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La comunicación y su vigencia en Twitter

“Twitter está muerto”. Esta afirmación, con la que muchos dan hoy por muerta a la red social del pajarito azul, puede significar un arma de doble filo para quien la pronuncie. Por un lado, podría suponer un ejercicio de falta de asimilación de la fisionomía camaleónica de la plataforma de los 280 caracteres; por otro, una capacidad profética sin precedentes, o bien una realidad palpable para quienes quizás no estén tan cerca de los usuarios de Twitter y vean desde la distancia que “ya no es lo que era” (sic). De una forma u otra, el poder de la comunicación en la plataforma de microblogging sigue vigente, por lo menos desde el punto de vista de la influencia que mantiene en la agenda de la cosa pública.

Hubo un tiempo en que en Twitter conversabas abiertamente con Arturo Pérez Reverte, por poner un ejemplo de perfil notable. Por aquel entonces, en los últimos años de la primera década del XXI, la red social florecía a un ritmo de fascinación que implicaba a grandes y pequeños a partes iguales, estableciendo una horizontalidad de interacciones que pasaban por encima del quién eras. Y eso era lo más importante. Daba igual que fueras un escritor de renombre, un periodista deportivo, una investigadora universitaria, un taxista, un recepcionista, una geógrafa, un restaurador, un arquitecto, una fotógrafa, una doctora, un marketer, un desarrollador web, un panadero, un herrero, un sastre… Estabas en Twitter. Y eso generaba una empatía favorable entre los que utilizaban la red social del pajarito, por entonces con 140 caracteres, ni uno más; ni uno menos; sin imágenes que añadir al TL, caracteres, arrobas, hashtags y punto.

Una etapa de fascinación que perduró, como mínimo, hasta diciembre de 2010, cuando la crisis provocada por la huelga de los controladores aéreos en España significó un punto de inflexión para la red social, que encontró nuevos usuarios en los viajeros desesperados por conocer noticias sobre la situación de sus vuelos. La encontraron en Twitter de forma más inmediata que en la radio. La democratización de los smartphones había irrumpido en paralelo, con lo que la movilidad compartida de mensajes facilitó a posteriori el crecimiento exponencial de usuarios, especialmente los de perfil institucional. Porque desde ese mes, Aena dio el paso a informar a través de Twitter, y con esta entida pública, comenzaron a desembarcar poco a poco todo el aparato institucional: medios de comunicación, artistas, famosos y profesionales de reconocido prestigio.

Twitter se puso de moda. El número de usuarios se disparó y, con ellos, el de interacciones, robots o cuentas anónimas, sin nombre ni apellido; auspiciados por nicks de usuario de los que emanaban insultos, dádivas a favor o en contra del partido político de turno, mensajes de ida sin vuelta, comentarios carentes de suma a un punto de vista y ruido. Ruido mostrenco que fagocitó la sostenibilidad inicial. Los famosos de la vida real dejaron de hablar con los que no lo eran, los profesionales que se famosizaron por su acción tuitera desaparecieron y el comunicado oficial se instauró en las cuentas deshumanizadas de los actores de siempre, los mismos de la tele o de la radio.

Una evolución que condicionó el desarrollo paralelo de la plataforma, con la incorporación de lenguajes propios de otras redes sociales a la biografía: vídeos, fotografías, hilos y hasta 280 caracteres en vez de 140. Twitter había cambiado. ¿Asimilaron el cambio los usuarios? Es la pregunta que cabría realizar en este punto a los apocalípticos que hoy opinan que “Twitter está muerto”. ¿Lo opinan quienes conocieron la versión anterior a diciembre de 2010-2011? ¿Piensan eso los nuevos usuarios? ¿Y los que utilizan el canal con la misma frecuencia de siempre?

Solo por existir debates como el que plantea la esencia de este post, el relacionado con la vigencia o no de la red social del pajarito, puede servir para afirmar que “sí, Twitter está muy vivo”. Aunque quizás de otra manera, en constante evolución, en la que hoy se requiere invertir más tiempo que antes para acondicionar un TL propicio para que sea útil, más especializado, más segmentado, más veraz. Al menos, más práctico para que sea utilizado con criterio informativo, con vocación de relaciones públicas, con el marchamo del sé que Twitter me puede ayudar a conectar con prescriptores, fuentes, enfoques, personas anónimas con capacidad profesional sobrada en cualquier ámbito, temático o geográfico. Valores inherentes a la comunicación digital que cualquier planificador estratégico no habrá de desdeñar.

La comunicación tiene que seguir creyendo en Twitter. Twitter necesita su tiempo. Tiempo al tiempo.

@os_delgado o @360gradospress
periodismo-deportivo-cristina-bea

“El buen periodismo genera una opinión propia”

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La periodista Cristina Bea ha centrado su carrera profesional en el periodismo deportivo profesional, tanto en radio como en televisión, y sigue el día a día de los equipos valencianos Valencia C.F., Levante U.D. y Pamesa Valencia. Actualmente trabaja a pie de campo y como redactora para beIN SPORTS, GOL TV y LaLiga.

¿Cuándo comenzaste a interesarte por el mundo del periodismo? ¿Eras de las que de pequeña se plantaba con un cepillo a modo de micro delante de un espejo para dar una noticia?

Sinceramente, no tengo conciencia de no estar interesada por el periodismo 😊. Con doce o trece años ya decía que quería dedicarme a ello después de años de haberlo consumido. Siempre he sido muy aficionada al fútbol y a la información que genera, aunque la verdad es que nunca me dio por ponerme frente al espejo a narrar o a comentar. Curioso, pero no.

¿Cómo defines el buen uso del periodismo?

Defino el buen periodismo como aquel que se hace para nutrirse de datos, de cifras, de estadísticas y de realidades. De la mayor objetividad posible para después generar una opinión propia. Para saber, sin tendencias ni colores. Y después pensar y opinar.

¿Cuáles son las claves para hacer periodismo deportivo para televisión sin caer en el ‘salseo’ o el lado más banal de la noticia?

De esa forma precisamente: facilitando los datos y contando la realidad tal y como es. Sin edulcorarla ni alterarla. Siendo lo más informativo posible.

¿Qué es lo que has aprendido en tus años de ejercicio periodístico que te haya hecho cambiar tu pensamiento inicial acerca de la profesión?

La verdad es que no tenía una idea de la profesión. Soñaba con hacer de pie de campo, de inalámbrico, en la radio, pero por suerte no tuve prejuicios ni ideas preconcebidas, pero seguro que se habrían ido al traste pronto 😊. Quizá cuando trabajas, por destacar algo, eres más consciente de las horas que hay detrás de cualquier información, de cualquier retransmisión y de la cantidad de gente que mueve a nivel técnico. Ver para creer.

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“El #MeQueer ha expuesto la necesidad de hablar del acoso que sufre el colectivo LGTBI”

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Hace algunas semanas que el escritor alemán Hartmut Schrewe encendió la mecha de la reivindicación pública del colectivo LGTBI con un tuit que incluía el hashtag #MeQueer como emblema de un movimiento que se ha expandido por todo el mundo. Una puerta abierta y acogedora que ha invitado a muchísimas personas a contar sus propias experiencias en cuanto a acoso verbal y físico y las secuelas que les han supuesto (depresión, baja autoestima, etc.).

En España el encargado de difundir masivamente esta iniciativa de manera casi intuitiva, como él mismo afirma, al contar varias de las anécdotas que más amargamente recuerda, ha sido el periodista Rubén Serrano.

¿Cuál fue la anécdota vital con la que viralizaste el hashtag #MeQueer a través del tuit de Hartmut Schrewe?

De forma intuitiva comencé a compartir experiencias cuando descubrí el tuit de Schrewe, ya que en España no había tenido la repercusión que sí había conseguido en países de Europa como España. Una de las primeras fue cuando hace años iba con mi madre por la calle y un señor pasó por nuestro lado y dijo “qué maricón”. Mi madre no dijo nada y ello me hizo sentir violento, mal, cuando deben ser los otros los que tienen que sentirse así.

¿Crees que había una necesidad por parte del colectivo LGTB de que alguien encendiera la chispa de la reivindicación de una manera tan cruda y directa en nuestro país?

El movimiento ha expuesto la necesidad de hablar del acoso que sufre el colectivo LGTBI, tanto verbal como físico, cada día. Nos hemos unido en un espacio en el que denunciar en voz alta nuestras historias personales. Ha sido una manera de darnos un abrazo entre todos y darnos cuenta de que no estamos solos.

¿Qué acogida está teniendo el hashtag #MeQueer por parte de la sociedad no LGTBI?

Está invitando a todos ellos a la reflexión. He recibido comentarios en los que gente me ha llegado a pedir perdón porque se ha dado cuenta de comentarios negativos que ha llegado a poder hacer y de los que no se había dado cuenta hasta ahora. Hace falta un cambio social y valorar la diversidad. No hay que ver lo ‘diferente’ como algo malo, sino positivo. A nivel social muchas personas siguen enquistadas en el pasado a la hora de utilizar palabras ofensivas hacia nosotros.

¿Cómo percibes la difusión que están haciendo los medios de comunicación? ¿Notas un interés real de denuncia o la acogida informativa a una tendencia como cualquier otra?

Lógicamente forma parte de la agenda de los medios por su actualidad, pero sí que encuentro una preocupación real por cubrirlo, por dar voz a muchos casos. Es la misma estela del #metoo, no algo anecdótico, sino un problema que está ahí.

¿Cuántas veces los padres y las madres han influido negativamente en la educación y en la visión que los niños y adolescentes LGTBI tienen sobre sí mismos y con la que crecen y se forman como adultos?

No es culpa de nuestros padres, madres, tíos, tías…sino que es un problema estructural, que se repite generación tras generación. Es algo cultural que se ha arrastrado a lo largo de los años. Antes no existía la denuncia. Al sacarlo a la luz, ha servido como aviso de cambio, porque es un problema cotidiano.

¿Tenemos en la actualidad en nuestro país o fuera figuras LGTBI que sirvan de ejemplo positivo para los niños y los adolescentes en los medios de comunicación o el cine?

En la cultura pop mainstream actual encontramos muchas como Years & Years o Troye Sivan. Famosos que han afirmado sin reparos que son gais o bisexuales públicamente. En España tenemos a los Javis (Javi Calvo y Javi Ambrossi) o a Jesús Vázquez, que dicen a los jóvenes LGTBI que ellos también pueden llegar a tener ese éxito y que no son menos que los demás.

Algunos de ellos tienen ‘pluma’. ¿Por qué sigue siendo algo rechazado?

Porque vivimos en una sociedad en la que se censura todo lo que no sea heteronormativo. Por ejemplo, que siendo un hombre no te ‘comportes’ como un hombre. Se les toma como un chiste, sobre todo, cuando son personajes públicos. Antes era un problema, pero ahora ya no sucede tanto. La sociedad es muy diversa y podemos tener cabida todos y respetar todos los modelos existentes.

¿Está suficientemente concienciada la sociedad no LGTBI sobre el peso que tienen palabras como ‘maricón’ o ‘bollera’?

Hay cada vez más concienciación en las grandes áreas, pero no tanto en las pequeñas. Esas palabras son insultos dañinos cuando se utilizan como tal. Si las utilizamos nosotros nos empoderan y ayudan a reivindicarnos. La gente no está suficientemente concienciada porque las palizas y el acoso verbal se siguen sucediendo detrás del falso espejismo de la sociedad moderna. Pero eso es una superficie. Sigue habiendo cultura del odio y homofobia. Pero estoy contento con que el movimiento #MeQueer llegue a hacer reflexionar al menos a la gente. Es un éxito.

Por @casas_castro

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libros

4 libros de periodismo que no te puedes perder

Si eres de los que devora los libros y estás exento de ideas sobre qué leer, desde Soma Comunicación te recomendamos cuatro libros de periodismo que, una vez los termines, probablemente te hagan ver la vida diferente, te harán reflexionar sobre la actualidad y durante su lectura desearás que no llegue la última página que marque el punto y final. Humor, intriga, misterio, nervios a flor de piel… ¿Estás preparado para vivir intensas experiencias viajando a través de los libros? ¡Allá vamos!

El crimen de la calle Fuencarral – Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós, autor de El crimen de la calle de Fuencarral. El crimen del cura Galeote, cuenta el desarrollo de dos crímenes que sucedieron a finales de 1880 en la capital española. No sólo explica lo que transcurría en el juicio y la investigación de los hechos en sí, sino que también valora el papel de la prensa, el poder que tiene en ocasiones para tomarse la justicia por su mano y juzgar sin apenas saber del caso solo para satisfacer a su público. El libro fue publicado en el 2002 pero, desgraciadamente, todo lo que nos cuenta de la opinión pública en la justicia sigue hoy en día vigente. Así como la forma de actuar de los asesinos que llevan a la sociedad, a la justicia y a la opinión pública por donde quieren.

Galdós finaliza un capitulo del asesinato en la calle de Fuencarral con la siguiente reflexión: “La prensa, obligada a sostener y aparentar la curiosidad del público, no puede ejercer de fiscal ni menos de juez en asuntos criminales sin exponerse a cometer grandes e irreparables injusticias”. Dicho juicio se puede observar en la actualidad puesto que en muchas ocasiones la prensa se mete demasiado en temas ajenos a su profesión, llegando a crear un ambiente aun más negativo en las calles, inculpando en ocasiones a gente inocente. También es cierto que en otros casos ha tenido razón la opinión pública, pero se tiene que dejar la justicia en manos de los tribunales e informar una vez se sepa si los acusados son inocentes o culpables, y no manchar así la imagen de alguien que luego resulte absuelto por no cometer el delito, crimen, o la razón por la que se le acuse.

La llave de Sarah – Tatiana de Rosnay

La periodista y escritora Tatiana de Rosnay nos traslada al 16 de julio de 1942 en Francia. Ese día, más de 13.000 judíos fueron arrestados y encerrados en el “Velódromo de la Vergüenza”, cerca de la Torre Eiffel. Rosnay narra con todo detalle cómo fue la semana que pasaron allí muertos de hambre y humillados hasta que, los que no decidieron suicidarse lanzándose al vacío, fueron trasladados a Auschwitz. Ante la llegada de los nazis, Michel, un niño pequeño, se esconde en un armario y Sarah, su hermana mayor, de diez años, le encierra para protegerle y se guarda la llave, pensando que regresará en unas horas. Sin embargo es brutalmente arrestada con su familia por la policía francesa. En la novela vemos dos historias dentro de la misma alternándose los capítulos. Por una parte, una periodista investiga el caso de Sarah seis décadas después para hacer un reportaje sobre el 60 aniversario de lo ocurrido aquel 16 de julio del 42 en el velódromo. Por la otra, vamos conociendo qué ocurrió con aquellos hermanos, regresando para ello al pasado y viviéndolo todo desde el punto de visa de la pequeña Sarah.

Sin duda es un libro que no deja indiferente a nadie. Rosnay consigue que nos traslademos a la II Guerra Mundial, al Holocausto judío, que vivamos en nuestras pieles lo ocurrido como si estuviésemos allí presentes. El jugar alternando los capítulos enriquece la novela al ver como una periodista investiga un caso en el que todo el mundo le pone obstáculos al no querer hablar sobre ello, y por otra, al leer el relato en primera persona de una niña de 10 años que sufrió el holocausto sola, separada de su familia.

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Ninguna guerra se parece a otra – Jon Sistiaga

El periodista Jon Sistiaga consigue que el lector no vuelva a ver con los mismos ojos a los corresponsales de guerra después de saber cómo viven durante los conflictos bélicos, como él cuando cubrió la guerra de Irak. No solo corren un riesgo extremadamente alto al acercarse lo máximo posible para poder retransmitir con detalle la realidad de los hechos, sino que en ocasiones se convierten en víctimas y caen en el frente, como el caso de Jose Couso. Sistiaga en Ninguna guerra se parece a otra narra lo que le sucedió a su compañero de profesión, los momentos previos al bombardeo hasta el traslado a un hospital y el triste desenlace de la vida de Couso, desde la reacción de las autoridades españolas hasta el compañerismo de los periodistas y las multitudinarias manifestaciones en toda España.

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Peláez. Historias de un periodista de provincias – David Barreiro

En la redacción de un diario de provincias que vivió su época de esplendor muchos años atrás, Peláez, un periodista de la vieja escuela, trabaja de sol a sol mientras su jefe, el director, duerme la siesta, bebe whisky barato o se toca su prominente barriga en el despacho. Afuera, el país se desmorona sumido en una profunda crisis económica y moral en la que aumenta el paro, los recortes del gobierno y la corrupción política mientras disminuyen los derechos y las ilusiones de los ciudadanos. Las conversaciones entre estos dos personajes son un reflejo de la realidad española en los últimos años y en ellas se dan cita el estallido de la burbuja inmobiliaria, la reforma laboral, el caso Gürtel, los éxitos del deporte español o la difícil situación de la cultura. Se trata de diálogos cargados de humor negro, sarcasmo y acidez, además de un homenaje a un oficio hoy más que nunca en entredicho: el periodismo.

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Twitter y su eterna batalla frente a las cuentas falsas

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Las redes sociales a menudo son utilizadas para lanzar cortinas de humo a través de una avalancha de noticias falsas y tratar de tapar ciertos temas que no interesan que se hable de ellos. Los rumores suelen hacer mucho ruido y corren como la pólvora, por lo que hay infinidad de perfiles falsos que se dedican exclusivamente a ello. Lo consiguen no solo gracias a la rapidez con la que se difunden determinados acontecimientos, sino también por el número elevado de seguidores que contienen esas cuentas.

Otros se crean este tipo de perfiles para llevar a cabo un acoso cibernético, ya sea a un periodista cuyos temas les incomodan o para criticar un hecho que haya pasado en la actualidad de manera poco ética o moral, deseando incluso la muerte de una persona o colectivo en concreto. Parece que al estar refugiados tras las pantallas y bajo una identidad oculta se tenga total libertad para decir o hacer lo que uno quiere o piensa, sin embargo, todas estas cuentas al final acaban saliendo a la luz y los dueños de las mismas condenados según sus actos. ¿Sabías que el 95% de los periodistas que padece acoso cibernético son mujeres?

La red social Twitter es una de las que más sufre estos ataques. Debido a la inmediatez, los usuarios suelen utilizarla a la hora de informarse de la actualidad y opinar. Es por ello que está en una constante batalla por identificar perfiles sospechosos y bloquearles. Este verano lanzó una campaña para restaurar su confianza y que vuelva a ser una plataforma seria, donde poder informarte sin ir con la cautela de que te puedan estar engañando, acabar al fin y al cabo con el fraude en las redes sociales. Esto es algo muy complicado porque siempre van a aparecer nuevas cuentas. Pese a ello, Twitter desde julio mira con lupa a decenas de millones de cuentas sospechosas. Como consecuencia, muchos usuarios, incluidos aquellos que han comprado seguidores falsos y otros que son seguidos por cuentas sospechosas, verán disminuir el número de sus seguidores. ¿Conseguirá Twitter frenar la oleada de noticias falsas que corre por la nube?

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Las mejores portadas de The New Yorker

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Ante tantos intereses para que no salgan a la luz determinados hechos llegando incluso a amenazar a periodistas o intentar comprar su silencio, es fundamental que sigan existiendo medios de comunicación que no estén contaminados, que sean independientes, prensa libre que pueda ser crítica con los gobiernos y que ofrezca una visión analítica pura sin caer en lo demagógico y en el morbo, el cual está más presente cada vez con titulares a veces engañosos con tal de conseguir repercusión. Un ejemplo de periodismo de calidad es la popular revista semanal estadounidense The New Yorker. Entre sus hojas podemos leer desde grandes reportajes y artículos hasta historias de ficción. A sangre fría, de Truman Capote, fue publicado por primera vez en fragmentos en la revista.

The New Yorker es mítica no solo por la calidad de sus artículos, sino también por el arte de sus portadas. Siempre son dibujadas y a menudo están llenas de humor e ironía. Algunos consideran a la revista estadounidense como El Jueves de España. Las ilustraciones no solo se quedan en la portada, sino que también acompañan a los contenidos del interior.

Por más que pase el tiempo, sus portadas no acaban en el olvido. Sin ir mas lejos, hace unas semanas, una de ellas, más concretamente la de junio de 2008, una tuitera la recuperó y la convirtió en viral una década después de su publicación.

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A lo largo de su historia nos encontramos con portadas de todo tipo: conmovedoras, políticas, absurdas… Sea como fuere, siempre consiguen llamar la atención del lector. Hagamos un repaso a las mejores portadas de The New Yorker desde su creación en 1925 hasta la fecha.

16 de febrero de 1998: Escándalo Bill Clinton y Monica Lewinsky

En 1998, el presidente Bill Clinton admitió haber tenido varios encuentros íntimos en la Casa Blanca con Lewinsky, una becaria de 22 años. The New Yorker no dudó en hacerse eco y publicó está portada con el humor que le caracteriza.

14 de febrero de 2000: San Valentín

Desde la revista estadounidense defienden el derecho a enamorarse de quien uno quiere, sin importar sexo, religión o procedencia, incluso entre animales. Así lo hizo patente en el número del 14 de febrero del año 2000.

11 de septiembre de 2001 – Atentados 11-S

Sin duda, una de las portadas que la gran mayoría de las personas tiene en la retina y grabada en el recuerdo es la ilustración de los atentados del 11-S. Triste, lúgubre, oscura.

31 de octubre de 2005: Halloween

Probablemente si tuviésemos que ilustrar Halloween la mayoría de nosotros lo haríamos con niños disfrazados diciendo “truco o trato” al pedir caramelos. The New Yorker sacó otro punto de vista, el de la parca que llama a la puerta.
28 de marzo de 2011

El 11 de marzo de 2011 tuvo lugar en Fukushima el peor accidente nuclear desde Chernóbil en Ucrania en 1986. El de Japón está considerado uno de los mayores desastres medioambientales de la historia reciente. Así lo representaba The New Yorker en su portada del 28 de marzo de 2011.

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análisis de grandes cabeceras francesas

Análisis de las grandes cabeceras francesas

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La prensa francesa sufre del profundo cambio que ha provocado la aparición de la versión digital en su funcionamiento. Así, en pocos años, muchos periódicos han desaparecido o han perdido millones de lectores. Sin embargo, quedan todavía grandes cabeceras francesas que siguen compartiendo noticias cada día, tanto en la tirada en papel como en la versión 2.0. Veamos algunas de ellas.

  • Le Monde: se trata del periódico pagado nacional francés más famoso, tanto en su propio país como fuera de sus fronteras. Su primer número fue publicado en diciembre de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial. El diario trata temas de actualidad en Francia y en todo el mundo, desde la política, los asuntos de sociedad o de economía, hasta noticias sobre el medio ambiente, el deporte o los progresos científicos. Pese a que Le Monde reivindica un tratamiento de la información imparcial y neutral, su línea editorial a menudo tiende hacia la centroizquierda. Con cerca de 2 700 000 lectores, Le Monde se establece cómo el periódico imprescindible en Francia.
  • Le Progrès: periódico regional con sede en Lyon que se distribuye en varios departamentos franceses como el Rhône, l’Ain, el Nord-Isère, la Loire, la Haute Loire y el Jura. Le Progrès se trata de la publicación más antigua de Francia todavía en activo. En 2013, la redacción estaba compuesta por 260 periodistas y se contó con la colaboración de 1 700 corresponsales.
  • 20 minutes: diario de información general distribuido gratuitamente en Francia, España y Suiza. La versión francesa nació el 15 de marzo 2002 en Paris con el objetivo de convertirse en un nuevo medio complementario a la prensa clásica pensado para la nueva generación de lectores, la cual está acostumbrada a noticias sintéticas, a la televisión y a la radio. Así, propone una información bruta, con cifras, hechos y visuales para que sea el lector quien se forme su propia opinión de la actualidad. Hoy, el periódico está presente en 11 ciudades francesas y sigue siendo el más leído del país, con 3,75 millones de lectores diarios.
  • L’Equipe: periódico especializado en el ámbito del deporte que cuenta con 2 500 000 lectores que buscan noticias sobre sus equipos y famosos preferidos, o sobre los resultados de los últimos partidos o carreras. El diario también posee su propio canal de información en la televisión.

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Media Innovation Initiative: el proyecto que apoya y desarrolla la innovación en los medios

Editores y universidades se unen en la Media Innovation Initiative (IMI) para desarrollar y apoyar la innovación en los medios y las tecnologías de la información. Se trata de un consorcio académico público-privado, abierto a otros participantes que deseen colaborar, que lanzará sus primeros proyectos durante el año. Por el momento, ya forman parte del proyecto L’École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL), los grupos mediáticos suizos Sociedad Suiza de Radiodifusión y Televisión(SSR) y Rignier, la red que junta las universidades de Lausanne y Neuchâtel en Suiza Triangle Azur, y la Oficina Federal de Comunicaciones (OFCOM).

La crisis actual de los medios de comunicación requiere iniciativas como esta, donde la colaboración laboral entre las universidades y la industria juntará lo mejor de ambos y permitirá a los medios de comunicación integrar innovaciones en su trabajo diario, adaptándose cada vez más a las nuevas necesidades de la gente en cuanto a la información. Durante todos estos años, tanto la industria como la academia han ido por separado. Sin embargo, Suiza se encargará de demostrar que el trabajo conjunto puede ayudar a sortear los baches de la era digital, entre otras dificultades.

Así, la Media Innovation Iniciative recibirá un presupuesto de unos 560 000 euros anuales para financiar proyectos de investigación que mejoren la estrategia digital de los mediosLa primera convocatoria de proyectos, en la que podrán participar tanto editores como universidades de todo el mundo, se abrirá en otoño. Se abordarán temas de actualidad como las fake news, el data periodismo, le personalización de contenidos, la inteligencia artificial, los nuevos modelos de negocios, la monetización o los aspectos culturales y sociales de los medios. El objetivo principal de la IMI es unir creatividad y tecnología entre el mundo de los medios y el de la investigación académica. Para los fundadores, la clave de la innovación es la interdisciplinariedad.

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“El periodismo es una linterna para el mundo, que tiende a vivir en la opacidad”

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Periodista de izquierdas, escritora, feminista y activista de los derechos humanos, pero, ante todo, persona. Todo esto y mucho más es la mexicana Lydia Cacho, reportera con miles de piezas publicadas y doce libros de temática política, cultural y social que, como ella misma afirma, “no son hijos de un despacho o de un escritorio” sino que son “palabras tejidas en las calles del mundo, voces de miles de personas que precisan ser escuchadas”. También es la creadora del proyecto educativo multimedia ‘Somos Valientes’, centrado en el modelo de educación para la paz.

¿Cómo defines la profesión de periodista?

El periodismo es la tarea de comprender el mundo y lo humano, la búsqueda de la verdad a través de herramientas y metodologías formales apuntaladas en la ética. Es una profesión que requiere cultivar el conocimiento, la cultura, el estudio constante de las realidades locales y globales. Es una herramienta fundamental que debe transparentar lo político y lo público, siempre desde la perspectiva ética del contrapoder. Los medios deben ser un puente que una a quien informa con quien necesita de esa información para vivir de forma más segura, para hacer efectiva su proactividad ciudadana. Es una linterna para iluminar el mundo, que tiende a vivir en la opacidad.

¿Cómo es ser periodista en un país con libertad de prensa limitada como México?

Es complejo, por decir lo menos. La corrupción dentro de los medios de comunicación ha creado una gran opacidad en países como México. Los propietarios de medios se han coludido durante décadas con el sistema político por medio de la compra de publicidad oficial. Eso ha creado la exclusión de reporteras especializadas en investigación que, como yo, nos rehusamos a publicar filtraciones que tienen fines políticos o a recibir pagos relacionados con dinero sucio que entra en las redacciones. Por otro lado, cada vez se investiga y se paga menos. Ahora han inventado una patraña que los directivos llaman “curaduría de noticias”, que no es otra cosa que plagio de información en línea y reescritura. La mayoría de los periodistas de investigación como yo somos freelance porque los grandes medios se niegan a pagar el valor real de nuestro trabajo y a protegernos del riesgo que corremos al investigar a la delincuencia organizada que se ha infiltrado tanto en la política como en varios periódicos de diferentes provincias. Por otro lado, estamos en riesgo constante, porque el integrar esas miradas y lenguajes a la investigación e, incluso, al periodismo de opinión o a la crónica periodística ha permitido evidenciar cómo la corrupción, el machismo, la guerra contra las drogas y la impunidad institucional construyen un corpus ideológico que permea a los partidos gobernantes y a las élites económicas. Y algunos líderes intelectuales, que se protegen entre sí e intentan destruir nuestra credibilidad o incluso arrebatarnos la vida y la libertad de expresión por vías ilícitas a través del aparato de justicia institucional. El reto es enorme y tenemos una gran responsabilidad de asumirlo con inteligencia estratégica para proteger nuestras vidas, las de nuestras fuentes y, al mismo tiempo, cumplir con la tarea que la sociedad nos ha confiado.

¿Y, además, siendo mujer y feminista?

El feminismo estaba mal visto hace treinta años, cuando comencé a trabajar en redacciones eminentemente masculinas en las que el acoso sexual y la descalificación eran pan cotidiano. Ahora el panorama ha cambiado gracias a la incursión de las mujeres en la profesión. Somos nosotras quienes integramos la perspectiva de género, de derechos humanos y de derechos de la niñez en la narrativa periodística y muchos hombres se han sumado a las nuevas corrientes. Este es el logro más grande en el periodismo de este siglo.

¿Cómo está siendo la oleada feminista que se está viviendo en los últimos años allí?

El movimiento feminista mexicano está muy vinculado a redes de organizaciones no gubernamentales de toda Latinoamérica. Eso le fortalece de una forma extraordinaria. Desde Chile y Argentina hasta Guatemala y México las redes de feministas han tenido grandes logros que han permitido transversalizar la libertad y la voz de las mujeres, niñas y niños en toda la gama de derechos. Estos movimientos se ven reflejados en la cobertura periodística del movimiento desde una perspectiva más global, como en los más recientes casos de la legalización de la terminación del embarazo en Argentina, las tomas universitarias de Chile, el caso de ‘La Manada’ en España o la expulsión del PRI en las elecciones más recientes de México. Todos están vinculados a la fuerza y a la unión de los diversos movimientos de mujeres a los cuales se han sumado cada vez más hombres. Las nuevas generaciones de feministas de entre 20 y 35 años han logrado integrar la narrativa del feminismo postmoderno a las redes sociales de una manera novedosa y profundamente útil. Gran cantidad de niñas y niños que he entrevistado en los últimos dos años tienen integrada la igualdad de género en su visión del mundo. Ese es un logro enorme del feminismo: que la sociedad conozca los efectos tóxicos del machismo en todas sus formas y comience a rechazarlo con una crítica basada en el conocimiento más que en la rabia o el miedo. Por otro lado, al igual que en España, hay un efecto boomerang del machismo recalcitrante que quiere amedrentar a las mujeres y a los hombres proigualdad por medio de las violencias tanto físicas como cibernéticas. En este momento el movimiento civilizatorio más importante se relaciona con la erradicación del machismo como valor cultural, por eso justamente acabo de publicar un libro, que pronto saldrá en España, denominado #EllosHablan: testimonios de hombres, la relación con sus padres, el machismo y la violencia.

¿Y en el caso del colectivo LGTBI? ¿Cómo se vive en las calles de las grandes ciudades?

Como en el resto del continente, aún hay discriminación y fobias que surgen de los movimientos conservadores y eclesiásticos, dependiendo de la región en que se viva. En México hay una gran cantidad de activistas por la diversidad que han creado una cultura de integración social importante. El arte ha sido una gran herramienta para acercar a la gente a estos movimientos. En la Ciudad de México, por ser la capital del país, hay mucha mayor aceptación. Eso crea una falsa ilusión de progreso respecto a los derechos de personas que no viven en la heteronormatividad. La transfobia es probablemente la más difícil de erradicar en mi país. Los avances son importantes y no deben escatimarse, pues son producto de décadas de movilización social y de cobertura periodística, que ha dado cuenta de los liderazgos en diferentes grupos proequidad.

¿Cuáles son las claves para realizar periodismo de paz de calidad, con recorrido social?

El periodismo de paz es una mirada integradora que va más allá de la investigación de hechos y del periodismo de datos, porque nos permite mostrar todos los daños colaterales, mirar el origen y las posibles salidas a los conflictos creados por la desigualdad, el crimen, la corrupción, el modelo económico o el abuso. No se trata de aleccionar sobre la paz: es un método para identificar cómo se construyen las violencias sistémicas, individuales y colectivas y cuáles son sus instrumentos normalizadores en la cultura. Por eso es en sí mismo un periodismo de largo aliento que permite dialogar desde la ética todas las realidades. Creo que el mayor aporte que hacemos quienes lo practicamos es justamente alejar al periodismo de los lugares comunes, la normalización del prejuicio y la transformación del lenguaje y, por tanto, de la narrativa noticiosa. Las y los periodistas y la política interna de un medio puede fomentar violencia y justificarla, demonizar o culpabilizar a las víctimas. En esa medida todo periodismo responsable debe asumir el rol que juega como portador de elementos culturales y políticos.

¿En qué consiste el proyecto ‘Somos Valientes’?

Nació a partir de años de investigar los crímenes más terribles. Descubrí la capacidad de resiliencia de niños, niñas, jóvenes y mujeres que, al convertirse en sobrevivientes, eligieron el camino de la empatía y la ayuda a las y los demás en lugar del camino de la venganza y la reproducción de la violencia. Por otro lado, me interesa demostrar que a quienes nos llaman heroínas o heroes por nuestra valentía e integridad, el sistema nos pone en pedestales para hacer creer que somos excepcionales. Yo estoy segura de que soy una mujer común con convicciones y solidez intelectual y que hay millones de personas cuyas aportaciones son benéficas a la sociedad. En ese sentido quise explorar la valentía desde la niñez creando una miniserie documental en la que entrevisté a niñas y a niños de diferentes provincias y ciudades que explican su mirada a la realidad y sus actos de valentía en un mundo que les mantiene en riesgo constante. Queremos hablar de la valentía como un valor social de seres sentipensantes, retar al machismo que destruye la fibra e integridad de niñas y niños.

¿Qué supone para ti haber recibido el Premio Reporteros del Mundo del periódico El Mundo? ¿Es la de los reporteros de calle una labor suficientemente valorada?

Siempre me sorprende ser premiada por hacer algo que me fascina, así que este premio me hace sentir honrada de que mi trabajo se conozca tanto en España y a la vez me permite recordarles a los mafiosos y políticos corruptos que nunca me detendré en mi labor periodística. También recordar a mis colegas que los medios deben ser autocríticos para tener el respeto de su audiencia. Las y los reporteros recibimos las peores pagas y nos la jugamos para hacer eso que sabemos hacer, pero al final siempre lo vale. La verdad nunca debe perder su valía e importancia, en especial en la era de las falsas noticias y el plagio indiscriminado y manipulador de nuestro trabajo. Hace falta devolverle la dignidad al periodismo, ahora más que nunca, puesto que somos capaces de incidir en políticas públicas, de incitar al diálogo, de, como dice Vicenç Fisas, romper distancias y estimular exigencias sociales.

¿Cómo te enfrentas a la página en blanco cuando comienzas a escribir un libro?

Soy una escritora disciplinada y escribo a diario: esté donde esté llevo mis libretas, documentos pequeños o grandes hechos, tomo fotos, hago apuntes, escribo ideas, citas de libros que estoy leyendo o epifanías que suceden cuando escucho a la gente en las calles o miro el mar en silencio. Necesito de espacios de paz y de soledad constantemente. Desde pequeña tengo la habilidad para hacer mapas mentales. Mi abuelo portugués decía que tengo espíritu de navegante y de brújula integrada para descubrir la verdad. Hago siempre un índice tentativo, un presupuesto de cuánto costará y cuánto tiempo tardaré en investigar, en contrastar y en escribir. También hago análisis de riesgo y planes de seguridad. Generalmente discuto algunos temas con amistades cercanas que me ayudan a reflexionar y profundizar en algunos puntos, al igual que con mi agente literaria y mi editor o editora. Me encierro y escribo como si no hubiese mañana, rodeada de la naturaleza, con mis cuatro perritas. Puedo amanecerme escribiendo. Una vez que he comprendido hacia dónde va la crónica puedo trabajar veinte horas seguidas, me cocino comida deliciosa y reflexiono, pongo música clásica o jazz. A veces con un vino para animar la inspiración cuando estoy en las revisiones finales o las conclusiones. Siempre escribo a mano (será que tengo 55 años), entonces lo paso a la computadora y eso se convierte en mi primera edición que voy limpiando. Mi más reciente libro lo comencé a investigar en octubre 2017 y lo entregué a la editorial en marzo 2018.

¿Cuáles son las señas de identidad que identifican tus libros publicados?

Creo que después de tantos años ya es muy claro mi estilo. La gente identifica mi voz narrativa, que abreva siempre de la prosa, huye del melodrama y logra ayudar a la o el lector a distinguir las diferencias conceptuales entre el conflicto y la violencia, entre el problema y su origen. Me gusta la crónica (una forma Latinoamericana poco usada en Europa), para aportar ritmo a las historias de vida que documento. Mis lectoras y mis lectores suelen decirme que libros como Esclavas del poder o Memorias de una infamia son muy duros, pero a la vez no pueden dejar de leerlos, porque les conmueven y les provocan empatía por las historias. Para mi ese es el logro más importante.

Por @casas_castro
Foto de @lydiacachosi

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Los amantes de los podcast están de enhorabuena. El gigante Google ha lanzado su aplicación independiente para dispositivos Android, Google Podcast, que permite, gracias a su inteligencia artificial, descubrir y escuchar miles de estos contenidos innovadores. Todo lo que se escucha en la App se sincroniza directamente entre los diferentes dispositivos de los usuarios para que puedan pausar la reproducción en uno y seguirla en otro. También se puede suscribir a diversos programas y descargar episodios para disfrutarlos cuando no haya conexión. Está disponible en Google Play en 47 idiomas y cuenta con un catálogo de más de 2 millones de podcast indexados.

Google afirma su voluntad de expansión de este formato y se posiciona en una cuota de mercado todavía libre. De hecho, la mayoría de los oyentes de contenidos podcasts usan iPhone, dejando libre todo el mercado Android, con muchas posibilidades de crecimiento y de innovación en este ámbito.

Asimismo, con el objetivo de siempre producir contenidos originales y atractivos para sus audiencias, las empresas y grandes marcas han optado por este formato de actualidad que se ha desarrollado mucho en estos últimos años. Los podcasts, estas piezas de audio que se pueden descargar en Internet, pueden combinar voz, música y efectos sonoros y permiten crear contenidos muy variados, que van desde las noticias o tutoriales hasta crónicas radiofónicas.

En una estrategia de marketing, este tipo de contenido dinámico tiene mucho potencial. Cada vez está más de moda y la gente lo suele consumir por su facilidad de recepción. Puede complementar perfectamente contenidos de texto, y así, ampliar la información disponible sobre cada sujeto.

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