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medios de comunicación

12 julio, 2017

El World Pride Madrid en los medios de comunicación españoles

12 julio, 2017|

Hace apenas dos semanas que Madrid acogió el encuentro mundial de Orgullo LGTBI, el World Pride Madrid. Los medios de comunicación españoles realizaron una cobertura sin precedentes de este evento. De hecho, según datos de Kantar Media, desde el 23 de junio hasta el 2 de julio, registraron más de 4.900 noticias referidas a la celebración, 2.886 de ellas solo en Internet. Además, se generaron 3,4 millones de impactos en términos de audiencia.

Esto significa que los medios de comunicación español se sumaron a la celebración de un Orgullo hasta ahora nunca visto. La Sexta se convirtió en uno de los canales más proactivos con su lema “El orgullo es nuestro” y, para sorpresa de muchos, Telemadrid también fue uno de los canales oficiales del World Pride Madrid.

No obstante, no todos han apostado por una celebración que, según Kantar Media, generó un impacto económico a los medios de comunicación de 66,7 millones de euros en algo más de una semana: 29 millones en Internet; 24,8 millones en televisión; 7,3 millones en prensa; y 5,3 millones en radio. Precisamente, TVE, la cadena pública estatal, optó por no realizar una programación especial porque “no era rentable”, además de que el presidente de RTVE ya cesado, José Antonio Sánchez, esgrimió razones personales para no realizarlo.

En general, los medios de comunicación han contado de forma amplia este acontecimiento. También se ha aprovechado para relatar las historias de personas que, por su condición sexual, son perseguidas en sus países e, incluso, encarceladas y ejecutadas.

El matiz lo encontramos en aquellos medios que, como ABC, sembraban dudas de que el World Pride fuera rentable para la capital de España (que, según el Ayuntamiento, generó 115 millones de euros) o subrayaban que la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, “había maquillado” las cifras de asistentes. No obstante, el medio conservador estuvo informando en todo momento y desde el respeto sobre la celebración. Algún otro medio difundía alguna imagen que consideraban “incorrecta” para tratar de descalificar el evento.

Con toda la cobertura llevada a cabo por diarios, televisión, radio y medios digitales, el colectivo LGTBI cuenta con un gran apoyo. Se ha visto tanto la celebración de un evento en el que ha participado todo tipo de públicos y se han acercado historias de denuncia de personas que luchan por el derecho de amar a quien quieran. España se alza como un un país maduro, con medios de comunicación que retransmiten eventos tan importantes como este sin discriminar a nadie.

5 mayo, 2017

“En España no hay actitud hacia la rectificación”

5 mayo, 2017|

Josu Mezo, profesor de Sociología y de Ciencias Políticas en la Universidad de Castilla-La Mancha, denuncia cada errata, cada dato falso que se publica en la prensa y en los espacios digitales desde hace 13 años a través de Malaprensa, un blog pionero en España en la búsqueda de la corrección y de la rectificación de los medios de comunicación. Mezu considera que esto sí se sigue de manera más habitual en las grandes cabeceras estadounidenses e inglesas como The Economist o The Guardian, que toma como referencia para indicar lo que le gustaría encontrar en nuestro país.

¿Qué conceptos definen el buen ejercicio de la profesión periodística’

El rigor, la atención al detalle y la precisión para no equivocarse con los datos, aunque la mayoría de gente no le dé demasiada importancia y sí lo haga a la noticiabilidad.

¿Qué te llevó a crear Malaprensa hace 13 años?

Hablando con amigos llegamos a la conclusión de que la gente en España pensaba que los medios no hacían las cosas bien por temas de politización o de sensacionalismo, pero yo veía más problemas en cuestiones como el rigor o la precisión. Fuera de nuestro país sí que se corrigen los errores en los medios, pero aquí no. Por otro lado, crear un blog en aquella época era toda una novedad y para tratar temas como los míos, más todavía. Fue un experimento muy interesante.

¿Cuál es el principal error que encuentras en los medios a la hora de publicar sus informaciones?

Que tienen falta de recursos para verificar la información debido a las rutinas de creencia existentes sobre que lo que llega de una agencia de noticias o lo que dice una fuente de renombre se puede publicar sin más. No cuestionan cualquier información recibida u oída. De esa manera, se repiten constantemente datos sin contrastar en los medios, porque se fían. Hacer las cosas bien es cuestión de actitud, de formación (los periodistas se asustan cuando ven números) y de contar con tiempo para contrastar.

¿Esas ‘faltas’ suceden más en prensa o en medios digitales?

La prensa suele tener más cuidado, ya que cuando se publica no hay posibilidad de corregir en el momento, mientras que los medios digitales, unido a su falta de recursos, cuentan con la rapidez y a veces buscan el click fácil sin apenas contrastar. Sobre todo, se da más en las secciones de Economía y de Política, donde se manejan más datos. Además, a nivel general suele ser más grave un error en estas temáticas que en Deportes o en Cultura.

Eres profesor de Sociología y de Ciencias Políticas en la Universidad de Castilla-La Mancha, pero ¿te hubiera gustado ser periodista?

He colaborado en algunas cabeceras como crítico de medios y puede que hace 25 años me hubiera planteado serlo cuando no sabía qué hacer con mi vida. Ahora no, aunque a veces digo ‘estaría bien montar una alternativa’, viendo lo que se hace o lo que echo en falta en algunos medios. Pero yo lo veo todo desde la barrera, de manera idealizada, y no debe ser nada fácil.

Si pudieras trabajar en algún medio que cumpla con la corrección, ¿cuál sería?

Los extranjeros que suelo leer como The Guardian, The New York Times, Washington Post o The Economist, en los que se hace un periodismo que no se parece tanto al de Francia, Alemania o España. Son modelos de referencia con muchos recursos, pero también tienen una actitud hacia la rectificación que en nuestro país no existe, sobre todo, en temas como la corrupción. Corregir errores a posteriori no es una debilidad para los medios como se cree aquí, sino que refuerza la credibilidad y envía un mensaje de cumplimiento del deber con el lector.

¿Qué te gustaría ver en España en este sentido?

Por ejemplo, una edición en castellano de The Economist. Que, en general, se traiga la buena prensa extranjera a España.

16 febrero, 2017

Qué es un laboratorio de medios

16 febrero, 2017|

Las fórmulas químicas no son las protagonistas de este tipo de laboratorios, sino las de la innovación y la tecnología en los medios de comunicación. Los ‘labs’ de medios “se configuran como unidades de experimentación estructurales e implementadas en el seno de las propias empresas (periodísticas), desde las cuales el medio focaliza y prioriza su apuesta por la innovación”, explica el periodista José Antonio González Alba en ‘Cuadernos para periodista’ de la Asociación de la Prensa de Madrid.

Este experto en la materia lamenta que el periodismo continúa instalado “en ese cada vez más largo periodo de transición entre la crisis del viejo modelo tradicional, sustentado económicamente en un porcentaje mayoritario por la facturación publicitaria, y el nuevo contexto digital”. Por ello, señala que los cambios que ha habido tanto a nivel tecnológico como cultural y económico deben impulsar a los medios a buscar “esa fórmula mágica que resuelva con éxito el modelo de negocio de los medios”.

Por ello, el nacimiento de los laboratorios de medios en el seno de los principales medios de comunicación está ayudando a encontrar nuevas vías para no quedarse atrás. Uno de los más reconocidos es el de El Confidencial, que fue elegido por Google como medio para fomentar la innovación periodística creando nuevos productos y experimentos en esta materia. De hecho, el año pasado realizaron 16 proyectos con nuevas narrativas para sorprender, retener e informar a los lectores. Historias periodísticos en las que se combina “el potencial narrativo que ofrecen la tecnología, el diseño y la creatividad”, tal y como indican.

Experimentar con nuevas narrativas es uno de los pilares de estos ‘labs’ de medios, como hacen desde RTVE. Uno de sus últimos proyectos trata de desmontar las mentiras en torno a una guerra a través de un site novedoso y disruptivo en el que se abre una conversación con la persona que se encuentra al otro lado de la pantalla. Imágenes e historias en primera persona, impactantes, con un texto directo y con testimonios hacen que el usuario quiera conocer esas mentiras que encierra un conflicto bélico como es el de Siria.

Como ha señalado González Alba hoy en las jornadas ‘Comunica2’, que se están celebrando en Gandia: “Con las nuevas narrativas, por primera vez la historia define el formato en que va a ser contada”. Redes sociales, videos en directo o solo dándole ‘like’ a una publicación se han convertido en maneras en las que la noticia puede ser comunicada, siendo la historia en sí la que marca la pauta y no el formato como hasta entonces.

Los medios más pequeños también cuentan con su propio laboratorio, como es el Diario de Navarra, donde realizan numerosas noticias que atañen al lector y en las que puede interactuar porque le afecta de una forma a otra. Por ejemplo, qué edificios han pasado el informe obligatorio en el casco antiguo de Pamplona o qué contratos de trabajo firmas en función de tu edad. También han recibido premios por un reportaje muy innovador sobre la transexualidad.

El año pasado The Washington Post se colocó como el segundo medio de comunicación tradicional más innovador en el mundo, según Fast Company. De hecho, el conocido portal señala que este periódico, que se remonta a más de un siglo, “se parece cada vez más a una empresa de medios tecnológicos”. Cuenta con datos tan excepcionales como que en noviembre de 2016 superó los 100 millones de visitas online. Esto lo han conseguido gracias a iniciativas como nuevos tipos de ofertas de anuncios publicitarios o herramientas para ayudar a los periodistas y editores a actuar de forma más rápida en torno a las últimas noticias.

Por todo ello, ¿por qué no apostar por un laboratorio de medios en el que descubrir y experimentar otras narrativas y formatos, y jugar con la tecnología para acercar una información de calidad y periodística al consumidor de hoy en día? Ninguna de las dos partes está reñida y a los hechos nos remitimos.

9 diciembre, 2016

Cómo preparar un buen plan de medios

9 diciembre, 2016|

Ante el boom de la publicidad en redes sociales, no hay que olvidar que los planes de medios siguen siendo una de las maneras más efectiva para insertar de forma correcta y eficaz los mensajes y las creatividades en aquellos espacios que más interesan. Los medios de comunicación siguen gozando de una elevada credibilidad por lo que, en un estrategia de comunicación, una empresa no puede descuidar este ámbito.

En primer lugar, cuando haya que elaborar un plan hay que conocer muy bien los medios de comunicación: los periódicos tanto generalistas como del sector; las revistas en la que se encuentre nuestro target; y los programas de radio y televisión que más interesen. Para conocer la audiencia, se puede echar mano del Estudio General de Medios (EGM). También existen fuentes como Infoadex, que ayuda a conocer el estado de la publicidad en España o como los informes que realiza IAB Spain a nivel de medios on y off y redes sociales. Muchas veces este paso se obvia y, aunque no es tarea fácil, resulta muy útil para saber qué medios elegir dentro del presupuesto que tenemos disponible.

Por supuesto, hay que saber muy bien cuál es el público objetivo al que queremos dirigirnos, ya que puede ser más efectiva una revista especializada que leen los potenciales clientes que un medio generalista, cuya audiencia es mucho más dispersa. Lo mismo sucede a nivel territorial, ya que el público objetivo se puede ubicar en zonas muy concretas, por lo que la publicidad se debería de dirigir a publicaciones más regionales.

El plan de medios debe contener en una tabla, al menos los siguientes puntos: medios (que se puede subdividir en medios regionales, nacionales o por países y por sectores), formato que se va a emplear (1 página, media página, un robapáginas, etc.), número de inserciones, precio general, descuentos (de agencia, por número de inserciones, por ser primera vez, etc.), precio neto (sin IVA), meses o semanas en los que se van a realizar las inserciones y los precios totales. Si es una campaña muy concreta, incluso se puede hacer un timing día por día.

Otro asunto a tener en cuenta en los planes de medios es el GRP (Gross Rating Point), que mide la exposición de un anuncio por cada 100 personas que se consideran público objetivo, por lo que cuanto mayor es, se supone que más impacto debe medir. El GRP se expresa mediante la siguiente fórmula:

            GRP = cobertura (en %) x frecuencia media

Muchos planificadores de medios no suelen incluir este índice ya que no mide la concentración o dispersión de la audiencia y hay que tener en cuenta que en los planes no sólo se incluye la publicidad en papel, sino también online. Por eso, el concepto se ha adaptado y también se habla del GRP digital, si bien es cierto que Internet cuenta con métricas muy avanzadas.

Una vez claros los medios en los que se quiere aparecer toca solicitar los media kit del año vigente en los que se encontraran las tarifas publicitarias tanto si el medio es on como off. De esta manera, nos podemos hacer una idea de los precios en los que se mueven, pero no hay que fijarse en ello: se tiene que solicitar al departamento de comunicación una propuesta realizada ad hoc. Así se consiguen grandes descuentos, incluso del 90%, y los descuentos de agencia. También se puede tener preferencia en la publicación de notas de prensa, así como otras publicaciones gratuitas. Este proceso es arduo, ya que muchas veces no cuadran las propuestas con el presupuesto designado y se convierte en un tira y afloja entre ambas partes hasta que se llega a buen puerto.

Una vez concretado el plan de medios, se debe dejar algo de presupuesto a parte para todo aquello que vaya surgiendo, sobre todo, cuando se confecciona para un año completo. De esta manera, cualquier cosa que se quiera comunicar adicionalmente se puede hacer sin descuadrar el presupuesto ya que se cuenta con un remanente.

27 junio, 2016

¿Asistimos a un cambio en la gestión de los medios tradicionales?

27 junio, 2016|

Que el periodismo ya no es lo que era lo saben tanto los profesionales como las audiencias. La crisis ha pasado como un rodillo por un sector que no sólo se ha visto reducido a cenizas, sino que además y a diferencia de otros no muestra indicios de recuperarse. Todo lo contrario. La mayoría de los expertos señalan que cualquier cosa que venga después será bastante distinta a lo que se conocía hace unos años.

A la caída acumulada de los ingresos por publicidad cercana al 70% en menos de una década y los costes del papel, impresión y distribución disparados ha habido que sumar la irrupción de internet y las nuevas tecnologías. Las fronteras de la inmediatez y valores como la autoría, la primicia o la exclusividad se han diluido hasta dibujar el panorama que actualmente encontramos. 12.200 puestos de trabajo menos y 350 medios desaparecidos después, lo que queda es en su mayor parte precariedad, sobreatribución de competencias disfrazada de multidisciplinaridad (eufemismo para definir la explotación) y la consecuente pérdida de calidad.

Internet ha permitido maquillar las cuentas de algunas publicaciones o hacer contenidamente rentables a otros de reciente creación, pero desde luego no para revertir la situación de los grandes buques insignia de la prensa española, asolados por expedientes de regulación de empleo que se repiten cíclicamente, reducción de contenidos y ajustes impensables hace sólo unos años.

Así, el cambio en la gestión ha sido obligado y más que lo será en un futuro inmediato. Tanto en la parte financiera como en la productiva. Se acabaron los tiempos de vino y rosas en los que directivos, jefes de sección y de rebote algún que otro redactor disponían de recursos prácticamente ilimitados para conseguir a cualquier precio la noticia. Dietas de desplazamiento para coberturas ‘in situ’, kilometrajes o tarjetas de saldo profundo para relaciones públicas. Y eso que algunos todavía se resisten y son capaces de gastar en una botella de vino lo que le niegan a una sección para un redactor a tiempo completo. Hoy impera la austeridad obligada y ni siquiera con ella se prevé que las cosas cambien. De hecho ya hay quien alerta sobre la “autonomización” de la profesión. De la compaginación con otras actividades, con lo que ello supone.

Incluso el repunte anteriormente señalado en el ámbito ‘on line’ tiene sus amenazas. La alimentación de las redes sociales por parte de los mismos medios como fuente de entrada de tráfico han contribuido a hacerlas crecer tanto que los está fagocitando. Hasta tal punto que los inversores en publicidad se están saltando al intermediario que la prensa era para pasar a difundir directamente sus contenidos.

Todo apunta a que una apuesta seria por la reconversión al nuevo contexto, la utilización de los nuevos formatos y la diferenciación del contenido a través de la calidad podrán arrojar algo de luz sobre los viejos medios. Algo que ni siquiera así está garantizado.

Photo credit: National Library of Ireland on The Commons via Foter.com / No known copyright restrictions

1 febrero, 2016

El uso (erróneo) de la ortografía en los medios de comunicación

1 febrero, 2016|

El célebre escritor Azorín decía que “el idioma -el castellano- llega a ser para nosotros como un licor que paladeamos, y del cual no podemos ya prescindir”. El problema es cuando esa bebida espirituosa la mezclamos con otros alcoholes y le añadimos demasiados hielos, que puede que ya no sepa tan bien.

Esos fallos y excesos se convierten en faltas de ortografía en el momento en el que los trasladamos a muchos medios de comunicación. Según la Fundación del español urgente, Fundéu (@fundeu), que trata de “detectar errores y dudas habituales para ofrecer consejos y recomendaciones que ayuden a evitar los primeros y a resolver las segundas”, la mayoría se debe a equivocaciones o a simples erratas.

Pero, ¿cómo se permite que un desliz en la escritura o en la locución (previamente redactada) de una noticia pueda ser emitido o publicado cuando ha podido pasar por la lente de tantos ojos avispados? Por un lado, porque la velocidad del trabajo del periodista, “siempre bajo presión”, como indica el equipo de consulta, le impide hacer las revisiones necesarias de sus piezas. Por otro, y más importante si cabe, porque “la crisis se ha llevado por delante, con los recortes, muchos puestos en las redacciones” y, entre ellos, los de quienes se encargaban de la corrección y edición de los textos.

Problemas humanos y económicos que, en muchas ocasiones (y cuando el periodista se preocupa por ello con tiempo), se quedan en simples, pero socorridas, dudas (naturales) de la lengua y que Fundéu trabaja por solucionar. Las que más les trasladan, según afirman, son las relacionadas con extranjerismos (sobre todo, anglicismos) y con la búsqueda de alternativas en español.

Pero también otras más concretas como las diferencias entre por que, por qué, porque y porqué, entre a sí mismo, así mismo y asimismo o entre sino y si no; sobre el uso de mayúsculas; las faltas de concordancia (por ejemplo, las mejor vestidas, no las mejores vestidas); la supresión de preposiciones (por ejemplo, la mayoría de los candidatos, no la mayoría de candidatos), o la grafía de nombres extranjeros (por ejemplo, Varufakis, mejor que Varoufakis).

Lo que ha llegado en los nuevos diccionarios

Además, con la renovación de las grandes obras académicas en los últimos años, se han incluido algunas novedades que ya están trayendo quebraderos de cabeza a los profesionales de la comunicación. En el ámbito de la ortografía, ha suscitado polémica la introducción de la eliminación de la tilde en términos como guion y truhan y la posibilidad de hacerlo incluso en contextos ambiguos en la palabra solo y en los demostrativos (este, esta, etc.), o la tendencia a prescindir de mayúsculas, de las que se consideraban ‘de respecto’, en términos como rey o papa.

Cambios “de los que los periodistas deben estar informados”, bajo el apoyo de las recomendaciones diarias de Fundéu, para elaborar contenidos de calidad que sirvan de ejemplo ortográfico para lectores interesados en la buena escritura.

Foto: Marga Ferrer

27 enero, 2016

“Criticar es fácil; aplaudir parece que cuesta más”

27 enero, 2016|

Miguel Ángel Jimeno (@majimeno) ha conocido la prensa en papel y digital desde dentro y ha tenido la oportunidad de contemplar y colaborar en la gestación y evolución editorial de Barcelona’92, diario oficial de los Juegos Olímpicos, Diario de Noticias, Nuestro tiempo, Diari de Tarragona o Heraldo de Aragón, en España, y de otros extranjeros como Clave (República Dominicana), Panorama (Venezuela) o Al Bayán (Dubai).

Este trabajo en las ‘maquinarias’ le ha llevado a valorar cada día más el buen trabajo y los contenidos de calidad que se hacen en agencias de prensa, medios de comunicación y gabinetes de prensa, gracias a periodistas y editores comprometidos como profesionales. Así, y a partir de su propio blog, desde hace cinco años convoca los Premios La Buena Prensa para galardonar a quienes luchan por mantener vivas las palabras de Gabriel García Márquez y seguir catalogando este oficio como el mejor del mundo.

¿De qué manera entiende el buen periodismo?

El buen periodismo se nota. Es aquel que dedica un poquito más de tiempo a un tema, es el que planifica cómo abordar un hecho, el que aporta varias fuentes, el que se para a pensar en el modo más eficaz de contar las cosas, el que mima la escritura, el que va más allá del dato y lo liga a una historia, el que se preocupa por contextualizar, el que apuesta por una información, pero también por su previa y su día después, el que intenta que tema y diseño vayan de la mano, el que mima el título y el primer nivel de lectura, el que edita las imágenes, etc.

Parafraseando el nombre del certamen que organiza, ¿se hace hoy por hoy ‘buena prensa’ en España?

Claro que se hace buena prensa en España. De hecho, en mi blog muestro ejemplos a diario. Cada día encuentro buenas informaciones, análisis, previas, coberturas de hechos previstos, seguimientos, historias, etc.

¿Destaca algún medio?

Puedo destacar muchos. Hay excelentes regionales como El Correo, La Voz de Galicia o El Diario Vasco. Todos los días hay excelentes páginas en La Vanguardia y El Periódico, los grandes catalanes. Hay otros regionales de menor tirada que vale la pena seguir como Las Provincias, Diario de Burgos, Diario de Navarra o Ideal de Granada. Entre los medios nacionales, me gusta mucho la edición online de El País y cada día encuentro muy buenas informaciones en El Mundo, que además es una maravilla desde el punto de vista visual.

¿Y si comparamos este panorama con el latinoamericano?

En Latinoamérica, en general, los medios son distintos. Hay algunos muy grandes y muchos muy pequeños. La “clase media”, mayoritaria en España, allá apenas existe. Entre los diarios grandes, hay algunos muy buenos. Si tengo que citar alguno, me quedo con los brasileños, con algunos colombianos (El Tiempo, El Espectador o El Colombiano), con el argentino La Nación, con el chileno La Tercera, con el peruano El Comercio y con el mexicano El Universal.

¿Cuáles son los objetivos que se plantea con los Premios La Buena Prensa?

Los premios nacieron como un medio de “complementar” el espíritu del blog. Como hay muchos periodistas que siguen cada día el buen periodismo que muestra este, qué mejor que crear premios para aplaudir el buen periodismo. El objetivo era humilde. Pero desde la primera edición la respuesta fue abrumadora. En el sentido de que excelentes periodistas se presentan. Creo que tiene mérito que se presenten tantos colegas, porque lo que reciben, si ganan, es un diploma. No hay dinero de por medio. Como promotor, me gusta que, para muchos periodistas, sea un honor ganar uno de los premios.

¿Mantiene las mismas categorías cada año?

Desde la primera edición las categorías son las mismas: mejor reportaje, crónica, entrevista, análisis, serie y cobertura de hecho previsto e imprevisto. El año pasado nació un nuevo premio, el José Antonio Vidal-Quadras, en honor a un periodista y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, en la que trabajo. Este premio lo gana el periodista “más completo”, el que, en función de los trabajos que presente, el jurado vea que es un “todoterreno”. Y este año ha nacido otra categoría, el Francisco Sancho, también en honor de este periodista y profesor de FCOM, fallecido el pasado noviembre. Como Paco era un gran formador de periodistas, el premio se lo llevará el periodista menor de 25 años con mejores trabajos.

¿Desea resaltar alguna cosa que se haya quedado en el tintero?

Es importante destacar y aplaudir el trabajo de cientos de periodistas españoles y latinoamericanos que cada día intentan hacer bien su trabajo y más aún en estos tiempos de incertidumbres, dudas, inquietudes y sufrimientos que viven las redacciones. Criticar es fácil. Aplaudir parece que cuesta más. Como colega y lector, solo pretendo dar las gracias a los periodistas.

20 junio, 2014

Periodismo, me aburres

20 junio, 2014|

Foto: Marga Ferrer, Soma ComunicaciónCuando empecé a estudiar periodismo, allá por el lejano 2002, lo hice con la convicción de que era una profesión dinámica, divertida y que ofrecía un valor añadido a la sociedad. Casi 12 años después de aquello no sólo es que mi percepción haya cambiado. Eso sería lo de menos. Lo más trágico es que ha llegado un punto en el que el periodismo me aburre, tanto como periodista como en mi vertiente de consumidor de información.

Siempre fui más de escribir que de perseguir la noticia. Quizás porque las noticias que tenía que perseguir no me interesaban. A veces tengo la sensación de que hubiese estado bien unir las dos vertientes: escribir sobre noticias que me interesaran lo suficiente como para implicarme en ellas. Pero eso pocas veces se ha dado. Y, de todas formas, no deja de ser algo muy personal. Unas sensaciones muy mías y difícilmente extrapolables a otros compañeros de profesión.

Lo que sí que es innegable es que el periodismo de hoy en día aburre. Salvo contadas excepciones (en la mayoría de los casos de revistas y diarios, muchos de ellos online, de nuevo cuño y con poco peso entre el gran público), el periodismo que muestran los medios de comunicación me parece rancio y caduco. Hasta el punto de preferir estar desconectado de la realidad antes de estar informado (por decir algo) por ellos.

Tenemos grandes cabeceras nacionales que titulan todas igual, como si posicionarse de otra forma estuviese prohibido. Tenemos redacciones llenas de periodistas que se pasan el día sentados en sus sillas. En parte porque no hay dinero para desplazamientos y en parte porque en la España del siglo XXI sigue estando muy bien visto el presentismo, particularmente si es delante de un ordenador. Así que las noticias brillan por la ausencia de vida y los diarios (especialmente sus versiones online) se llenan de chorradas varias que al cabo de los días se demuestran falsas. Supongo que es lo que la gente demanda, así que para qué vamos a contrastar los datos…

Tenemos parrillas televisivas y horas de primetime llenas de personas que se quieren hacer pasar por periodistas de raza y se hacen llamar tertulianos. Debates políticos con mucho grito y cero contenido. Gente que sentada en una mesa redonda y con una tablet en la mano nos quieren hacer creer que saben mucho y que tienen la solución a todo, aunque realmente no saben nada, ni siquiera qué mérito han hecho para estar ocupando esas sillas.

Tenemos secciones de deportes de informativos convertidas en programas del corazón. 30 minutos seguidos de tonterías varias sin ninguna información. Y tenemos informativos que pierden 10 de sus minutos hablando de los souvenirs de la proclamación del nuevo Rey mientras medio mundo se desangra en un fuego cruzado sin sentido. Tenemos, al fin y al cabo, un periodismo aburrido que, quizás, es el que merecemos. Aunque no se parezca en nada a la idea que yo tenía en 2002 de la profesión. Aunque quizás ya sea demasiado tarde para plantearme estas cosas.

posted by @acordellat

5 mayo, 2014

Entre el periodismo ciudadano y el oficialista

5 mayo, 2014|

Oficialismo Marga FerrerPonemos en el punto del debate el papel del periodista en el escenario multiplataforma actual y el acceso a la información, el origen y la credibilidad que conferir a la misma.

Pero, más allá de enfocar el post en la necesidad, preexistencia o nuevas funciones del periodista, que vamos a dar por presupuestas, dado que el profesional  de la comunicación será imprescindible en el manejo, filtrado y difusión de la información y del ruido que fluyen de dichas plataformas, pondremos el acento en la condena que muchos proyectan de la vertiente ciudadana.

Se quiera o no, el denominado periodismo ciudadano forma parte del nuevo contexto informativo que se pone a disposición del periodista o del medio de comunicación para ofrecer a sus audiencias contenidos adaptados a tiempos tecnológicos, móviles, directos, inmediatos, locales, globales y digitales.

Frente a este tipo de actualidad, encontramos la sempiterna cara oficial procedente de las grandes corporaciones, instituciones, partidos políticos y otras altas instancias del poder fáctico que tanto han marcado el signo del periodismo tradicional, que ahora se somete a revisión, precisamente, por no haber asimilado a tiempo las nuevas normas de las plataformas incipientes, más bien consolidadas.

Entre el periodismo ciudadano, ése que ofrece aspectos hasta la fecha reducidos a círculos invisibles; y el oficialista, el que siempre ha impuesto los enfoques y la agenda-setting; el periodista habrá de escoger. Aunque la tendencia es satanizar al primero en detrimento de la seguridad tradicional que da aferrarse al segundo. Con todo, es el segundo polo el que ha llevado a que la transición de soportes sea más virulenta, a proyectar esclavitudes en las cabeceras de las que ahora éstas no saben cómo desembarazarse, aún a costa de su desaparición; a obligar a enfocar la realidad desde el prisma de la foto oficial, del comunicado, del silencio en las salas de prensa, de los monitores anclados en otras salas para el seguimiento de acontecimientos de dudosa rentabilidad social, a la realización de actos políticos servida vía satélite, a desmentidos plastificados…

Ese periodismo oficial ha desembarcado con la misma virulencia en las nuevas plataformas, haciendo un ‘copiapega’ del estilo que ha marcado su anterior invasión de enfoques, sin preocuparse siquiera por adaptar el discurso a las características de los nuevos canales, a los lenguajes de éstos y a las personas (más que ciudadanos) que los cohabitan.

Por el contrario, la profesión se ceba mientras con los nuevos enfoques, las nuevas fotografías, las nuevas imágenes y las nuevas realidades que las personas comparten en estos canales bajo el seudónimo de periodismo ciudadano. Esto es, en vez de exprimir la nueva coyuntura hacia nuevos espacios de debate, contenido y de actores con algo que decir; la profesión ha optado por poner el foco de la crítica en esa potencialidad, cuando lo preferible, quizás, sería que aprovechara para dar un puntapié a esa oficialidad que tanto servilismo, daño y perjuicio ha causado en el periodismo.

¿O no?

posted by @os_delgado

31 marzo, 2014

The New York Times estrena web social

31 marzo, 2014|

Como es tradición, las pautas y las tendencias periodísticas suelen llegar del ámbito anglosajón, en general, y de cabeceras de prestigio como la del The New York Times, en particular. El último eco procedente de aquellas latitudes es la nueva página en versión social que ha editado el rotativo neoyorquino.

Portada periódico social

Una versión accesible, adaptada al lenguaje de las redes sociales y a los elementos visuales con los que ya se ha familiarizado la audiencia que está más acostumbrada a bucear por la información procedente de estos canales.

¿Un buen ejemplo de lo que llegará a los medios de comunicación a este lado del Atlántico?, ¿una versión especializada de un medio tradicional similar a lo que ya habían puesto en práctica otras aplicaciones desde hace tiempo como Flipboard?

Desde que el público masivo y la sociedad ya está en Twitter, el estilo de los medios de comunicación que lo alimentan ha cambiado, no solo en el fondo/contenido, sino también en la forma/continente.

¿Quién será el siguiente? Se admiten apuestas.

@somacomunicacio