa nada. Hay que desdramatizar el error en las redes sociales… y ese es uno de los objetivos del libro.

– ¿De qué hay que evitar hablar en el ágora que se han convertido las redes sociales?

Cada uno puede hablar de lo que quiera, pero sí es cierto que hay una serie de temas que se prestan más a la polémica o a acabar diciendo algo que moleste a cierta parte de nuestros seguidores. Por eso, yo siempre digo que mejor evitar hablar y posicionarse en las redes sociales sobre temas como la religión o la política.

– Cuando se mete la pata en las redes sociales, ¿qué consejos darías para salir airoso, bien sea a un político, a una empresa o a una persona famosa?

El patrón de comportamiento debería ser el mismo tanto para una persona anónima como para un famoso o una compañía que mete la pata en las redes sociales: pedir disculpas, tratar de arreglar lo ocasionado por el error y seguir adelante. No debería ocurrir nada más, el problema viene cuando no pedimos disculpas de manera sincera y nuestra forma de reaccionar ante el error no es la adecuada: tratamos de esconderlo, de echar la culpa a los demás o nos dejamos llevar por la ira y ofrecemos una mala respuesta a quienes nos hacen ver que la hemos liado parda en las redes sociales.

– Parece que a mucha gente le cuesta disculparse o por miedo o por orgullo o por cualquier otro motivo, ¿por qué crees que se reacciona así?

Nos cuesta, pero es algo que pasa tanto en las redes sociales como en la vida 1.0, en la vida diaria. No es plato de buen gusto agachar las orejas y pedir disculpas, pero es necesario hacerlo cuando hemos metido la pata.

– De todas las meteduras de pata que conocemos, como las de Alejandro Sanz o David Bisbal, ¿cuál te llama más la atención?

Me gustan muchas, en el libro hay más de 100, pero son sólo una selección de las más de mil que he ido recopilando durante los últimos años. La de David Bisbal, famosísima, con las pirámides de Egipto y que generó el popular hashtag #turismoBisbal fue una de las primeras que se cometieron en Twitter y que tuvieron una gran repercusión.

– La gente se ceba con los errores de personas influyentes en redes sociales, ¿crees que redes, como Twitter, se han convertido en un espacio de haters y trolls?

Al final a todos nos da curiosidad saber cómo se equivocan los demás… si encima quien comete un error es un personaje popular y en un entorno público como puede ser Twitter, pues ese “morbo” se amplifica. Los haters y los trolls existen en todas las redes sociales, e incluso en la vida diaria. En Twitter quizá hacen algo más de ruido o tienen más visibilidad, nada más.

– Es tu tercer libro, ¿alguno más a la vista en el futuro?

Algo hay por ahí… no dejaremos de liarla parda 😉

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Redes sociales y depredación humana

El diario El Mundo publicaba recientemente datos sobre la histórica reducción de presencia de la gente en las redes sociales y preguntaba si la tendencia se podría deber a un hartazgo latente de las personas hacia estas plataformas. Precisamente, un tuit de Laura Bellver me ponía en la pista del escrito referido, inspirador a la vez de esta reflexión entre filosófica, antropológica y darwiniana.

En torno al tuit y al artículo, como en otras muchas realidades sociales, la respuesta que se me ofrece dar a la incógnita que plantea el rotativo pasa por un contundente ‘sí’, el ser humano termina cansándose de todo lo que depreda. Porque, ya sea en modo offline o en online, tendemos a abordar los hechos y las cosas con ansia, con apropiación casi indebida, con voracidad de pecado capital, con autoridad sobre quien llega un poco después, con prepotencia hacia quien estaba mejor antes, con la torpeza del elefante de la cacharrería, con la suciedad de quien arroja residuos sin pensar en el otro, con la contundencia de quien tiene poder, dinero, recursos –públicos o privados-, con la cobardía del anonimato, con el ‘autocontrol’ de la publicidad, con el escándalo de la exhibición, con la falta de lectura para seguir unas instrucciones básicas, sin empatía, sin humildad, sin consecuencias (aparentes).

Plataformas que sufren como la cala virgen que en un principio era de la naturaleza, que a mitad de periodo comenzó a ser pisada por el hombre, que con el paso de los siglos fue habitada por unos pocos, que con el devenir de los años quedó ocupada por cemento esporádico, que con las semanas se puso de moda y comenzó a saturarse, y con los días se contaminó hasta que, en unas pocas horas, la mano del ser humano la devastó.  ¿Por hartazgo –como pregunta El Mundoo por abuso? ¿Por sostenibilidad o por explotación indebida? Por depredación, porque el ser humano primero descubre, luego se fascina y después se va como llegó, sin mirar atrás, a la búsqueda de un nuevo ámbito propicio para desplegar su acción incansable, inagotable, inconformista. Depredadora.

En las redes sociales -que caracterizan en sí mismo el comportamiento del hombre en comunidades- tal y como han sido conocidas durante la última década; en esas plataformas con nombres de Twitter, Facebook, Instagram, Pinterest, etcétera, el ser humano que llegó primero lo hizo con el disfraz de early adopter, rol que prestó a entornos afines por amistad o por profesionalidad, que a su vez ejercieron influencia y notoriedad por encima de las plataformas tradicionales y que se equipararon en autoridad a los actores sociales de siempre: a los futbolistas, políticos, actores y otras celebrities de guardar.

Notables de segundo tiempo que, al dar el paso de desembarcar en dichas plataformas, arrastraron a una masa mostrenca de fans, de seguidores, de militantes, de detractores y de desinformadores que encontraron en estas canchas del ruido social la mejor oportunidad para dilapidar, aplaudir, manipular con altavoces de una potencia global, con apellidos de tendencias en forma de #, la posibilidad de hacerse notar, de invadir intimidades o de gritar anónimamente insultos irreverentes.

Lo hicieron por encima de lo sostenible, de las conversaciones productivas, del respeto, de la comunicación bidireccional, de lo políticamente incorrecto… Y con “buenismo”, con lecciones de vida, con autoritarismo, con lo que queda bien o mal decir, con el silencio impuesto por la prudencia excesiva aconsejable en un entorno cada vez más hostil, menos auténtico, predispuesto a dilapidar en plaza pública opiniones contrarias a lo que la masa ruidosa creía conveniente.

Hasta ese desembarco en la cala de las redes sociales de dichos perfiles famosos y de los rebaños de ruido que los acompañaban en cualquiera de las manifestaciones o plataformas en que estuvieran presentes, el rollito Social Media molaba tanto que la fascinación parecía, insólitamente, eterna. Pero no, la depredación pisó el terreno de estas plataformas hasta dejar de ser partidos de ida y vuelta, hasta llegar a unos cuantos minutos de publicidad como los de la televisión, hasta no conversar más allá de la mirada del vecino más cercano, hasta decir basta.

Las plataformas que han sostenido el concepto redes sociales durante la última década parecen alcanzar hoy índices de contaminación que, en el corto plazo, desvelan un abandono de usuarios. Esta cala comienza a estar hormigonada. Pero el ser humano descubrirá, gracias a la nueva comunidad global surgida de las posibilidades tecnológicas y a las nuevas plataformas que se deriven de ella, nuevos parajes naturales/sociales que depredar. Porque en esa comunidad global que hemos creado somos así. Y lo seremos hasta que nos extingamos. O no.

 

Reflexión darwiniana by @os_delgado / @360gradospress
Photo by @Marga_Ferrer
Influencers en un Horchata and Twiits. Foto: Marga Ferrer

Pasos para construir una campaña de marketing de influencers

El 60% de los profesionales de la comunicación invierte en marketing de influencers cuando lleva a cabo una campaña, una tendencia que se ha consolidado este año. El boca a oreja ha cobrado todo su esplendor con las recomendaciones que personas influyentes en redes sociales realizan de productos y servicios, hasta tal punto que ser líder de opinión se ha convertido en una profesión.

Pero la preocupación de las marcas a la hora de desarrollar una campaña de estas características radica en los pasos que hay que seguir. Influencers hay muchos, o se hacen llamar así, pero realmente no todos influyen de igual manera. Además, las compañías pecan de fijarse sólo en el número de seguidores, cuando lo realmente importante son las interacciones con su audiencia y la calidad de las publicaciones. Tampoco es lo mismo una chica con miles de K que habla sobre moda en sus redes sociales que otra persona que tiene un nicho más específico en el que es una eminencia.

Los pasos a seguir para desarrollar una buena estrategia de marketing de influencers es la siguiente:

  • Definir los objetivos. Este es el primer paso imprescindible para cualquier campaña, pero en este caso nos va a ayudar para poder realizar la búsqueda de las personas influyentes con las que se quiere trabajar. Por tanto, es fundamental concretar los objetivos de la campaña, así como el target al que se va a dirigir.

  • Búsqueda de influencers. Existen herramientas, así como empresas especializadas en este cometido, pero si se quiere llevar a cabo por cuenta propia hay que tener en cuenta desde su audiencia hasta los canales en los que se mueve. Si bien es cierto que la cantidad de seguidores es importante, la calidad del perfil lo es mucho más.

  • Determinar una acción. Hay que tener en cuenta que una misma acción no sirve para todos los perfiles influyentes. Por eso, debe encajar con la persona o personas propuestas para que el resultado sea un éxito. Además, no sólo existen eventos, review de productos o intercambios. Dado el volumen de acciones que se realizan, se debe innovar para ser atractivos de cara a la aceptación del influencer.

  • Contraprestación. Como se ha comentado, los líderes de opinión se han profesionalizado y muchos solicitan una remuneración. Esta parte hay que dejarla muy clara: si existe un pago, si se hace a cambio de un producto o si es por la asistencia a un evento exclusivo.

  • Monitorizar y medir. Durante la ejecución de la campaña se debe estar ya midiendo y monitorizando todo lo que se publique para saber el rumbo que está adquiriendo. Las herramientas de analítica de redes sociales y web ayudan mucho a ello, pero hay otras con versiones gratuitas que también ofrecen este servicio. Asimismo, cuando finaliza la campaña se deben extraer todos los datos para saber su impacto.

Desde el principio de la campaña hay que mantener en todo momento feedback con las personas con las que se esté colaborando. De esta manera se sabe si está yendo bien o si la campaña necesita un viraje para lograr el éxito. Hay que tener en cuenta que los influencers aportan notoriedad y visibilidad a las marcas, así como valores que deben, al menos, confluir con los de la compañía para la que se trabaje. No es de extrañar que muchas de estas personas se nieguen a colaborar con ciertas empresas simplemente porque su filosofía no les encaje.

Congreso en Valencia de Climate Kic.

Para qué sirve el ‘deep linking’ en redes sociales

Por deep linking entendemos la técnica de hipervincular a páginas publicadas con anterioridad en nuestra web o blog con el objetivo de hacer más accesible el contenido y recuperar artículos relacionados con el tema que estamos tratando en la actualidad. Una forma de auto enlazarnos que además de servir para profundizar en el asunto de referencia permite derivar tráfico, reducir la tasa de rebote y mejorar nuestro posicionamiento SEO.

Se trata por tanto de una fórmula imprescindible en todo buen creador de contenidos que se precie de sacar el máximo partido posible al material disponible, pero también del dinamizador o community manager. Porque el ‘deep linking’ también se puede practicar en las redes sociales. ¿Cómo? Usando el historial de artículos que ya se han publicado con anterioridad en la web matriz de la cuenta que estamos gestionando.

Si trabajamos con una web corporativa, podremos usar de forma recurrente materiales de temáticas atemporales para mantener vivos nuestros perfiles y permitir que aquellos usuarios que en su día no vieron esos artículos puedan acceder e interactuar con ellos. De la misma forma, se pueden recuperar asuntos descriptivos de hechos de actualidad o que enriquezcan asuntos de súbita vigencia. De esta manera contribuiremos a facilitar la tarea al usuario de encontrar referencias relacionadas sin tener que hacer uso del buscador y, a cambio, obtendremos una buena contraprestación en forma de tráfico, ‘me gusta’ o retuits.

La práctica también es habitual en los medios de comunicación o blogs informativos, de actualidad o divulgativos, donde se suele hacer referencia a hechos ya publicados con anterioridad bien a modo de efemérides o como documentación adicional del asunto que se está tratando.

Un buen conocimiento de todo el historial de artículos disponible, como si de un background de asuntos propios se tratara, será vital para cumplir con esta tarea, aunque como en tantos otros aspectos de nuestra labor comunicativa también puede ayudar una buena planificación.

Los beneficios del deep linking en redes sociales son, como se puede observar, múltiples. Sin olvidar uno de los más perseguidos por todo aquel que desea tener una buena presencia en Internet: un mejor posicionamiento en Google.

Photo by Marga Ferrer
Marketing Directo

Marketing directo: qué es y para qué sirve

Marketing Directo

En un mundo de medios masivos en el que los mensajes han sido durante las últimas décadas lanzados de forma indiscriminada a través de los medios de comunicación, el marketing directo vuelve a ser una disciplina más en auge que nunca. Lejos de lo que hubiera podido parecer en un principio, la irrupción de internet y las nuevas tecnologías ha abierto una nueva ventana a la posibilidad de establecer una relación personal de las marcas con los potenciales clientes. No sólo para hacerles llegar sus propuestas de manera segmentada aumentando la probabilidad de impacto, sino además obteniendo un valioso feedback que generado de la manera adecuada puede llegar a convertirse en un verdadero diálogo.

Las redes sociales juegan aquí un papel fundamental, proporcionando datos muy a tener en cuenta sobre el público potencial al que las empresas realizan sus propuestas, pero también en sentido inverso. Sin embargo esta característica no se limita a las plataformas masivas que todos tenemos en mente. Los buscadores, las cookies y el correo electrónico son grandes aliados para establecer el contacto adecuado con el público más receptivo, estableciendo una relación duradera que pueda concretarse no sólo en la realización de una venta, sino en la fidelización soñada por toda marca para generar una recurrencia en el tiempo.

La guerra por la captación del lead es sólo el principio de esa resurrección del marketing directo por el que se puede ofrecer al cliente real o potencial lo que en cada momento necesita. Es ahí donde se rescatan métodos usados en otros tiempos y que lejos de quedar desterrados vuelven con más fuerza que nunca, porque es ahí donde los hábiles gestores de esta información invierten recursos para generar esa distinción que tanto se cultiva en el ámbito del marketing relacional con el objetivo de proporcionar al consumidor lo que demanda tanto de forma material como en lo intangible de la experiencia que de forma inseparable ha de acompañar hoy en día a todo producto que pretende tener éxito.

El marketing directo es definido por Kotler y Armstrong como las “conexiones directas con consumidores individuales seleccionados cuidadosamente con el objetivo de obtener una respuesta inmediata y de cultivar relaciones duraderas con los clientes”.

Hoy en día, la posibilidad de seleccionar a esos clientes son más grandes que nunca gracias a la utilización de las grandes bases de datos existentes, el estudio de su comportamiento en internet o los desarrollados algoritmos que permiten incluso anticiparse a sus necesidades. Además de usar los nuevos, recurrir a canales en desuso por su carácter invasivo aumenta exponencialmente las posibilidades de éxito.

Photo credit: gajman via Foter.com / CC BY